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Imagen de la calle en el barrio de Zárate donde se cometió supuestamente el crimen. Juan Carlos Alonso
Desde el lunes se sientan ante un jurado popular los acusados de golpear a Nono hasta su muerte

Desde el lunes se sientan ante un jurado popular los acusados de golpear a Nono hasta su muerte

Piden prisión permanente revisable por secuestrar en 2021 a un discapacitado. Le quisieron robar, ataron y pegaron en Zárate hasta que perdió la vida

Francisco José Fajardo

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 29 de marzo 2024, 00:20

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Un jurado popular de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas juzgará desde el próximo lunes a una pareja a la que se acusa de matar a golpes a Antonio Ojeda García, conocido por sus allegados como Nono, de 60 años, al que supuestamente encerraron y maltrataron durante más de una semana en un piso de la capital grancanaria para robarle su pensión.

Los hechos ocurrieron en septiembre de 2021, cuando este hombre con discapacidad perdió la vida de forma muy violenta.

Según el escrito de la fiscal Cristina Coterón adelantado por este periódico en mayo de 2023, para el acusado J.F.B.S. se solicita la prisión permanente revisable por el supuesto delito de asesinato y una condena de seis años por detención ilegal, pena esta última que también se pide para su pareja, Y.R.S., quien se enfrenta además a 18 años de cárcel por homicidio en comisión por omisión, es decir, supuestamente no hizo nada para evitar el crimen siendo consciente de la gravedad de los hechos.

Para ambos, la fiscal exige el pago de una indemnización total de 100.000 euros que reclaman dos de los hermanos de la víctima por el daño moral causado.

Esta pesadilla arrancó, según la fiscal Cristina Coterón, el 14 o 15 de septiembre de 2021. La pareja de acusados decidieron ir al barrio de Pedro Hidalgo, donde sabían que vivía solo Juan Antonio Ojeda García, alias Nono. A sus 59 años, tenía reconocido desde 1995 un grado de discapacidad psíquica del 66%, además de una dificultad para caminar debido a un problema en las piernas.

La intención de los encausados –de 41 y 42 años, respectivamente– para la Fiscalía era «retenerlo contra su voluntad» ya que sabían que recibía una pensión de incapacidad y otra por orfandad el día 25 de cada mes en su cuenta bancaria del BBVA.

El acusado aumentó con golpes el sufrimiento de Nono mientras él pedía clemencia: «Ayúdame, dile que no me pegue», suplicó

Por ello, idearon la forma de llevárselo hasta su casa de Zárate «hasta que llegase ese día» y conducirlo al banco «para que sacase íntegro el importe recibido y quedarse con el dinero». El total de las dos pagas que Nono cobraba ascendía a 1.100 euros.

J.F.B.S. e Y.R.S. se dirigieron en un vehículo conducido por el primero al barrio de Nono hasta que dieron con él. De inmediato, «lo metieron por la fuerza en el interior del vehículo» y se lo llevaron a la vivienda que ambos compartían en la calle Francisco Inglott Artiles, de Zárate.

Esta casa, detalla la fiscal, «se encontraba en un estado deplorable» con «gran suciedad y desorden y sin agua corriente».

Secuestro

Mientras los acusados ocupaban la habitación principal, la única que se mantenía en condiciones decentes, habían metido a Nono en otra pequeña «sin puerta, con un somier y un colchón como único mobiliario».

Cuando el varón custodiaba a Nono, la mujer salía a diario «para trabajar y atender puntualmente a sus hijas, que se encontraban en otro domicilio».

El 16 de septiembre, Nono reconoció a sus captores que la cartilla de su cuenta se la había dado «días antes a un taxista de su confianza», todo ello para evitar que otras personas «se la quitasen y se quedasen con su dinero, como había sucedido en el pasado». Un hecho que da cuenta de la crítica situación que vivía la víctima.

