Las medidas por el coronavirus dejan sin existencias de metacrilato

Carpinterías de aluminio y empresas proveedoras de material para mamparas de aislamiento llevan dos semanas de trabajo frenético. Taxis, supermercados y farmacias fulminan el ‘stock’ en Canarias. También hospitales y centros sanitarios

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO

La declaración del estado de alarma lleva camino de convertir en un erial la economía española y también la mundial. Pero no todos los sectores se han visto arrasados por las estrictas medidas de contención implantadas para frenar el contagio del coronavirus. La necesidad de farmacias, hospitales, taxis y supermercados de instalar mamparas de protección o de aislamiento ha dado oxígeno estos días a carpinterías de aluminio, autónomos y empresas proveedoras del material para fabricar esas estructuras. A unos les ha garantizado al menos unos días más de trabajo. A otros les ha vaciado los almacenes.

«Ha sido terrible, no hemos parado de recibir pedidos, ya no nos queda nada», apunta Miguel Ángel Méndez, uno de los socios propietarios de Comesan Canarias, una empresa joven, de hace apenas un año y siete meses, radicada en la capital y que se dedica a la venta de metacrilato, policarbonato y PVC para rotulación y también para cubiertas. «El metacrilato transparente ha volado, bueno, con decirte que ya no queda nada ni en la isla, ni en Canarias ni en España». Asegura que por los datos que maneja los proveedores que trabajan en el país están ahora fabricándolo y le han dicho que no le podrán suministrar otra vez hasta mayo.

Hay metacrilatos de varios tipos, pero el más demandado ha sido, como es lógico, el transparente, el que más se asemeja al cristal y el que mejor permite la visión y la comunicación entre las personas situadas a cada lado. Es, de hecho, el que han instalado buena parte de los comercios que pueden seguir abiertos. «Curiosamente el que más vendemos es el blanco, para los rótulos, pero el boom ahora con el coronavirus ha sido con el transparente». Y da igual el grosor. «De 2 a 6 milímetros ya no hay nada; bueno, ¡se han llevado hasta de un milímetro!», subraya aún sorprendido. Habla de memoria, pero recapitula y cree que en su almacén tenía 40 planchas de las de 3 milímetros, 20 de las de 2, 25 de las de 5... Y volaron en dos semanas. Cada plancha tiene más o menos unos 6 metros cuadrados. «Ya no tenemos nada y siguen las llamadas».

Eso sí, al menos le quedan planchas de policarbonato. Es un termoplástico traslúcido que ahora está siendo muy demandado, por ejemplo, por los centros sanitarios para fabricar e instalar mamparas de aislamiento entre los enfermos. «Estos días se llevaron 20 o 30 planchas para el hospital Doctor Negrín», informa Miguel Ángel. Gracias a estas compras ha podido seguir abierto. Tiene 6 empleados y este movimiento le ha permitido aguantar en un contexto de parálisis casi total. Sus principales clientes son las carpinterías de aluminio y las metálicas, y la mayoría, advierte, se han visto obligadas a cerrar. «Todo está parado».

No ha sido el caso de una empresa de Telde, Aluminios Joaquín Roldán, radicada en Jinámar y que la logrado sobrevivir estas dos semanas de confinamiento por los trabajos para el Hospital Insular. No han parado, pero su propietario reconoce que no sabe qué pasará esta semana o la próxima. Mientras haya actividad, seguirá al pie del cañón.

«Por ahora no hemos parado»

Joaquín Roldán ha visto estos días como su jornada de trabajo se prolongaba a veces hasta las seis o más de la tarde. Media España o más está parada desde la declaración del estado de alarma, pero esta carpintería de Maipez, en Jinámar, sigue en la faena. Las medidas de contención a las que obliga el Estado y la necesidad de habilitar las salas hospitalarias para atender a estos enfermos ha propiciado que empresas como la de Roldán hayan tenido que seguir operativas. Sus 5 empleados y Joaquín no paran de fabricar mamparas. Se las ha pedido el Hospital Insular para aislar a los pacientes unos de otros. Calcula que habrá fabricado más de 20. Y todo lo más rápido posible. «Nos las piden por la mañana y ya por la tarde las estamos sirviendo». La urgencia del momento manda. Pero no ha sido fácil. En el taller cuentan con perfiles de aluminio, pero, por ejemplo, les ha costado dotarse de las ruedas con las que cuentan las mamparas, que han de ser móviles. «Pero es que tampoco hay tornillos, las ferreterías están cerradas, así que hemos tenido que aprovechar los que teníamos, cortarlos y adaptarlos». Estos encargos le han permitido aguantar. «Mientras siga habiendo trabajo, seguiremos abiertos, por ahora no he tenido que parar a nadie, pero tampoco sé qué va a pasar de aquí en adelante, ya se verá».