Los vecinos se quejan de la basura que dejan algunos de los que acuden a los cursos del Imef. / Cober

San Roque: «Esto está influyendo en la salud de los vecinos»

Residentes en el risco capitalino denuncian las molestias que viven hace años por el «incivismo» de algunas personas que asisten a los cursos que imparte el Imef en el antiguo colegio del barrio, que se traduce en suciedad y ruidos

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

«Lo único que pretendemos es que se le busque una solución a este problema lo antes posible, porque los vecinos ya no aguantan más y esto les está influyendo en su salud», expone Ramón Montesinos, presidente de la Asociación de Vecinos Batán-San Roque, para argumentar el motivo que ha llevado a un grupo de residentes en este risco de la ciudad a denunciar públicamente la situación que afrontan, «hace casi cinco años», a causa de lo que califican de «incivismo total» de algunas de las personas que asisten a los cursos que imparte el Instituto Municipal de Empleo y Formación ( Imef) en el antiguo centro educativo del barrio.

Los afectados se quejan de que quienes acuden a estos cursos formativos salen en la hora del descanso a desayunar en las calles que rodean el centro, y dejan los restos de envases y envoltorios sin preocuparles de que sea la puerta de una casa, un espacio ajardinado o un solar vallado.

Los vecinos piden una solución a un problema que califican de «sinvivir». / Cober

«El zumo, el batido, las chocolatinas, todo lo dejan tirado», señala el portavoz de las asociación vecinal, que sabe de primera mano del cansancio de residentes en vías como Mazurca, Zorondongo, Thomas Mann o Párroco Segundo Vega.

«Esto es un sinvivir», reconoce Felipe Bautista al referirse a una situación que asegura pone a prueba la paciencia de los vecinos. Por lo que teme que cualquier día pueda derivar en un problema aún más serio de enfrentamiento con quienes perturban la convivencia del barrio y que, recalca, «son personas adultas».

Ruidos y suciedad

Y es que dice que ya se han vivido situaciones de enfrentamiento entre vecinos y asistentes a los cursos porque estas personas llegan temprano por la mañana, «sobre las siete», para buscar aparcamiento en una zona en la que no abundan y además de restar espacios para estacionar a los propios residentes, «pasan a escape libre» y sin respetar su descanso.

«Desde que llegan, tanto los que vienen en coche como en guagua, dan voces desde la siete y poco de la mañana, gritándose, fumándose sus cosas, se te sientan a desayunar en los portales de las casas y te dejan todo», corrobora Iballa Betancor, integrante de la plataforma ciudadana que ha empezado a configurarse en un barrio que no quiere perder su esencia.

Felipe Bautista añade que la situación es tal que incluso habló con los responsables del centro para trasladarles su queja, «porque me tienen amargado».

Ramón Montesinos dice que además de «con escape libre», van «con la música a toda marcha en sus coches mientras buscan aparcamiento», sin tener en cuenta que hay personas que todavía duermen y generando un escándalo considerable. «Parece que los tienes sentado en la cama», indica Iballa Betancor.

Los vecinos piden una respuesta y abogan por que el antiguo colegio vuelva a recuperarse para un barrio con muchas carencias.