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Una de las usuarias de Caipsho con las dependencias, ya clausuradas, al fondo. Arcadio Suárez
Se atasca en los despachos la unidad móvil de San Bartolomé para personas sintecho

Se atasca en los despachos la unidad móvil de San Bartolomé para personas sintecho

El Ayuntamiento asegura que espera por Cáritas para que le mande el convenio, pero a la ong no le consta | Conclusión: el servicio sigue parado

Gaumet Florido

San Bartolomé de Tirajana

Miércoles, 19 de junio 2024, 02:00

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El proyecto alternativo que anunció San Bartolomé de Tirajana para atender a las personas sintecho después del cierre de las instalaciones del comedor de Caipsho en San Fernando de Maspalomas, el 1 de enero pasado, una especie de unidad móvil, se estanca en los despachos.

Mientras el Ayuntamiento achaca el retraso a que están a la espera de que Cáritas, que era también la ong que gestionaba Caipsho, les mande el convenio para la prestación de este servicio, la organización vinculada a la iglesia católica para la acción social dice «no tener constancia de esa información». Es decir, dicho de otro modo, que el convenio no debe estar cerrado ni acordado, razón por la cual, según se deduce, no ha sido entregado.

El gobierno municipal que preside Marco Aurelio Pérez justificó en enero pasado su decisión de clausurar el proyecto Caipsho de Cáritas «por el mal estado de las instalaciones eléctricas» de las dependencias en las que operaban, en un local propiedad del Ayuntamiento, no de la ong, situado en pleno Parque Plaza de San Fernando, frente a la iglesia homónima. Hay otras voces, en cambio, que apuntaron que la motivación principal estaba vinculada a las quejas por la proximidad del comedor social a un concurrido parque infantil.

Lo cierto es que desde entonces, desde el 1 de enero de 2024, las personas en situación de sin hogar atendidas por este recurso, una media de 40 al día, la mayoría, ciudadanos de la UE, se han quedado sin los servicios que se les prestaban en este proyecto, que incluía comedor, duchas, lavandería y atención socioeducativa. Para paliar en parte este déficit asistencial, desde el cierre Cáritas ha intentado mantener al menos la entrega de un desayuno en un local próximo a Caipsho.

Producido el cierre, la concejalía de Servicios Sociales, que dirige el edil Dimas Sarmiento, anunció que habían ideado una alternativa, que también sería gestionada por Cáritas, una especie de unidad móvil, pero entonces la condicionó a una modificación presupuestaria para dotarla de las partida necesaria. La ong vería así incrementada su ayuda anual por el consistorio.

Seis meses después de aquel anuncio, y a la vista de que no hay señales de la unidad móvil, Servicios Sociales aclara que hace meses que ya tiene la partida presupuestaria, 110.000 euros, que en su día anunció como necesaria para poner en marcha el proyecto, pero asegura que falta que Cáritas les envíe «el convenio de colaboración que debía redactar adaptándolo al presupuesto con el que cuenta la concejalía».

Al hilo de esta circunstancia, Dimas Sarmiento señala que para su departamento «es prioritario que salga adelante este proyecto para no perder la partida que se ha destinado a un servicio muy necesario para sus usuarios», por lo que dice confiar en que en breve Cáritas mande el convenio para suscribirlo y poner en funcionamiento el servicio. Desde Cáritas, por su parte, sostienen que no tienen constancia alguna de la información dada por el Ayuntamiento a este periódico.

Con la ayuda de algunos restaurantes o de la asociación Karuna

Esas 40 peronas que, de media, acudían a Caipsho a comer, a asearse o a lavar la ropa ahora dependen, unas veces de la solidaridad de algunos restaurantes, que, por razones obvias, no les pueden ayudar a todos, sino a aquellos que más conocen, y otras veces de la asociación benéfica Karuna, que les asiste con comida o con ropa.

Francisco Molina, que dirige este colectivo, explica que dado que ya no tienen dónde lavar sus ropas, estas personas optan, pasado un tiempo, por tirarlas a la basura (acaban destrozadas por el uso y la falta de limpieza) y pasarse por el ropero de esta asociación, donde se les dona un cambio de muda que, sin este recurso, les sería imposible. En estos momentos no tienen muchas más alternativas.

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