Al conocer el dato, los acusados llevaron a Nono hasta la casa del taxista. J.F.B.S. se bajó del coche con la víctima y le tocaron en la puerta. Al salir, el acusado «le pidió la cartilla» de Nono y el chófer se la entregó. Minutos después, los encausados llevaron a Nono hasta la oficina del BBVA situada en la calle La Pelota –Vegueta– y comprobaron que el número PIN que les habían dicho «les permitiría operar con la cartilla cuando llegara el dinero de la pensión».

Durante el tiempo que duró el cautiverio, Nono permaneció siempre «atado con cuerdas por las muñecas y por los tobillos», quedando sujeto «al somier cuando ambos acusados abandonaban la vivienda». En ocasiones, lo liberaban para obligarlo a «limpiar los excrementos del perro» que había en el patio de la casa.

Sumisión total

Tal era la sumisión de Nono, que la fiscal detalla que el 19 de septiembre se encontraba «atado, en el suelo y con su ropa completamente orinada». De esta forma y a iniciativa de la acusada, lo llevaron hasta su domicilio de Pedro Hidalgo para que cogiera «unas prendas de ropa y volver al vehículo, como así hizo dócilmente» Nono. Luego, retornaron los tres a la vivienda donde se consumaron los trágicos hechos.

La acusación entiende que Nono nunca se enfrentó a sus presuntos asesinos pese «a la situación de sometimiento en que se encontraba, a la enfermedad que padecía y al terror que le producía el acusado». A pesar de ello, J.F.B.S. aumentó su «sufrimiento físico y psíquico» dándole con frecuencia «fuertes golpes, en la cara y en el cuerpo», en ocasiones en presencia de su mujer y, en todo caso, «con su conocimiento» y consentimiento. «No hizo nada para evitarlo», insiste la fiscal sobre la acusada, que hizo «caso omiso» a las súplicas de la víctima cuando le decía: «Ayúdame» y «dile que no me pegue».

El 22 de septiembre y en la habitación en la que «estaba retenido y atado», el acusado «cogió con ambas manos» su cabeza y la «impulsó con una fuerza brutal hacia atrás», impactando en la pared. La víctima cayó «a plomo sobre el suelo debido a la fuerza del impacto», pero J.F.B.S. siguió propinándole «repetidamente patadas en la cara y en el resto del cuerpo». Luego lo arrastró hasta otra habitación de la vivienda hasta que murió.

Los acusados, pese a ser conscientes de la gravedad de las lesiones, «tomaron la decisión de dejarlo tirado en el suelo», «semidesnudo y agonizando».

Estuvieron debatiendo qué hacer con el cadáver, si tirarlo al mar o decir que lo habían hallado muerto

El escrito de acusación de la Fiscalía Provincial de Las Palmas detalla de forma pormenorizada que los acusados, tras haber cometido presuntamente el crimen, empezaron a plantearse qué iban a hacer con el cadáver.

Al día siguiente, es decir, el 22 de septiembre de 2021, los procesados J.F.B.S. e Y.R.S. «debatieron cómo actuar para ocultar los hechos», determina el escrito.

En este escenario, el supuesto autor de los golpes «barajó la opción de llevar el cuerpo» en su coche hasta el norte de la isla para luego tirarlo al mar, en tanto que la mujer pensó «que debían llamar al 112». Diría entonces que su pareja «había acogido» a Nono en la casa «unos días antes y que este lo había encontrado muerto al volver» esa tarde, argumenta la Fiscalía Provincial de Las Palmas.

Finalmente, a las 22.51 horas llamaron al 112 dando esa segunda versión, que ratificaron ante los agentes y sanitarios que acudieron al domicilio ante esa señal de alerta.

Tras una intensa investigación por parte de Grupo de Homicidios de la Policía Judicial de la Policía Nacional, ambos fueron detenidos y, de hecho, J.F.B.S. sigue en prisión provisional por esta causa desde el 22 de febrero de 2022 ya que tenía antecedentes penales. Por su parte, su pareja quedó en libertad con cargos.

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