En la imagen aparece Sidi Mrabih durante la vista oral. La Audiencia Provincial lo absolvió de todos los cargos. / F. J. FAJARDO

Tribunales

Absuelto de abuso sexual porque la denunciante bebió, pero sus facultades no estaban anuladas

La Audiencia cuestionó si el consentimiento de la denunciante «estaba viciado», por lo que aplicó el principio 'in dubio pro reo'

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha absuelto a un vecino de Puerto Rico, de la acusación de abuso sexual que le formuló la Fiscalía Provincial de Las Palmas. El tribunal presidido por Emilio Moya, que actuó también como ponente, estimo que la víctima, el 14 de abril de 2015, mantuvo relaciones sexuales con el acusado en el aparcamiento del centro comercial de Puerto Rico y también había bebido alcohol, pero en ningún caso consideró acreditado que la misma «tuviese sus facultades de entender y querer anuladas», ni «tampoco gravemente afectadas» por la ingesta de bebida, determinó el fallo.

Según la versión de la denunciante, sobre las 3.30 horas del 14 de abril de 2015, Sidi Mrabih -que es como se llama el procesado- se encontraba en la segunda planta del centro comercial cuándo observó en la planta baja a la joven, de 18 años de edad, caminando de forma anómala «debido a su alto estado de embriaguez». La Fiscalía desarrolló en su escrito de acusación la tesis de que Sidi Mrabih, «aprovechando que tenía gravemente afectadas sus facultades debido a la intoxicación etílica, la abordó y, agarrándola de la mano, la bajó hasta el sótano donde, sin contar con su voluntad y con ánimo libidinoso, la realizó diversos tocamientos en sus partes íntimas y la penetró vaginalmente llegando a eyacular».

Lo que pedía la Fiscalía

Seis años de prisión era la pena a la que se enfrentaba Sidi Mrabih según el escrito de acusación del Ministerio Público. Además, el fiscal interesaba la libertad vigilada durante seis años y la prohibición de aproximarse y comunicarse con la denunciante por un periodo de 10 años. Por último, pidió que la indemnizara en la cantidad de 20.000 euros por daños morales. La defensa, llevada a cabo por el letrado Jesús García Hermosa, consiguió la libre absolución.

    Pero en la vista oral, la defensa argumentó que el contacto sexual había existido, pero en cualquier caso fue consentido, siendo la denunciante consciente en todo momento de los hechos.

    Pues la sentencia parte de la propia declaración de la víctima que en el acto del juicio oral dijo textualmente que «no estaba muy borracha», «estaba borrachita, pero no tanto». El Tribunal determina que «muy borracha no debió de estar porque, encontrándose inicialmente con su hermana y otros familiares, la dejaron marchar sola», sostuvo y así declaró la propia hermana en el juicio. Afirmó que «si la hubieran visto que se encontraba mal la habrían acompañado».

    Esta testigo declaró que la denunciante «no estaba borracha» y, de hecho, en las imágenes que captaron las cámaras de seguridad «se la ve desplazarse» y, «bien es cierto que en alguna ocasión da algún bandazo, pero en general su estado, caminando, incluso mirando el móvil, es incompatible con un estado de total aturdimiento o anulación de sus facultades», afirman los magistrados. También hacen referencia a varias imágenes en las que «puede observarse que cuando se encuentran, se saludan dándose un beso e incluso la denunciante le pasa el brazo por la espalda y se dirigen de la mano al garaje-sótano».

    El Tribunal de la Audiencia Provincial «no se cuestiona» que la denunciante había bebido, lo que además, se acredita con las periciales, pero la cuestión para los magistrados es que «si de su comportamiento podemos deducir que tenía anuladas sus facultades volitivas e intelectivas y que, por tanto, su consentimiento estaba viciado». Sin embargo, los miembros de la Sala tuvieron dudas «de que eso fuese así» y, por lo tanto, en virtud del principio -principio, en virtud del cual el tribunal si tiene duda no puede condenar al acusado-, el pronunciamiento «no puede ser otro que absolutorio del delito de abuso sexual por el que se le acusaba. No se estima que esté acreditado el estado total de embriaguez con anulación de sus facultades mentales», añade la sentencia.

    Por este motivo, la Sección Sexta procedió a la libre absolución del acusado, declarando de oficio las costas procesales.