Fachada del Museo Néstor, en el Pueblo Canario. / JUAN CARLOS ALONSO

La ampliación y reforma del Museo Néstor superará los 20 millones de coste

Las exigencias para garantizar una atmósfera neutra, el sistema antincendio que devora el oxígeno y la ampliación dispararán el presupuesto

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

El proyecto de reforma y ampliación del Museo Néstor, que lleva ya cinco años cerrado, tendrá un coste final que superará los 20 millones de euros, de acuerdo a los cálculos que hacen en estos momentos los arquitectos que están trabajando en su redacción, según pudo saber este periódico.

Se calcula que esta inversión se hará en un periodo de cinco a seis años y, desde el grupo de gobierno, se confía en que participen otras administraciones.

El encarecimiento se explica, en buena medida, por la ampliación del espacio museístico, pero también por los condicionantes que impone la conservación de la obra de Néstor. Esto exige que se mantenga lo que se denomina una atmósfera neutra, esto es, con unas condiciones estables, con la humedad controlada, que evita los cambios de temperatura, la luz directa y combate el efecto del ambiente salino.

Además, los sistemas antincendios tienen que ser de gases neutros, que eliminan el oxígeno para evitar las llamas y así, evita dañar las pinturas.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria trabaja en estos momentos en la definición de los últimos detalles del proyecto (cálculo de estructuras, iluminación y climatización), que se va a consensuar con el Cabildo de Gran Canaria. Hay que recordar que al tratarse de un Bien de Interés Cultural (BIC), es necesario el visto bueno del servicio insular de Patrimonio Histórico. Su autorización es preceptiva, vinculante y, de no emitirse, el silencio administrativo se considera negativo.

«El proceso para intervenir en un BIC es lento», explicó este viernes el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, en una comparecencia plenaria solicitada por el grupo municipal del PP.

El edil hizo un repaso por la trayectoria de este proyecto, desde que en 2017 se incluyó, en la propuesta del Fondo de Desarrollo de Canarias, una reserva de 2,5 millones de euros para cuatro proyectos en el Pueblo Canario: la eliminación de humedades en el edificio; la reforma del Bodegón; y la reparación del museo Néstor y de la ermita de Santa Catalina.

« En el museo, se decidió acometer obras de alcance modesto, que fueron las que demandó la dirección del centro: accesibilidad y mejora de instalaciones», expuso el responsable municipal de Urbanismo.

Sin embargo, la propuesta municipal de instalar un ascensor en el hueco de la escalera del museo no satisfizo a los técnicos insulares, que demandaron su ubicación en el exterior.

Esto hizo decaer el proyecto. Entramos en 2019 y las dos instituciones no se reúnen. Y ahí las sorprende el estado de alarma por el covid-19, que atasca todavía más el proyecto, según la versión de Doreste.

El trabajo de la arquitecta municipal encargada de la redacción de la nueva propuesta sigue adelante, sin embargo, y se presenta en 2021 a la mesa interadministrativa en la que están representadas las tres instituciones.

«Este proyecto es distinto del inicial y, en términos económicos, diez veces mayor», adelantó Doreste.

Así será el nuevo museo

Al final, el ascensor se coloca en el exterior, desde la plaza de La Caleta, y se aprovecha la diferencia de cota entre esta plaza y la planta baja del museo para ampliar el semisótano. «Este nuevo acceso exige el control de acceso a la plaza, incluyendo cerramientos que lo separen de los jardines», detalló el edil de Urbanismo, lo que permite incluir el pabellón de la Oficina Municipal de Información al Consumidor.

Este nuevo museo ya está definido en un proyecto básico que se está consensuando con el Cabildo de Gran Canaria, pero todavía queda por detallar algunas cuestiones técnicas como la climatización o la iluminación.

Desde la oposición se criticó que se haya tardado tanto en actuar en un inmueble tan importante para la ciudad. «Al principio se hizo un parche que no respondía a las necesidades del museo», expuso el viceportavoz del PP, Ángel Sabroso, «había que instalar un ascensor y salvar cuatro escalones y se dijo que iba a requerir poco tiempo, pero la realidad es bien distinta porque no hay hoja de ruta y que el museo y la ermita languidecen por la desidia de unos cuantos».

El edil apuntó también que «los locales comerciales siguen muriéndose de asco y las obras de la ermita, eternizándose».

En su opinión, el museo tampoco se abrirá en 2022, lo que evidencia una «absoluta desidia y un desastre de gestión».

Para Sabroso, no solo es grave que tras cinco años aún no se tenga proyecto, sino que tampoco «se hiciese nada para proteger este edificio con el episodio de las lluvias». Y recordó que el Gobierno de Canarias ha solicitado al Cabildo un informe para conocer el daño de la tormenta en el edificio.

«Esto no se puede justificar de ninguna manera, con más dinero que nunca. Lo único que se ha conseguido hacer desde 2015 hasta hoy es renovar el restaurante», indicó antes de denunciar la paralización de la comisión municipal de patrimonio histórico.

La portavoz de Ciudadanos, Lidia Cáceres, considera una mofa que se haya tardado cinco años y que se hable de que se está actuando con prisas. «Esto no se puede quedar así porque los daños continúan», advirtió.

También el viceportavoz de Coalición Canaria, David Suárez, considera «llamativo» que se haya sacado adelante la reforma del restaurante y, sin embargo, con el museo todo sean problemas. «Con la tormenta Hermine se vio cómo entraba el agua por el museo, con caída de cascotes de la fachada... se pierde parte de nuestro patrimonio original mientras ustedes esperan», dijo.

En su opinión, «falta sensibilidad» respecto a este edificio.