Amigos, trabajadores y excompañeros de David Bramwell le rindieron un sencillo tributo en el Tagoror del Jardín. / C7

El Jardín Canario rinde homenaje al caballero inglés que lo dirigió 38 años

Amigos y excompañeros de David Bramwell desgranan la talla científica y personal del director del mayor botánico de España entre 1974 y 2012

Jesús Quesada
JESÚS QUESADA Las Palmas de Gran Canaria

El Jardín Canario ha rendido un sencillo y emotivo homenaje póstumo a quien fue su director durante más tiempo, David Bramwell, fallecido el pasado 20 de enero. Ante una fotografía del sonriente botánico, vestido de frac y chistera, y un jarrón con flores del rincón de Tafira que dirigió desde 1974 hasta 2012, en el Tagoror del Jardín Botánico Viera y Clavijo, amigos, trabajadores y exempleados arroparon a su viuda, Yoland, y repasaron la trayectoria profesional y personal y vital de este miembro de la Orden del Imperio Británico que en los años 70 del siglo pasado se doctoró estudiando los tajinastes de la Macaronesia y siguiendo la estela de un sueco, Enrique Sventenius, acabó asumiendo las riendas del jardín botánico de mayor extensión de España a lo largo de 38 años.

El humor, la altura, la autoridad científica y el carácter de David Bramwell fueron desgranados por sus más estrechos colaboradores entre dos piezas musicales interpretadas al violonchelo por Paula Torres. Cerró el acto organizado por el Cabildo Aleluya, de Bob Dylan.

Biólogas compañeras de la talla de Alicia Roca, Julia Pérez y Nieves González reconocieron la admiración con la que conocieron a quien era una referencia bibliográfica cuando llegaron al Jardín. Su sucesor en la dirección, Bernando Navarro, su padrino de bodas, Juan Manuel López, y hasta el capataz jardinero Miguel Alemán, desvelaron algunas anécdotas de este Hijo Adoptivo de Gran Canaria.

Yoland Bramwell se emocionó este miércoles ante la imagen de su marido, fallecido el pasado 20 de enero. / C7

Su colección de piezas de porcelana, el sobrenombre de Tom Jones con el que se conoció en el Jardín en sus inicios, su tendencia a la reconciliación después de un enfado y su habilidad para inspirar seguridad, confianza y ánimo hicieron saltar algunas lágrimas en recuerdo de quien amplió espacios del Jardín, impulsó la investigación, la divulgación y la conservación de la flora canaria y apadrinó, entre otras iniciativas, la Declaración de Gran Canaria que se sigue en todo el planeta como estrategia global para la conservación de las plantas de las islas.

El presidente del Cabildo, Antonio Morales, acompañó a Yoland Bramwell al depositar las flores del Jardín junto a su imagen y calificó al botánico inglés como «un drago de altura».