Imagen de una terraza que se acogió a la posibilidad ofrecida por el Ayuntamiento en el nivel 3. / juan carlos alonso

El Ayuntamiento estudiará la posibilidad de ampliar terrazas donde no se obstaculice el paso vecinal

El concejal de Urbanismo dice que está dispuesto a «sacrificar» plazas de aparcamiento

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

El concejal de Urbanismo, Javier Doreste, defendió ayer la necesidad de que la oferta de terrazas empiece a recuperar la nueva normalidad después de que el Gobierno de Canarias decretara el pase al nivel dos de alerta sanitaria por el covid-19, que permite la apertura del interior de los establecimientos hosteleros al 50% de su capacidad. «Si reabren a la mitad del aforo no tiene sentido que se exija que se abra la veda para la instalación de terrazas», expuso.

El edil aclaró, no obstante, que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se mostrará flexible con las peticiones que hagan llegar los empresarios para ampliar terrazas «allí donde se pueda hacer». Doreste incidió en que «estamos dispuestos a sacrificar plazas de aparcamiento».

El Consistorio ordenó la retirada de todas las terrazas que se habían acogido a la autorización provisional que se dio en el nivel tres de alerta como medida para compensar la prohibición de operar en el interior de los locales. Por eso, se permitió ocupar aceras y estacionamientos de manera provisional mientras duró la fase tres.

Sin embargo, otros municipios canarios como Santa Cruz de Tenerife, San Bartolomé de Tirajana, Ingenio, Agüimes, Santa Lucía o Telde han prorrogado la ocupación extraordinaria de la vía pública con mesas y sillas.

Para Doreste, «no se puede comparar» la situación de las más de seiscientas terrazas que tiene la capital grancanaria con las de otros municipios de la isla, máxime porque en Las Palmas de Gran Canaria no solo residen casi 400.000 vecinos sino que también recibe la visita de cerca de 90.000 personas cada día.

Doreste reconoció que las terrazas exprés no había generado problemas de convivencia. «La gente ha sido muy solidaria y ha entendido la situación, pero eso no significa que vayamos a sacrificar sus derechos», expuso.