Padrón recurre la adjudicación del Santa Catalina a Barceló

El empresario Manuel Padrón, anterior gestor del hotel Santa Catalina, ha presentado un recurso al Tribunal de Contratos Públicos de Canarias contra la adjudicación del hotel al grupo Barceló. Considera que la propuesta ganadora no garantiza la inversión y vulnera la protección del inmueble.

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

El anterior gestor del hotel Santa Catalina, el empresario Manuel Padrón, en representación de Pama e Hijos -con la que concursó junto a Riu por la gestión del establecimiento- presentó el pasado 10 de noviembre un recurso al Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de la Comunidad Autónoma de Canarias contra la adjudicación de la explotación del hotel al grupo Barceló. Padrón solicita a este órgano que anule la resolución de adjudicación y que suspenda el procedimiento de contratación.

La sociedad Hotel Santa Catalina encargó a Barceló la gestión del hotel con el compromiso de que la empresa turística invierta 24,5 millones de euros en la modernización del establecimiento y, además, abone el canon de 600.000 euros al año a la ciudad.

En el concurso, la oferta de Pama e Hijos-Riu Hotels fue la menor valorada de las cuatro que fueron admitidas. Presentaba una inversión de 17,02 millones de euros y se comprometía al pago de un canon anual a la ciudad de 560.000 euros.

Manuel Padrón recurrió esta decisión en un recurso presentado el pasado 10 de noviembre que consta de diecisiete páginas y en el que advierte tanto de incumplimientos formales como cuestiones de fondo para exigir la nulidad de la adjudicación.

En primer lugar, se refiere a que no ha habido notificación oficial de la resolución del concurso, lo que va en contra de lo que establecía su propio pliego de condiciones. Tan solo se hace referencia a una entrega «en mano», el 9 de noviembre, de la decisión municipal. «Lisa y llanamente, no ha habido notificación de ningún género que merezca dicho calificativo, aparte de la irregularmente intentada en el día de ayer», recoge el recurso. En su opinión, este hecho vulnera el derecho de defensa de Pama e Hijos.

En cuanto al fondo del asunto, Manuel Padrón considera que «la oferta realizada por Barceló debió ser anulada (...) ya que la memoria económica-financiera que presenta no refleja los importes que se compromete a invertir y que fueron determinantes en la adjudicación de puntuación y por ende del concurso».

En el análisis que hace de la oferta ganadora, Manuel Padrón entiende que hay una diferencia de nueve millones de euros entre la oferta hecha por Barceló en cuanto a la inversión en el sobre C del concurso, y lo fijado en su memoria financiera. Y también una discrepancia de 50.000 euros en las cifras que aportan los dos documentos en cuanto al canon anual.

También alerta de que la oferta «contraviene» el Plan General de Ordenación, y específicamente, el catálogo de protección arquitectónica. Así, señala que la creación de un patio alargado dentro del salón Palmeras, la aparición de un soportal hacia dicho patio desde el salón Arencibia, la demolición del techo del Palmeras y la apuesta por una cubierta ajardinada «no es posible implantarlas en un edificio catalogado y protegido, y no podrá obtener licencia de obras del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, ya que las únicas actuaciones permitidas en este tipo de edificios serían las de reconstrucción, conservación, consolidación y restauración». Y culpa al órgano de contratación por no «prescindir de dicha oferta, por constituir una manifiesta infracción del ordenamiento jurídico (urbanístico)».

Propuesta de Barceló con la conexión al parque Doramas. /

El grupo Pama e Hijos, a través del empresario Manuel Padrón, presentó el 17 de noviembre una ampliación del recurso especial en materia de contratación ante el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de la Comunidad Autónoma de Canarias para reforzar su petición de anulación de la adjudicación a Barceló de la gestión del hotel Santa Catalina.

Con este nuevo documento, Padrón invoca la nulidad del acuerdo por cuanto que las actuaciones adoptadas desde el inicio del concurso hasta su adjudicación fueron llevadas a cabo «prescindiendo total y absolutamente del procedimiento legalmente establecido».

Esta afirmación la justifica en el hecho de que la sociedad Hotel Santa Catalina no había depositado, en el plazo establecido, las cuentas de la sociedad en el registro mercantil de Las Palmas. Esto supone la declaración de una situación especial -cierre de hoja por falta de depósito de cuentas- que impide inscribir «documento alguno de la sociedad de esta hoja mientras el incumplimiento persista».

A ello se aferra Padrón para pedir al tribunal que declare la falta de legitimación del órgano de administración del Hotel Santa Catalina. «En consecuencia, todo acuerdo adoptado por la entidad en el seno del procedimiento de licitación carecen de validez alguna frente a terceros», se recoge en el escrito de ampliación del recurso especial en materia de contratación.

En este escrito, presentado solo siete días después del primero, se insiste también en que el acuerdo de la adjudicación seguía sin ser notificado de manera correcta.

Esta impresión se afianza en el hecho de que no se aprobó el acta de la sesión donde se adjudicó a Barceló la gestión del hotel Santa Catalina, como consta en un certificado. Para Manuel Padrón se trata de «una situación contradictoria, pues se está procediendo a certificar lo que no ha logrado acordarse por acuerdo».