Las terrazas ganan espacio para compensar la limitación de aforo

Los empresarios presentaron una propuesta al Ayuntamiento para que les permita ganar espacio para superar la limitación de aforo que impone el Estado. El Consistorio lo permitirá siempre que haya dos metros de distancia entre terrazas y que se asegure que el 50% de la calle se reserve al peatón

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

El Ayuntamiento permitirá a las terrazas crecer en ocupación del suelo público siempre y cuando se respeten tres condiciones: que se asegure una distancia de dos metros entre una terraza y la contigua; que el 50% de la superficie de la calle en que esté instalada la terraza se garantice para el tránsito peatonal; y que no se dificulte en ningún caso el acceso a viviendas y comercios.

La decisión fue adoptada ayer en una reunión telemática mantenida por el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, y los representantes de las zonas comerciales abiertas de El Sebadal, Puerto-Canteras, Santa Catalina, Guanarteme, Triana, Vegueta, Schamann y Siete Palmas.

La autorización se concederá de manera individual. «No puede aplicarse a todos en conjunto porque hay calles en las que se puede autorizar y otras en que no», aseguró el edil. De esta manera, las asociaciones de empresarios deberán presentar hoy sus solicitudes «por calles o por tramos» y con la disposición de las terrazas para que el Ayuntamiento las estudie y autorice.

Todo dependerá de la superficie libre y del espacio que ocupen las sillas y mesas. Así, hay calles como Cano, Domingo J. Navarro, Pelota o Joaquín Costa en las que resultará imposible la ocupación de un mayor espacio. En cambio, otras como Mendizábal o algunos tramos de Fernando Guanarteme lo tendrán más sencillo.

La decisión trata de aliviar los efectos de la paralización de la actividad que ha sufrido este sector, que tiene desplegadas 610 terrazas en Las Palmas de Gran Canaria.

El presidente de la zona comercial de Triana, Carlos Bethencourt, considera que esta decisión es «vital». El representante de esta asociación, que se ha reforzado en esta crisis con un incremento de asociados de un 6%, agradeció ayer la predisposición del concejal Doreste para alcanzar un acuerdo, pero también pidió al Ayuntamiento que aclare la aplicación de la norma. El problema al que se enfrentan muchos empresarios es que la extensión de las terrazas se mide por mesas, pero la orden ministerial que limita su oferta se refiere al 50% del aforo. «Si antes ocupaba veinte metros con seis mesas de cuatro comensales, ¿ahora qué puedo hacer, poner tres mesas de cuatro comensales o cuatro mesas de tres?», se preguntaba, «necesitamos seguridad jurídica».

La gerente de la asociación Santa Catalina, Angélica Rodríguez, calcula que la ampliación de las terrazas podrá significar mantener, como mínimo, unos trescientos empleos en la ciudad. Para ella, y puesto que se trata de una medida excepcional mientras dure el estado de alarma, se podría relajar la exigencia de los tránsitos peatonales. «Si ponemos un poco de nuestra parte y siempre que no se tapen los accesos, nos beneficiaríamos todos», dijo.

En El Sebadal, donde solo hay dos terrazas, el secretario general de Aedal, Eric Santana, expuso la problemática de la falta de espacio en las aceras y la petición de sus asociados de ocupar parte de la calzada a costa de aparcamientos, siguiendo el modelo que inauguró la calle Perojo en 2013.

Al respecto, el concejal de Urbanismo aseguró que los técnicos del área municipal de Movilidad están estudiando esta posibilidad, que también dependerá de que no se vean afectados los negocios contiguos.

Doreste también recordó que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ya está ayudando a los empresarios de la ciudad a superar la crisis del coronavirus con la suspensión de tasas como la de ocupación del suelo con mesas y sillas, o la de recogida de basuras y residuos sólidos urbanos. La merma de ingresos para la ciudad por estos y otros conceptos es de 2,12 millones.