Espacios naturales protegidos en los que se autorizan las capturas de cabras asilvestradas. / Yuste/Mendoza

Las apañadas se extienden a Inagua, Los Marteles y Riscos de Tirajana

El Cabildo abre otro plazo para obtener los permisos de captura de cabras asilvestradas, esta vez en ocho espacios protegidos de la isla

Jesús Quesada
JESÚS QUESADA Las Palmas de Gran Canaria

La Consejería de Medio Ambiente del Cabildo ha decidido ampliar a la Reserva Natural Integral de Inagua, la Reserva Natural Especial de Los Marteles y el Monumento Natural Riscos de Tirajana la lista de los espacios protegidos de Gran Canaria en la que autorizará en los próximos cuatro años la captura en vivo de cabras asilvestradas sin dueño mediante apañadas.

La convocatoria que ha abierto para solicitar tales autorizaciones eleva de cinco a ocho los espacios naturales protegidos en los que podrán capturarse ejemplares de este ganado, siempre en monte público y fuera de las zonas de exclusión de cada espacio natural.

En las anteriores convocatorias para autorizar apañadas la lista de espacios protegidos a los que se limitaban las capturas estaba integrada por la Reserva Natural Especial de Guguy, los Parques Naturales de Tamadaba y Pilancones, el Parque Rural del Nublo y el Monumento Natural de Tauro.

Las anteriores convocatorias

En la convocatoria de 2016 solo se admitían las apañadas en Guguy, Tamadaba y El Nublo, ampliándose en 2018 la lista a Pilancones y Tauro. En 2022 la superficie vuelve a crecer e incorpora Inagua, Los Marteles y Riscos de Tirajana.

Un macho asilvestrado en una atalaya del oeste de Gran Canaria. / C7

La ampliación de la superficie oedece a la presencia de ejemplares asilvestrados en los nuevos espacios incluidos en la convocatoria, abierta hasta el 20 de mayo. En Inagua estaban confirmados desde hace muchos años, pero hasta ahora no se había autorizado su captura en vivo al tratarse de la única Reserva Natural Integral.

620 ejemplares en el último censo

El último censo del ganado asilvestrado que pasta en Tamadaba, Inagua, Tauro y El Nublo, realizado por el Cabildo en la primavera del año pasado, estimaba en 492 ejemplares la cifra de cabras, machos y baifos que ramoneaban entonces en esos cuatro espacios. Sumados a los 128 individuos que se calculaban meses antes en la Reserva Natural Especial de Guguy, el número de ungulados que campaban por esa parte del oeste de la isla se elevaba a 620.

En la anterior convocatoria para autorizar apañadas de cabras asilvestradas, abierta en 2020, la Consejería de Medio Ambiente recibió 23 solicitudes para realizar capturas mediante este sistema. En 2016 habían sido 19 peticiones, en 2017 la cifra se elevó a 54 y en 2019 las solicitudes recibidas fueron 53. En cualquier caso, las apañadas no parecen reducir el número de ejemplares.

Los métodos de captura

Los métodos de captura autorizados son los utilizados tradicionalmente: la soga y/o la pértiga con soga, en ambos casos con tope. La autorización no ampara el uso de métodos masivos o no selectivos para la captura o muerte de animales, que están expresamente prohibidos.

Un participante en una apañada utiliza una pértiga oon lazo para capturar cabras asilvestradas. / C7

Para obtener la autorización es necesario tener un seguro de accidentes, dos cursos impartidos por el Cabildo (uno sobre bienestar animal en las capturas de animales asilvestrados y otro sobre prevención de riesgos en tal actividad) y comunicar que se va a llevar a cabo la actividad con 24 horas de antelación al Centro de Coordinación Operativa Insular (Cecopin).

Sin batidas desde 2016

Las apañadas sustituyeron en 2016 a las batidas a tiros practicadas por el Cabildo ese año y el anterior para reducir el número de cabras asilvestradas. La última en los montes públicos protegidos del Oeste se saldó en abril de 2016 con la muerte de 140 ejemplares, aproximadamente un tercio de los más de 400 avistados en Inagua, Guguy y Tamadaba por el dispositivo desplegado. En noviembre de 2015, cuando se vieron 207 ejemplares, fueron abatidos 73.

El revuelo y la oposición social, las críticas de asociaciones animalistas y otros motivos hicieron que el Cabildo desistiera de esta medida de control de la población de ganado asilvestrado. Desde entonces no ha abatido a ningún ejemplar.

Consumo de la carne

Las autorizaciones de las apañadas dejan claro que las capturas solo pueden destinarse al consumo humano de su carne por las personas autorizadas y su entorno cercano. En ningún caso esos animales pueden ser objeto de actividad comercial, ni podrán ser introducidos en explotación ganadera alguna.

Un perro acosa a un macho cabrío en un risco durante una apañada. / C7

Las autorizaciones, que no regulan el número de personas y perros participantes, obligan a comunicar a Medio Ambiente el número de capturas logradas, pero pocos cumplen esta norma.