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La fiscal delegada de Tráfico, Cecilia Acebal, y la letrada de la acusación particular, Idoia Mendizábal. C7
Dos años y siete meses de cárcel y cuatro sin conducir por atropellar al corredor Mario Martel

Dos años y siete meses de cárcel y cuatro sin conducir por atropellar al corredor Mario Martel

Tribunales ·

El acusado estaba ebrio, «con ojos enrojecidos y rostro congestionado». Junto a la aseguradora indemnizarán a la familia con 141.229 euros

Francisco José Fajardo

Las Palmas de Gran Canaria

Miércoles, 13 de marzo 2024, 01:00

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Héctor Ramón Pérez Figueroa se encontraba ebrio y mostraba un «aspecto abatido, ojos brillantes y enrojecidos, rostro congestionado y aliento alcohólico» cuando atropelló de muerte al corredor Mario Martel mientras entrenaba por la Avenida de Las Petrolíferas un domingo 29 de enero de 2023 a las 9.00 de la mañana. Por este motivo, ha sido condenado a dos años y siete meses de cárcel y cuatro de retirada del carnet de conducir por la comisión de un delito de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas en concurso ideal con un delito de homicidio por imprudencia grave.

La sentencia dictada por la magistrada titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Las Palmas de Gran Canaria recoge la tesis planteada por las acusaciones de que el acusado estaba embriagado en contra de lo manifestado por Héctor Ramón, que insistió en que sí se encontraba en condiciones para conducir. El argumento de la autoridad judicial fue concluyente: dio 0.37 mg de alcohol por litro de aire espirado en la prueba de detección a la que fue sometido a las 9.29 horas, media hora después del fatal atropello.

Los hechos probados determinan que Héctor Ramón Pérez Figueroa circulaba sobre las 9.00 horas en la Avenida de Las Petrolíferas, dentro del recinto portuario de la capital grancanaria, a bordo de un Suzuki Vitara asegurado por la compañía Pelayo. Iba por el carril derecho y a una velocidad de entre 70 y 82 km/h y, por tanto, superior a la permitida para la vía que estaba fijada en 40 km/h.

Además, se trataba de una «vía recta con total visibilidad», sostiene la sentencia, «expedita incluso de vehículos estacionados al ser un domingo y, por tanto, no haber actividad en el recinto portuario».

El delito

Conducción bajo la influencia del alcohol en concurso ideal con homicidio por imprudencia grave

Héctor Ramón se dirigía a su puesto de trabajo en la empresa Gesport -donde realizaba servicios de carga y descarga en una plataforma petrolífera- pero estaba afectado por «haber ingerido bebidas alcohólicas, lo que le mermaba sus capacidades psicofísicas» ya que la noche anterior había estado tomando copas.

De forma paralela, Mario Martel Martel aprovechó esa mañana del domingo 29 de enero de 2023 para hacer lo que más le gustaba que era practicar running. Empezó a trotar a las 7.57 horas desde Guanarteme, transitó por el paseo de Las Canteras hasta entrar en la Autoridad Portuaria por el Acuario Poema del Mar. Una vez dentro del muelle, fue por la calle El Guinchete hasta acceder a la Avenida de las Petrolíferas, la vía principal de esta zona, donde minutos después perdería la vida al ser arrollado por el acusado. Corrió 8,9 kilómetros en 51:20 minutos antes de perder la vida.

El corredor Mario Martel.
El corredor Mario Martel. C7

La sentencia sostiene que Martel utilizaba el «espacio de la calzada destinado a zona de estacionamiento, haciéndolo en dirección suroeste», es decir, contra el sentido de la circulación, «siendo pues el espacio contiguo al carril por el que circulaba el acusado». No había coches aparcados, pero la vía como tal no estaba «habilitada para la práctica del running», determina.

Así las cosas, a la altura del campo de fútbol de la Autoridad Portuaria, el encausado «dejó de prestar la debida atención a la conducción y miró hacia la izquierda». Esta maniobra derivó en que «perdiera el control del vehículo, desplazándose hacia la derecha e invadiendo la zona de estacionamiento por donde corría Mario Martel, al que arroyó proyectándolo en el aire para finalmente caer a la calzada.

141.229 euros

Es la cantidad total que tendrá que pagar la aseguradora a la madre y siete hermanos de la víctima.

El atestado concluyó que el cuerpo de la víctima cayó a 39,90 metros de distancia del punto de colisión. Martel sufrió un politraumatismo severo que le ocasionó una destrucción de centros vitales que le provocó el fallecimiento.

Responsabilidad compartida

Uno de los puntos de discusión en esta causa, aparte de si el acusado estaba o no en condiciones de conducir, fue el porcentaje de culpa que tuvo a la hora de determinar la indemnización que debe abonar a la familia de la víctima la compañía Pelayo Mutua de Seguros como responsable civil directa.

Por una parte, las acusaciones sostuvieron que la responsabilidad fue única del encausado y, por ese motivo, debían abonar el 100% de lo estipulado, es decir, 59.988 euros a su madre y 18.329 a cada uno de sus siete hermanos. Mientras, la aseguradora planteó que en este siniestro concurrieron dos circunstancias fatales, la negligencia del conductor y el que el atleta estuviera corriendo por la carretera y en sentido contrario a la circulación, por lo que la responsabilidad de esta tragedia se debía repartir a partes iguales.

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Tras examinar las pruebas, la magistrada determinó que la responsabilidad fue un 75% del conductor y un 25% de la víctima. «Ha quedado acreditado que el conductor circulaba, además de afectado por el previo consumo de bebidas alcohólicas, a una velocidad superior a lo establecido», contextualiza la sentencia, pero también apunta que «el peatón», si bien portaba «ropa de color visible», circulaba «en sentido contrario a la marcha» y en una «zona no habilitada para la práctica del deporte, en concreto sobre la línea de separación de la zona de estacionamiento y la vía».

Una actuación en la que «incurrió durante todo el recorrido llevado a cabo el día de los hechos», no haciendo «uso de los pasos de peatones existentes en el lugar, conducta esta que, es obvio, tuvo incidencia en los hechos aunque obviamente en un porcentaje notablemente inferior a la de quien pilotaba el automóvil».

Esta circunstancia, según la magistrada, «impide estimar la concurrencia de dos conductas imprudentes graves de idéntica incidencia causal», por lo que su decisión fue la rebajar las indemnizaciones en un 25%.

En este escenario, la compañía aseguradora tendrá que pagar 45.000 euros a la madre de la víctima y 13.747 a cada uno de sus hermanos.

Esta sentencia será recurrida en apelación por el letrado de la defensa, Armando Martín Bueno.

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