Arranca el carnaval en clave isletera

El humorista Manolo Vieira, arropado por la Chirimurga del Timple, dio por inaugurada una fiesta que se inspira en ‘Una noche en Río’ con un pregón que salpicó de anécdotas vinculadas al barrio capitalino que lo vio nacer.

CANARIAS7 / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

El carnaval 2019 de Las Palmas de Gran Canaria, inspirado en Una noche en Río, comenzó este viernes su andadura oficial con el acto de lectura del pregón que protagonizó el humorista Manolo Vieira perfectamente arropado por la Chirimurga del Timple y que se desarrolló en la plaza de Santa Ana.

El tiempo que durante la jornada alternó nubes y claros con débiles y puntuales lluvias, dio una tregua al artista de La Isleta que ya en el año 1997 fue el encargado de dar la salida a las fiestas más importantes aunque en aquella ocasión lo hizo en el parque de Santa Catalina.

Vieira entró al escenario que se levantó para la ocasión ante las Casas Consistoriales acompañado de la reina del carnaval 2018, Ana Suárez, y el drag queen 2018, Drag La Tullida, Sergio León, después de que accedieran a la zona los personajes del carnaval con la Banda Isleña, los representantes de todas las murgas y comparsas y las candidatas y candidatos a reina y drag queen de la fiesta de Una noche en Río, tras protagonizar el pasacalles que precedió al pregón y que arrancó en la Alameda de Colón.

El pregonero inició su intervención expresando su «enorme orgullo por el encargo que se me ha hecho desde el Ayuntamiento» de pregonar una fiesta que, recordó, «nació en mi barrio de La Isleta gracias al entusiasmo de todos los ciudadanos» y a un «capitán que se llamaba (se llama) Manuel García Sánchez», que con un grupo de gente llevó «adelante esta idea en contra de la voluntad de las autoridades de aquellos años».

Añadió que el carnaval «nació de la espontaneidad de la gente» que pese a las dificultades logró sacarlo adelante. También tuvo palabras de recuerdo y homenaje para personajes relevantes de la fiesta como Juanito el pionero, Santiago García ( nuestro Charlot), Juan Pablo Rodríguez (para nosotros Nicasio) y muchos más, sin olvidar a Pepe Paiz, «un fotógrafo de referencia de nuestro carnaval» que «hace dos días se nos fue».

Vieira finalizo esta intervención inicial de la noche con diferentes anécdotas vividas con Manolo García y dio pie para la primera intervención de la Chirimurga del Timple.

En su segunda intervención, el pregonero del carnaval habló de los comienzos y el desarrollo de la fiestas mencionando a grupos legendarios que ya forman parte de su historia y de las anécdotas que se vivieron en aquellos primeros años de una fiesta que en La Isleta gozaban de una «tolerancia» que no siempre se hallaba fuera de sus fronteras.

Además, el artista acudió a personajes que ha creado en su imaginación y ya forman parte de todos, c omo Carmelito, del que contó algunos de los problemas que tuvo en una de las primeras galas de la reina.

El humorista aplaudió la idea de devolver a la cabalgata en esta edición su sentido original, partiendo desde La Isleta, antes de dar paso de nuevo a la Chirimurga del Timple, en su intervención más divertida de la noche al referirse a las dificultades con los móviles y el trasiego de tuppers de madres a hijos.

Esto dio pie a Vieira para hablar de las abuelas, de las nuevas tecnologías y de la evolución de la música en estos años.

Al final, la Chirimurga del Timple sorprendió al propio pregonero con un homenaje cantado, que bajo el título Huella imborrable, sonaba así: «Huella imborrable. Leyenda indiscutible./Le damos las gracias, Manuel./Desde sus ojos siempre fue más graciosa la idiosincrasia./Su voz es parte de la cultura canaria./Sus chistes son la radiografía de la ciudad./Suenan graciosas hasta nuestras miserias./Porque nadie arranca una carcajada como la arranca... Manolo Vieira./Usted se merece un trono./Merece una plaza entera./No hay nada en la vida como el humor de su chistera».

Vieira se despidió de su auditorio con una invitación a participar de un carnaval que dio por inaugurado.

El pregón solo podía verse en televisiones con alta definición, lo que generó problemas a parte de la audiencia para seguirlo.