Los vecinos piden que se tapie la casa ubicada en la confluencia de Pérez Muñoz y Salvago. / arcadio suárez

«Que la cierren, porque esto es una cosa de locos»

Vecinos de la parte alta de La Isleta piden una solución a los problemas de convivencia que desde hace meses generan las personas que okupan una vivienda abandonada en la esquina de Pérez Muñoz con Salvago

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

«Eso es un hostal, está hasta el apuntador», expone uno de los vecinos afectados por los problemas de convivencia que generan, «sobre todo de madrugada», las numerosas personas que han okupado una casa abandonada ubicada en la esquina de las calles Pérez Muñoz y Salvago, en el barrio capitalino de La Isleta.

«Esa casa es enorme y hay un montón de movimiento de gente, no solo joven sino también mayor», añade sobre un espacio que asegura se ha convertido «desde hace unos meses» en un problema para los vecinos del entorno porque «hay pleitos, peleas, gritos. Es un escándalo».

Los residentes en esta parte del barrio comentan que quienes okupan la casa son personas de origen magrebí, «pero antes había canarios y también había jaleo».

Aspecto de la vivienda okupada. / Arcadio Suárez

«Esto es un punto estratégico de parada», apuntan para describir «el trasiego de gente» que se registra en torno a la vivienda y que provoca molestias habitualmente en horas nocturnas.

Chillidos y gritos

Aseguran que el episodio más grave ocurrió «hace dos viernes», cuando «empezamos a oír como si estuvieran matando a una persona, pues se escuchaban chillidos y gritos».

Alertados, dicen, «nos asomamos y vimos que una chica que vive en la casa, que estaba medio desnuda porque no llevaba puesto nada más que un panty, empezó a tirar desde la azotea bloques de cantería a la calle y ella misma casi se cae».

Añaden que estos hechos, que se produjeron «a las ocho y pico de la tarde», provocaron daños a algún vehículo aparcado junto a la referida vivienda. «Una vecina quitó su coche porque le dio tiempo, pero otro vecino sufrió daños en el suyo», indican.

Pero señalan que esto que relatan no es un hecho aislado y que «ya en su día se produjo una pelea a machetazos que incluso salió en el periódico».

Inseguridad

Explican que situaciones como estas que describen generan inseguridad en «vecinos que llevan toda la vida en el barrio», sobre todo los de más edad, «a los que les da miedo hasta asomarse pues temen que puedan entrar en sus casas».

Los residentes afectados comentan que estas personas también tienen okupada «una casa en la calle Rosiana con Pardilla», y que el «trasteo de cosas es continuo de una casa a otra» pues se intercambian enseres.

Sin descanso

Los denunciantes exponen que estas escenas que dibujan forman parte de su día a día y que su descanso se ve alterado porque «hay escándalo y peleas».

Dicen que «la Policía viene» y que «al menos cinco veces ha entrado en la casa. Pero nunca están ellos dentro y cuando se va la Policía, enseguida vuelven».

Tapiar

Por eso creen que la única solución es tapiar la vivienda. «Que la cierren, porque esto es una cosa de locos», dicen. Y piden que sea el Ayuntamiento el que tome cartas en el asunto pues el único heredero de esa propiedad está «en un centro de mayores».