Propuesta de parcelación de Isla Perdida aprobada por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. / C7

La ordenación de Isla Perdida da entrada a 570 viviendas, pequeñas tiendas y un colegio

La reparcelación de la zona también trata de dar continuidad al barrio en sus conexiones con Piletas y Riscos Negros

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

La Junta de Gobierno de la Ciudad ha aprobado el proyecto de reparcelación del suelo que corresponde al barrio de Isla Perdida. En términos generales, la nueva ordenación de la zona, situada entre los barrios de Piletas y Riscos Negros, permitirá la construcción de unas 570 viviendas, entre unifamiliares y colectivas, con pequeñas tiendas, un colegio y una zona de senderos en los espacios libres de ladera.

El promotor de esta actuación es la empresa Acciona, que aceptó dejar fuera de la ordenación la presa de Piletas (de 30.482 metros cuadrados) y la parte del barranco de San Lorenzo más pegada a la vía de servicio que discurre en paralelo a la circunvalación GC-3, entre las rotondas de Piletas y San Lorenzo.

La superficie que se va a desarrollar, y que estaba ordenada por el Plan General de Ordenación de Las Palmas de Gran Canaria, alcanza las once hectáreas. De ellas, un total de 38.792 metros cuadrados son edificables. Según la información ofrecida por el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, «se respetan las cotas altas de la ladera, que quedan protegidas desde el punto de vista paisajístico, así como el barranco de San Lorenzo y la presa de Piletas, que no está dentro del sector y que se encuentra clasificada como suelo rústico de protección hidrológica».

La presa de Piletas queda fuera del ámbito de actuación. / Arcadio Suárez

La filosofía de la distribución de las parcelas es la de concentrar las viviendas en los dos laterales del ámbito de actuación. Así, se reparten 399 viviendas del siguiente modo: en bloques de cinco plantas que irán en las seis parcelas más próximas a la urbanización de las 96 viviendas; en bloques de cuatro plantas, ubicados en dos parcelas frente a la calle Párroco Jorge Casero; y en viviendas unifamiliares de dos alturas, que se construirán en seis parcelas frente al barranco de San Lorenzo.

En cuanto a las 171 casas restantes, se trata de pisos sometidos a algún régimen de protección. Para este fin, se habilitan dos parcelas -una para cuatro plantas y otra para cinco- que estarán situadas a la entrada del barrio de Piletas.

Se ha previsto que los bajos de todos los bloques de viviendas -tanto los de protección como los de renta libre- se destinen a pequeños comercios para completar las necesidades de servicios básicos del barrio.

Desde Piletas, y bordeando la presa, se va articulando una gran zona de espacios libres que aprovecha las laderas del barranco, con una superficie de 31.382 metros cuadrados. A esto se suman otros dos espacios libres: el primero, de 8.539 metros cuadrados, estará frente a las viviendas unifamiliares; y el segundo, al norte de la presa, en la entrada al barrio de Piletas.

En total, se dispondrá de 41.415 metros cuadrados de espacios libres «donde se habilitan recorridos peatonales de conexión con los barrios colindantes y juegos infantiles».

La operación se completa con una serie de viales que darán salida a los nuevos vecinos por la calle Galilea, la zona de aparcamientos de Lázaro de Ortega y la conexión de esta misma calle con la carretera de San Lorenzo.

Además, se contempla creación de una vía rodonal que iría en paralelo a la calle Párroco Jorge Casero, por la actual ladera, hasta la nueva vía interna que se construirá en la zona.

El concejal de Urbanismo considera que la urbanización de esta parte del distrito de Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya no significará un empeoramiento de la circulación, que a primeras horas de la mañana suele registrar importantes atascos. Y ello porque «ya existe el compromiso del Gobierno de Canarias de hacer el vial de conexión de Teror directo con la circunvalación -sin llegar a la rotonda de Piletas- ya que los problemas de tráfico se deben a la gran cantidad de gente que viene de Teror».

La solución, en la que se lleva trabajando desde hace tiempo, supone la construcción de una carretera que parte de la rotonda de Agustín Espinosa (Escritor) y se encamina por el barranco de Jacomar para conectar con la circunvalación.

Un acuerdo «beneficioso»

Javier Doreste considera que el acuerdo con Acciona beneficiará a la ciudad porque se gana una superficie importante de espacios libres y se adquiere suelo para que, en caso necesario, se construya un equipamiento escolar -en una superficie de 10.342 metros cuadrados-, que estaría ubicado entre la presa de Piletas y la nueva zona de viviendas unifamiliares.

Además, apuntó que la operación incluye la urbanización de la salida de Riscos Negros, de forma que «con las aceras y las nuevas conexiones, quede acabado de una manera adecuada».

Como otra ventaja, esbozó la posibilidad que ofrecen los nuevos viales internos del barrio para facilitar los recorridos del transporte público.

Por último, indicó que la inclusión de dos parcelas para la construcción de viviendas en régimen de protección responde al interés del Ayuntamiento de «evitar que se creen guetos».