Imagen de archivo de una operación de la Guardia Civil contra el narcotráfico en alta mar. / C7

Dijo que iba en un velero con 1.509 kilos de coca sin saberlo, pero no convenció y fue condenado

Los dos tripulantes que reconocieron los hechos fueron penados a nueve años y tres meses de cárcel y el tercero que lo negó a diez años y medio

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Su explicación de los hechos fue «bastante vaga y confusa, como casi toda su declaración en la que ni siquiera, muchas veces, contestaba a lo que se le preguntaba», relatando «algo completamente distinto a aquello por lo que era interrogado». De esta forma describió la Audiencia Provincial de Las Palmas la actitud de un acusado de haber transportado en un velero un cargamento de 1.509 kilogramos de cocaína junto a otras dos personas. La Sala no creyó que se hubiese montado en el barco sin saber qué mercancía había dentro y fue condenado a diez años y medio de prisión. Los otros dos compinches sí reconocieron los hechos y su pena fue rebajada hasta los nueve años y tres meses de cárcel al aplicarle el tribunal la atenuante de confesión. Eso sí, los tres deberán pagar cada uno una multa de poco más de 155 millones de euros.

Según el fallo, dictado por la Sección Segunda, los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil capturaron en alta mar a estas tres personas sobre las 15.50 horas del 21 de diciembre de 2019.

Fue el patrullero de la Guardia Civil Río Gadalaviar el encargado de interceptar a unas 70 millas náuticas al sur de la isla de Gran Canaria a la embarcación tipo velero Beneteau -con pabellón español- que había sido totalmente desmontada para colocar en su interior de la mejor manera posible para no ser descubiertos, un cargamento de cocaína de 1.509 kilos.

Según la sentencia, este velero era tripulado por los procesados «que actuaban de común acuerdo» para mover este cargamento de cocaína que arrojó una riqueza del 78.19% y que planeaban introducir en el mercado negro de la isla tras viajar desde el Caribe.

Dijo que fue secuestrado por los otros dos acusados, pero en realidad tenía una comisión de 100.000 euros

La droga intervenida tenía un valor de mercado de 51,74 millones de euros y estaba colocada en una embarcación que adquirieron los condenados el 29 de agosto de 2019 en Vilagarcía de Arousa (Galicia) por 13.000 euros.

Pero en el juicio, los tres presuntos narcos optaron por estrategias totalmente antagónicas. Por una parte, dos de ellos nacidos en Vigo y Venezuela admitieron de forma expresa al ser detenidos y posteriormente en el plenario que «no solo transportaban la droga incautada, que su destino era España, que iban a percibir una cantidad de dinero por ello», sino que, además, «eran conocedores desde un primer momento que ese era el objeto del viaje» y que junto al tercer acusado «se encargaron de preparar en el velero huecos en los que esconder la droga», sostiene la sentencia.

Pero este tercero, procedente de la República Checa, negó tal extremo y sostuvo que no viajó en el velero «de forma voluntaria» afirmando que él pensaba que «simplemente iba a ayudar» a uno de los condenados «a navegar con un barco a vela» enterándose de su «real objetivo una vez que llegó a Cabo Verde». Añadió que en ese instante, se vio «obligado a permanecer en el barco por las amenazas a las que fue sometido por los otros dos acusados» hasta que fueron todos detenidos por la Guardia Civil.

La droga intervenida tenía un valor de mercado de 51,74 millones de euros

Una tesis que la Sala calificó de inverosímil ya que, entienden, «su participación fue del todo voluntaria y con pleno conocimiento del fin perseguido con el viaje» por los narcos.

Es más, detalla el fallo, los dos propios acusados que reconocieron los hechos sostuvieron que el discrepante fue «poco menos que el organizador de todo el viaje» y «tenía de antemano fijada una retribución de cien mil euros que se iría incrementando dado que la travesía se prolongaba más de lo previsto», señalaron.

Sin coartada

Aludió que, poco menos, fue secuestrado por el resto de la tripulación, una tesis que desmontó la Sección Segunda de la Audiencia con varios argumentos. Primero, que hicieron escala en Cabo Verde y en el Caribe, «lugares ambos» en los que este acusado admitió haber estado. Pues bien, «en ninguno de esos dos lugares, en ningún momento, consta algún dato, prueba o indicio de que haya intentado dejar de participar en el transporte o haya tratado de denunciar lo que iban a hacer a las autoridades», apunta la resolución.

Es más, incide, es el propio acusado quien reconoció, al ser interrogado, que «bajaba del barco, según él, siempre con los otros dos acusados o por lo menos con uno de ellos y que se iban a tomar cervezas». En esas salidas disponía de conexión wifi y enviaba correos a su pareja pero, «sorprendentemente, nada hizo para revelar poco menos que un secuestro a las autoridades».

Un supuesto «secuestro o situación similar» que «tampoco expuso a los agentes encargados del abordaje en alta mar. Para la Sala, esta persona era «necesariamente» conocedora de la cocaína que transportaban porque, como explicaron los funcionarios de policía, «la droga estaba esparcida por todas las dependencias del velero, incluidos los pasillos y los camarotes», un dato objetivo que al órgano sentenciador le ayuda a avalar las afirmaciones de los otros dos condenados.

De esta forma, los dos que reconocieron los hechos se beneficiaron de una rebaja de la condena mientras que el tercero en discordia fue penado a diez años y medio de cárcel, según el magistrado ponente Nicolás Acosta González.