Fachada de la casa que es objeto de la polémica en el paseo de Las Canteras. / JUAN CARLOS ALONSO

El Gobierno ve «valores a preservar» en la casa de Las Canteras y no descarta declararlo BIC

El viceconsejero de Patrimonio Histórico asegura que tienen seis meses para responder las alegaciones presentadas por la propiedad

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

El Gobierno de Canarias asegura que se estudiarán las alegaciones presentadas por los propietarios de la conocida como casa del doctor Apolinario, en las Canteras, en contra de la suspensión cautelar de las obras que contemplaban su demolición como paso previo a la construcción de seis apartamentos.

El viceconsejero de Patrimonio Histórico, Juan Márquez, aseguró que el Ejecutivo tiene ahora seis meses para estudiar el recurso de la propiedad y responderlo. E insistió en que sería importante mantener el edificio. «Defendemos que tiene valores evidentes», expuso.

HISTORIA

  • Primer edificio. En la casa en litigio había a principios del siglo XX un molino de viento que fue construido por Juan Marrero Aguiar.

  • La compra. El doctor Bartolomé Apolinario Macías adquiere el inmueble en 1904 y aumenta una altura. El proyecto lo realizó el arquitecto Fernando Navarro.

  • El cambio. La vivienda que ahora se quiere proteger tiene una configuración que fue diseñada en el año 1972. Se eliminó el balcón de 1904 y se cambió por uno de tipo canario.

Márquez hizo suya la primera valoración hecha por la dirección general de Patrimonio Histórico del Gobierno canario, que fue la que justificó la suspensión cautelar de la demolición.

Dicho informe destacaba que este inmueble «es una muestra de arquitectura culta, tradicional, urbana de autor, fechada en los inicios de siglo que lleva la firma de Laureano Arroyo y Velasco».

Sin valores

Pese a ello, los propietarios de la casa han realizado un análisis histórico del inmueble y han llegado a la conclusión contraria. «La casa del Paseo de Las Canteras 17 no es conocida como la casa del doctor Apolinario Macías, no fue su residencia, no fue promovida por él, ni fue su primer propietario, no es obra del arquitecto Laureano arroyo, no está vinculada con el complejo sociosanitario que la rodea, no es un referente urbanístico, ni tiene valores históricos-arquitectónicos dignos de protección», señalan.

Tras rescatar la documentación referida a la casa y de las promociones inmobiliarias del doctor Apolinario del Archivo Histórico Provincial y del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, y después de constatar que la vivienda no está incluida en el catálogo de protección del municipio, la propiedad alegó que la configuración actual del inmueble es de 1972.

Pese a ello, Juan Márquez expuso que «los valores patrimoniales son evidentes», si bien aclaró que serán fijados por el estudio y la investigación que hay en marcha sobre el inmueble.

Aunque la casa no estuvo nunca protegida -el catálogo fue aprobado como contenido del Plan General de Ordenación en dos ocasiones en los últimos años sin que ninguna administración requiriera su protección-, el viceconsejero expuso que la Ley de Patrimonio Cultural de Canarias permite actuar por urgencia para evitar actuaciones que supongan una merma de la riqueza histórica y patrimonial.

¿Posible BIC?

El viceconsejero abrió la puerta, en todo caso, a una posible protección del edificio. «Se podría instar al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria a hacerlo o bien establecer su conservación como un Bien de Interés Cultural», expuso, «la protección del edificio no la determinará la propiedad».

En estos momentos, Las Palmas de Gran Canaria tiene 28 bienes de Interés Cultural. La elección de la casa conocida como del doctor Apolinario -que fue construida en realidad por Juan Marrero Aguiar y comprada y reformada por Apolinario en 1904- incluiría este inmueble dentro de la categoría que gozan edificios como los castillos de La Luz, Mata, San Cristóbal o San Francisco; la catedral de Santa Ana; el Pueblo Canario; el teatro Pérez Galdós; los barrios de Vegueta y Triana; la vela latina canaria; el Gabinete Literario; el mercado del Puerto o las ermitas de San Antonio Abad o San Telmo, entre otros.

La propiedad ha reclamado ya una indemnización por el daño económico causado a una obra que contaba con todas las licencias requeridas por las propias administraciones.