Poema del Mar, un edificio inteligente y sostenible

Solo queda una semana para que el acuario Poema del Mar abra sus puertas. Será el domingo 17 cuando se culminen unas obras que comenzaron el 15 de mayo de 2015, cuando Wolfgang y Christoph Kiessling –propietarios de Loro Parque–, pusieron la primera piedra del que va a ser el nuevo icono de la capital grancanaria. Un referente no solo en la apuesta por la conservación y muestra de las especies marinas, sino también a nivel arquitectónico y de utilización de energías renovables y no contaminantes.

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

El edificio del acuario Poema del Mar mantiene desde sus orígenes un firme compromiso con el desarrollo de un turismo sostenible y por eso cuenta con un sistema de filtrado, depuración y desalación de aguas de los más modernos que existen en la actualidad, además de una planta fotovoltaica en su techo que fomenta el uso de este tipo de energía verde.

Otro de los elementos arquitectónicos que refuerzan este compromiso de edificio autosostenible es que todas sus fachadas están hechas de hormigón blanco, un hito único a nivel internacional que han logrado los responsables de la edificación y que, además de proporcionarle un aspecto imponente, no tiene que ser pintado, por lo que su cuidado se limitará a limpiezas con agua cuando sea estrictamente necesario con el ahorro que eso conlleva.

158,34 kWp.

Entrando en los detalles de la instalación fotovoltaica que existe en la cubierta del acuario, se trata de una planta conectada a red de distribución eléctrica, sin seguimiento solar.

La instalación cuenta con una potencia pico de 158,34 kWp, con cinco inversores de 28,0 kW, resultando una potencia nominal total de la instalación de 140,0 kW, generados por este espectacular sistema de placas fotovoltaicas que se encuentra en la zona norte del techo del acuario.

El proyecto ha sido una auténtica obra de ingeniería de última generación puesto que han tenido que adaptarse a la superficie disponible en la cubierta de la nave y a la legislación vigente en esta materia. Por ello, el resultado ha sido el de una planta fotovoltaica invisible a los ojos de los ciudadanos formada por 609 módulos de 260 Wp cada uno que generan una potencia de pico de 158,34 kWp.

Esta planta contribuirá con el ahorro energético en una instalación a priori compleja y costosa y a la disminución de emisión de CO2 a la atmósfera cada año.

Un edificio inteligente que albergará en su interior a más de 350 especies llegadas desde todos los puntos del planeta.

Cuenta con un moderno sistema de filtrado, depuración y desalación. /

Aprovecha el buen clima para enfriar y calentar el edificio

El edificio Poema del Mar esconde muchos secretos en su interior que lo colocan a la vanguardia tecnológica en el campo de la eficiencia energética. Además de la planta fotovoltaica que hay en su cubierta, en el interior cuenta con la última tecnología en climatización y frío buscando así el ahorro utilizando las condiciones favorables del clima.

Según explica Pablo Irañeta, jefe de obra de climatización y frío de Poema del Mar, «para enfriar hay que calentar que es el ciclo lógico de refrigeración y se utiliza el calor donde hay más demanda y el sobrante se desecha al mar. Tenemos un recurso que nos sobra que es el agua del mar y el calor que me sobra para tener el frío que necesita el acuario se cede a ese agua de mar, por lo que utilizamos los recursos naturales que nos ofrece el puerto para descargar el calor que nos sobra», relata desde la oficina técnica de la obra. «Las condiciones favorables del clima se utilizan para no tener que enfriar. Si para enfriar el aire del acuario puedes usar el aire exterior que ya es frío, consumiremos menos agua y gastaremos menos energía», detalla.

La complejidad de esta edificación es muy alta. Un ejemplo de ello es que «las enfriadoras están en el sótano y hay que llevar el agua fría al punto más alto que está cuatro pisos por encima, lo que genera una dificultad especial para que todas las máquinas funcionen a la perfección», afirma Irañeta.