Imagen de este jueves, momento en que arrancó la fiesta. / c7

Dos años soñando con el volador

El casco de Agaete se convierte en una gran barra de bar

CANARIAS7 Agaete

Un volador rompe el sueño de muchos pero abre también una fiesta. Y si se lleva dos años deseando que estalle el dichoso volador, se entiende que haya una multitud ansiosa a las cinco de la madrugada en el exterior de un edificio oficial esperando que prenda la mecha.

Es lo que se vivió este jueves antes del alba en Agaete, donde la Diana abrió la celebración de la Rama.

Como en todos los rincones de España, dos años de restricciones y sin fiestas por la pandemia hacían que el retorno a la normalidad se recibiera con júbilo y de eso va lo que ha pasado en el casco de Agaete.

Mientras en la plaza seguía la verbena de amanecida con ritmos latinos, en los alrededores del Ayuntamiento se iba agolpando la gente. Todos querían ver el momento en que el volador abre oficialmente el día de La Rama.

Vídeo.

Y la espera se hacía más llevadera copa en mano, con las calles del casco convertidas en una especie de bar infinito, salpicado de algunas barras y furgones que también servían comida y ayudaban así a compensar el alcohol.

El volador, que fue precedido de algún cántico alusivo a la alcaldesa en términos digamos que poco amables -le sucede a todo el que gobierne-, dio paso a un incremento de la fiesta callejera pero también a una retirada parcial: la de quienes vuelven a la cama, echan un par de horas, y se levantan frescos para estar puntuales a las diez para bailar la Rama.

Y para seguir el día, que será largo.

Pd: a las cinco y veinte una pareja de canarios cuarentones bajaba camino de Las Nieves, tras ver la Diana, y preguntaba donde se cogía «la guagua para Gáldar». «Pues van en dirección contraria», les avisó un vecino. Es lo que tiene la Diana: confunde, como la noche.