Parte del grafitti mayor ya ha desaparecido de la torre defensiva. / C7

La torre defensiva de El Cotillo vuelve a su estado natural tras el acto vandálico

La empresa Tibicena Arqueología y Patrimonio termina este viernes los trabajos de limpieza que dirige una restauradora profesional

CANARIAS7 Puerto del Rosario

La Consejería de Patrimonio Histórico del Cabildo ejecuta estos días las labores de limpieza de los grafitis sufridos por un acto vandálico en la torre defensiva del siglo XVIII de El Tostón, en El Cotillo, en el municipio de La Oliva.

Los trabajos fueron adjudicados a la empresa Tibicena Arqueología y Patrimonio, con el objetivo de promover la recuperación de este importante elemento del patrimonio cultural majorero, previendo su finalización este viernes, día 30 de septiembre. Al tratarse de un Bien de Interés Cultural (BIC), la contratación de las tareas contaron el visto bueno de la Comisión Insular de Patrimonio Histórico.

Los trabajos han sido dirigidos por una restauradora profesional y han requerido un riguroso proceso con diferentes catas de limpieza para determinar la metodología más adecuada para su restauración. Esto se debe, sobre todo, a la fragilidad de este elemento patrimonial y a su construcción en piedra porosa que absorbe la pintura con facilidad.

El BIC del castillo de El Tostón apareció el 25 de abril de 2022 con una pintada en su parte exterior de unas dimensiones de siete metros de largo, que provocó las quejas de instituciones, vecinos y colectivos culturales y patrimoniales.

El acto vandálico supuso un grave atentado contra el valor histórico de dicha edificación, que sufrió también otros grafittis de menor tamaño. Inmediatamente, el Servicio Insular de Patrimonio Cultural inspeccionó el ataque vandálico, valorando el daño como muy grave.

El pintada más grande medía siete metros y proclamaba libertad en italiano. / C7

El torreón defensivo del siglo XVIII de El Tostón está ubicado en el lugar que ocupó el primitivo Castillo de Rico-Roque, edificado por Jean de Bethencourt, afirman fuentes del Cabildo. Fue obra del ingeniero francés Claudio de L'Isle, fallecido en 1743 en Fuerteventura, de hecho por las heridas al caer de la obra, poco antes de finalizar esta fortificación y la que se emplaza en El Castillo, en el municipio de Antigua, igual a la de El Tostón.

Foto antigua de la torre defensiva del siglo XVIII que figura en el libro 'La Oliva, historia de un pueblo de Fuerteventura', que publicó el Ayuntamiento del norte y la Parroquia de La Oliva. / C7

La estructura se organiza sobre planta circular y acoge dos pisos, presentando el superior una cubierta abovedada. Se accede al recinto por una escalera de cantería que da paso a un puente levadizo con cadenas de hierro. A la izquierda del pasadizo de entrada se encuentra la bajada al repuesto de pólvora y junto a ella otra habitación de escasa claridad, mientras que a la derecha está la subida a la explanada en la que se halla el aljibe para recoger las aguas de lluvia.

Frente a la puerta de entrada estaban las dependencias para alojar hasta doce hombres y un pequeño cuarto. Avanzada la obra, imperó la idea de rodear con un foso la torre para ser defendida de un posible ataque desde tierra, pero dicho foso no llegaría a realizarse.

Como recordó la asociación cultural Raíz del Pueblo, de La Oliva, el ingeniero murió en 1743, como consecuencia de las heridas provocadas al caerse de la obra. «En su testamento, dejó inventario de sus bienes que han resultado de gran interés histórico, junto a una caja con un violín, una flauta de cono y un libro de música con su pergamino». El propio colectivo cultural asegura que la torre también funcionó como prisión, además de resistir el paso del tiempo, el viento y el mar.