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Dos vecinas y un vecino de la urbanización Mirador de Lobos, en Corralejo, cuando creían que iban a subastar en bloque sus viviendas. Javier Melián / Acfi Press
Parte de la urbanización Mirador de Lobos respira tras poder pujar en la subasta

Parte de la urbanización Mirador de Lobos respira tras poder pujar en la subasta

Vivienda ·

De las 123 villas y dúplex del complejo residencial de Corralejo, 100 se adjudicaron de forma individual. La incertidumbre planea sobre los inquilinos que no pudieron participar en la subasta judicial

Catalina García

Puerto del Rosario

Lunes, 27 de mayo 2024, 13:40

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«En mi vida había participado en una subasta» comenta ya más tranquila -y con su propia casa adjudicada- una vecina de la urbanización Mirador de Lobos, en Corralejo, en el municipio de La Oliva. Es una de las cien personas que pujaron de manera individual por las viviendas subastadas por el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Las Palmas y sobre las que pesaba la sombra del desalojo, quedando sin adquirir 23 villas.

Aunque las inquilinas y los inquilinos creían que no podían pujar en la subasta que comenzó en abril y terminó el 16 de mayo porque se iba a realizar en bloque las 123 villas y dúplex del antiguo complejo turístico, finalmente sí lo pudieron hacer de manera individual. De las 123 viviendas, cien se adjudicaron casi en el último día a precios que oscilaron entre los 200.000 euros y los 219.000 euros.

Todavía es imposible saber si el centenar se adjudicó a las vecinas y los vecinos, aunque seguro un docena se hizo con sus viviendas. Lo que sí es seguro que hay 23 villas que nadie compró y que la incertidumbre pesa sobre los inquilinos que no pudieron pujar. «El final ha resultado agridulce porque algunos hemos podido pujar y otros no y, claro, te preguntan si nos hemos adjudicado sus hogares de los últimos años y se te cae el alma a los pies. Muchos tenemos la conciencia tranquila de que la vivienda adquirida es la nuestra, donde ya vivíamos en alquiler. No hemos quitado el sitio a nadie».

Plano general del antiguo complejo turístico, hoy residencial. Javier Melián / Acfi Press

Poco acostumbrado a los trucos de las subastas, un grupo pujó muy pronto y le subieron el precio de las viviendas de dos y de tres habitaciones con dos baños. El precio de cada vivienda se cifró en 239.000 euros «y no podíamos pujar por menos del 70% de esa cantidad».

A esas reglas de las subastas, la gente del Mirador de Lobos tuvo que hacerse casi sobre la marcha unos, otros con más tiempo. Lo que sí debieron reunir previamente -y sin posibilidad de crédito hipotecario- es el dinero final de la puja. «La mayoría pedimos el dinero a familiares y amigos porque había que aportar la cantidad a toca teja». También había que dar una señal de 11.000 euros para poder pujar, que luego devolvían.

Visto todo el proceso a posteriori, «todo resultó muy rápido. Nosotros pujamos cinco a la vez para que no se nos disparatara mucho el precio. Entrabas en el portal de subastas del BOE con el certificado digital y aportabas la señal para poder pujar».

Javier Melián / Acfi Press

No sólo pudieron participar en la subasta y adjudicarse sus viviendas, también el Ayuntamiento de La Oliva se ha comprometido a limpiar el solar que está lleno de basura, sobre todo de colchones y otros enseres.

Otro cantar es el problema del agua que, por una deuda del anterior propietario de la urbanización, llega a razón de cuatro o cinco cubas diarias. «La deuda sigue y tendríamos que ponernos de acuerdo todos para hacerle frente». Es un tema complicado porque el depósito es comunitario y no individual.

Los ya adjudicatarios no dejan de pensar en los inquilinos que no pudieron hacerse con sus casas. «No sabemos si lo compró una empresa, si otro particular».

Camión-cuba reposta a diario de agua a la urbanización Mirador del Lobo, en Corralejo. Javier Melián / Acfi Press

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