José Juan Sansó, portavoz de la Iniciativa Ciudadana Sí al Salto de Chira, se dirige al público que asistió al acto en el Gabinete Literario. / C7

Más de 700 firmas de entidades y personas dicen sí al Salto de Chira

El portavoz del colectivo promotor de la acción de apoyo al proyecto recalca que no les mueve más interés que un compromiso ético

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Las Palmas de Gran Canaria

La Iniciativa Ciudadana Sí al Salto de Chira presentó y leyó este miércoles en el Salón Dorado del Gabinete Literario, en la capital grancanaria, el Manifiesto por la Descarbonización de Gran Canaria y a favor del Salto de Chira, un texto que, además, ha sido respaldado con las firmas de 702 entidades y personas. En palabras del portavoz del colectivo, José Juan Sansó, las rúbricas cubren todo el espectro de la sociedad grancanaria, desde asociaciones empresariales a organizaciones sindicales, entidades cívicas o culturales, cooperativas agrícolas, sociedades científicas y universitarias o artistas, además de profesionales muy diversos que lo hacen a título personal. Subrayó que no les motivan «intereses políticos, ni empresariales, sino un compromiso ético y de carácter intelectual por la defensa de ideas y proyectos» que creen que son los más adecuados para las islas.

Al acto, que fue breve, asistió una representación de esos apoyos. Una parte se repartió la lectura del manifiesto en voz alta y otra intervino para explicar por qué apoyan la construcción de la central hidroeléctrica. Varios de los que tomaron la palabra, como Antonio Hernández, abogado y exdirigente de la organización ecologista Ben Magec, mostraron su «máximo respeto» a la posición de la plataforma Salvar Chira-Soria, opuesta esta infraestructura, aunque crean que no tiene razón. Otros, como Tomás Van de Walle, presidente de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, o Julieta Schallenberg apelaron a la necesidad de hacer más esfuerzos para que el consenso social respecto a este proyecto y a los retos de la descarbonización sea aún mayor.

Precisamente, y mientras tenía lugar la presentación del manifiesto, un reducido grupo de personas se concentró a las puertas portando una pancarta contra la central e informando a los ciudadanos de la manifestación del sábado 16 de octubre, en la capital.

Sansó subrayó que el reto de la emergencia climática «obliga a asumir grandes retos de transformaciones del modelo social, del económico y de la producción energética, de la forma de consumir y de vivir en la isla», un proceso que, según dijo, genera «recelos, incomprensiones y dudas». Entre ellas, añadió, mostró su comprensión hacia aquellas que tienen que ver con la protección del territorio y del medio ambiente, pero esas protecciones son compatibles, dijo, con este tipo de infraestructuras, y la prueba de ello es el informe favorable de la Declaración de Impacto Ambiental del Salto de Chira.

El manifiesto habla de esta obra como una «actuación estratégica e indispensable para ganar la batalla de la emergencia climática». Afirma que «cambiar el modelo actual es una necesidad urgente» y que uno de los grandes desafíos «es conseguir el almacenamiento de las energías limpias para garantizar su penetración», que es justo lo que propicia el Salto. Y destaca el apoyo unánime que logró en el Cabildo y en el Parlamento de Canarias y que «todas las instituciones relacionadas con la investigación e innovación en materia de energías renovables» hayan señalado «que el camino hacia las energías limpias pasa por este proyecto vanguardista».

«El único problema de este proyecto es que no esté ejecutado ya»

Rafael Martell, presidente de la Asociación Eólica de Canarias (Aeolican), uno de los intervinientes en el acto, subrayó que para flexibilizar y descarbonizar el sistema eléctrico canario, «aislado y frágil», hay que contar con sistemas de almacenamiento de energía como el Salto de Chira, que le den estabilidad a la producción de las renovables. «Es un proyecto técnicamente contrastado y viable», cuyo «único problema es que debería estar ejecutado». En términos similares se mostró la ingeniera Julieta Schallenberg. «Las centrales de hidrobombeo son los sistemas de almacenamiento de menor impacto». Su papel, dijo, es fundamental, para que no se tire energía renovable, como informó Martell que les pasó la noche anterior, en que se perdió un 30% de la energía producida por aerogeneradores. Elsa Guerra, arquitecta y urbanista, dejó claro que el manifiesto es un compromiso de apoyo y también de vigilancia para que en la ejecución de la obra se proteja al medio ambiente, a las personas del entorno y su medio de vida y haya un control sobre la inversión pública. Van de Walle, que avanzó un apoyo crítico, señaló que incluso con el Salto no será suficiente para el reto que hay por delante. Rafael Hernández, de la Coag, justificó su respaldo en que supondrá llevar más agua a la agricultura de medianías y Cumbre. Y Hernández, de Ben Magec, recordó que todos los actos administrativos por los que ha pasado el Salto «son acordes a la legalidad».