De patrulla con los agentes del 091

El grupo 9 y 10 del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) de la capital sale a patrullar la ciudad a las 22.00 horas. La primera parte del turno suele ser movida y más siendo juernes [el jueves ya se ha convertido en viernes]. La inspectora D. está al mando y se aventura una noche ajetreada: riña en La Isleta, un caso de violencia de género y una niña de 3 años desaparecida.

IBÓN S. ROSALES

Son las 22.35 horas y la patrulla del Grupo 9 de Seguridad Ciudadana del CNP de Las Palmas de Gran Canaria sale de la Supercomisaría rumbo al Puerto. La primera zona que recibe la visita de los agentes es la del Hotel Astoria, donde todo está «mucho más tranquilo» desde que pusieron a un portero en el edificio. La inspectora D.L.G. es la responsable de la noche, es licenciada en Derecho y lleva en el cuerpo desde 2014. Precisamente esa noche hay compañeros de prácticas haciendo su primer servicio en el departamento de Seguridad Ciudadana donde, dice la inspectora, se aprende mucho pues las actuaciones son variadas.

A las 22.55 horas suena el primer aviso por radio: malos tratos en el ámbito familiar, amenaza y agresión sexual. «Entiendo que ha recibido el servicio, a ver si es tan amable de acudir a la calle, el 9 colabora con ustedes», responde D. activando a los compañeros, a la vez que les envía una foto del agresor. Le suena su cara y la víctima ha estado recientemente en «riesgo alto», en el programa Vio Gen, que evalúa y hace seguimiento de los casos de violencia de género. Al poco vuelve a rugir la radio patrulla: «La hija de una vecina, la cual tiene 3 años, ha salido del domicilio familiar sola». En el momento de la denuncia ya hay personas buscando a la pequeña y varios agentes se dirigen al barrio donde sucede. «En temas de desaparecidos se puede llamar a la Policía desde el primer momento», recalca la profesional, no hay que esperar 24 horas como se ve en las películas: «No y no, es un error tremendo porque realmente si es una desaparición involuntaria, un secuestro o que la persona se ha perdido, esos primeros momentos son primordiales», asegura, invitando a la ciudadanía a llamarles siempre que sea necesario, «si después aparece, pues mejor».

El vehículo oficial lo conduce el agente N.E.Q, La velocidad solo es necesaria en caso de urgencia y prima la seguridad vial. Aun así lleva ritmo ligero y N. se maneja al volante con destreza entre las calles de Molino de Viento.

En verano, el CNP cuenta con el apoyo de un servicio extraordinario. La nocturnidad es la baza de los ladrones, el delito más frecuente es el robo con fuerza. El mayor índice de comisión de estos actos delictivos es entre domingo y miércoles, comenta la jefa, «y es que los delincuentes también se divierten, su jornada viene siendo de domingo a jueves. Es como todo, aquí todos somos personas», exclama D., franca en sus comentarios. La inspectora, natural de Ávila, cuenta que el modus operandi de los «cholos» no es muy elaborado, «reventón y salir corriendo». Si a ello se le suma la colaboración ciudadana, que valoran como «fundamental» y la eficacia policial, «muchas veces se evitan los robos antes de su comisión», argumenta la inspectora, aludiendo a casos recientes.

Pasada la 01.00 de la mañana la radio informa de que la menor ha sido localizada. Del implicado en el caso de violencia de género, que no fue hallado en el domicilio de su DNI ni en sus lugares habituales esa noche, días después y tras las pesquisas judiciales pertinentes se pudo proceder «en Clave 1», que significa en el argot policial la detención del sujeto.

En los turnos los mandos no pueden solaparse, no puede haber dos inspectores por ejemplo. De cara al ciudadano, D.L.G deja claro que «independientemente de su categoría, cualquier agente por regla general en cualquier intervención es válido para darle respuesta de principio a fin».