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Yeray y Elías junto a las costureras que ultiman detalles de las vestimentas. COBER
Las Palmas de Gran Canaria

El legado de Jesús Arencibia cumple 70 años

La mantilla canaria negra acude este jueves un año más a su cita con Teror para rememorar la ofrenda del pueblo de Tamaraceite a la Virgen del Pino que ideó el artista, siete décadas atrás

Rebeca Díaz

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 7 de septiembre 2023, 02:00

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En 1953 el pueblo de Tamaraceite llamó la atención en Teror porque un grupo de sus vecinos acudió a la ofrenda en honor a la Virgen del Pino con un atuendo conformado por mantilla canaria negra y acompañado por elementos como faroles, sahumerios y una guirnalda de laurel. La idea partió del artista Jesús Arencibia, que un año antes había atendido la solicitud de Néstor Álamo de que tomara parte en la primera edición de este reconocimiento a la patrona de Gran Canaria, aunque en aquella ocasión lo hicieron vestidos de tomateros.

Sin embargo, esa puesta en escena más austera no fue entendida en la época y no tuvo continuidad en años posteriores. «Causó impacto porque era otra forma de entender la romería», asegura Yeray Castellano, presidente de la Asociación Juvenil Bentejuí del barrio de Piletas, entidad que en 2011 recuperó la propuesta del muralista de Tamaraceite que este jueves vuelve a estar presente en la villa mariana.

Este logro del colectivo de Piletas vino precedido de un intenso trabajo de investigación y documentación para recrear de manera fidedigna aquella estampa ideada por el pintor, que este 2023 cumple 70 años.

La oportunidad de materializar la propuesta la brindó la aportación económica que trajo consigo el premio Joven Canarias que le otorgó a la asociación el Gobierno regional en 2010.

«Con el dinero del premio compramos las telas, los faroles y los sahumerios», explica Yeray Castellano. Pero recalca que ha ido de la mano del compromiso de personas que desde el inicio apostaron por la iniciativa.

La implicación de las vecinas y vecinos ha sido determinante para rescatar la iniciativa. Cober
Imagen principal - La implicación de las vecinas y vecinos ha sido determinante para rescatar la iniciativa.
Imagen secundaria 1 - La implicación de las vecinas y vecinos ha sido determinante para rescatar la iniciativa.
Imagen secundaria 2 - La implicación de las vecinas y vecinos ha sido determinante para rescatar la iniciativa.

Vecinas como Saro Muñoz, que califica de «alma mater» del proyecto, pues sus conocimientos en costura fueron determinantes para arrancar la confección de los atuendos de las casi 30 personas que tomaron parte en la primera romería ofrenda de esta nueva etapa, en 2011.

«Ella cose indumentaria canaria y yo la volvía loca con esto y le decía que teníamos que recuperar la ofrenda y poner en valor esta tradición», confiesa. Y pone como ejemplo de su implicación desde el primer momento el hecho de que incluso «fue conmigo al Kilo a comprar las telas».

En concreto, más de 50 metros de tejido que sirvieron para confeccionar faldas, mantillas y otros elementos de los atuendos. Un trabajo que Saro Muñoz reconoce «fue precioso, eso no tiene precio». Pues recuerda la ilusión con la que muchas personas colaboraron en una iniciativa que pensaron no pasaría de esa primera edición y sin embargo, salvo en 2020 y debido a la covid-19, no ha dejado de acudir cada 7 de septiembre al encuentro con la patrona la isla.

Aunque Saro Muñoz lideró, y aún lo hace, la confección de las indumentarias, se quita importancia pues dice que son muchas las manos que han ido aportado su saber con la aguja y el hilo para una labor «en la que no se miran las horas».

Manos como las de Josefa Moreno Ramos, que no duda estos días en acudir al antiguo colegio Cortijo de San Gregorio, que usan como taller de costura, para dar las últimas puntadas a las mantillas o faldas que quedan por rematar para la cita de este jueves, junto a otras compañeras. «Empecé el año pasado y me encantó», dice. «Esta es una tradición muy bonita y nos reunimos como una familia. Así que siempre que podemos echamos una mano», añade mientras cose.

El colegio Cortijo de San Gregorio se usa como taller para una ofrenda que reivindica los oficios artesanos. Cober
Imagen principal - El colegio Cortijo de San Gregorio se usa como taller para una ofrenda que reivindica los oficios artesanos.
Imagen secundaria 1 - El colegio Cortijo de San Gregorio se usa como taller para una ofrenda que reivindica los oficios artesanos.
Imagen secundaria 2 - El colegio Cortijo de San Gregorio se usa como taller para una ofrenda que reivindica los oficios artesanos.

«Esto es muy bonito», corrobora Inmaculada Santana, que lleva seis años colaborando como costurera y que asegura que «mientras pueda, voy a la Virgen del Pino a hacer la ofrenda».

«A mí es que todo lo que sea andar con ropa me encanta», dice Emilia Pérez Santiago mientras termina de planchar una de las piezas que conforman las vestimentas. Comenta con satisfacción que participa desde la cita de 2011 y que ha hecho «por lo menos diez mantillas, diez faldas, blusas y hasta la ropa de mi marido», porque «me encanta coser».

Estas costureras voluntarias se muestran orgullosas de colaborar en una actividad que contribuye a mantener las tradiciones de la zona. Entre ellas María del Pino González Rodríguez y Pino González Padilla que, sin abandonar su labor, tienen palabras de reconocimiento para la tarea de investigación que ha realizado Yeray Castellano para cuidar y poner en valor lo que en su día pensó un personaje relevante del pueblo al que algunas incluso conocieron y del que destacan su cercanía, y a lo que ha contribuido la familia Arencibia.

Y es que Yeray Castellano confiesa que «el primer año nos atrevimos a decir que era de Jesús Arencibia porque la iconografía era muy de Jesús Arencibia». Pero el tiempo les dio la razón, pues «el segundo año participó» la familia del artista que «nos aportó fotos y documentación que databa de 1952». Esto, unido a su inquietud por buscar en archivos de la Fedac y del Museo Canario, ha ido enriqueciendo la representación.

Pero si hay otro aspecto que Saro Muñoz y el resto de costureras destacan de Yeray Castellano es su empeño por implicar no solo a sus vecinos de Piletas sino al resto del distrito Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya en una actividad que además conecta a personas de distintas generaciones.

«El mérito es de Yeray, que ha logrado implicar a los hombres», dice Saro Muñoz sobre la capacidad que ha tenido de sumar al proyecto a vecinos como José Manuel Betancor Alemán, al que todos conocen por Elías y que se encarga, con «cuatro o cinco» personas más, de confeccionar la guirnalda «de más de 30 metros» que portan los participantes en la ofrenda y que en la actualidad se hace «con eucalipto», que en más fácil de recolectar en «Teror o Fontanales».

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