La línea 12 es una de las afectadas por las cancelaciones. / ARCADIO SUÁREZ

El pulso de los trabajadores de Guaguas por la jornada laboral afectó a 38 servicios este martes

Las cancelaciones de salidas se concentraron en las líneas 1, 2, 9, 11, 12, 17, 32, 33 y 91, lo que provocó colas en algunas paradas

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

El pulso que los trabajadores de Guaguas Municipales mantienen por la semana de 35 horas con la dirección de la empresa -que apuesta por dejarla en 37,5 horas- recrudeció este martes la afección a los servicios que presta la compañía municipal de transportes. Así, por la mañana se dejaron sin cubrir dieciséis servicios, a los que hubo que añadir unos veintidós durante la tarde. A ello hay que sumar la emisión de un total de 42 partes de avería, solo durante la mañana, cuando lo habitual en una jornada completa ronda los veinte.

Las líneas más afectadas por las cancelaciones de salida fueron algunas de las que presenta más demanda por parte de los usuarios, como fue el caso de la 1, 2, 9, 11, 12, 17, 32, 33 y 91.

Los empleados de Guaguas, que no descartan ir a la huelga si no se retoma la negociación, están negándose a trabajar en sus descansos, prolongar los turnos o hacer horas extra como medidas de presión. Y eso está provocando alteraciones en la oferta habitual de la compañía.

Guaguas necesita 166 vehículos durante la mañana, 157 por la tarde y dieciséis de noche para cubrir el servicio básico. Ayer por la mañana disponía solo de 156, diez menos de las necesarias.

El concejal del Partido Popular (PP) Ángel Sabroso pidió ayer al gobierno municipal (PSOE, Podemos y Nueva Canarias) que «salga de su escondite y termine con la conflictividad» en Guaguas.

El edil recuerda que PSOE «casi hunde» a Guaguas entre 2007 y 2011, cuando intentó venderla a una empresa privada, «la recibió saneada y modernizada en 2015, tras los cuatro años de gobierno popular, y hoy el PSOE la vuelve a poner a los pies de los caballos». Gestionar una empresa de 750 empleados, y que presta un servicio esencial a 38 millones de viajeros al año, «requiere más que propaganda».