Irene, maestra jubilada que nació en 1950 en el entonces Puerto de Cabras, durante su intervención tras el pleno del Cabildo que dio luz verde al interés insular del proyecto de los estudios audiovisuales cerca del Parque Natural de las Dunas de Corralejo. / Javier Melián / ACfi Press

Irene Hormiga: «El paisaje donde se quiere construir el Dreamland es para mí intocable»

Con la reprimenda que echó a los políticos del PSOE, Podemos, AMF y NC que votaron a favor del plató de cine, esta maestra jubilada se ha convertido en tendencia

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

Irene Hormiga (Puerto Cabras, 1950), convertida en tendencia por su vídeo tras el pleno insular de los estudios de cine, avisa de que no se va a meter en politica, pero sí estará donde considere que existe un atropello contra Fuerteventura y su paisaje.

– ¿Lo había usted planeado: ir al pleno del Cabildo de Fuerteventura para los estudios de cine del Dreamland y leerle la cartilla a los consejeros del PSOE, AMF, NC y Podemos que apoyaron el proyecto?

– Fui porque me remordía la conciencia de lo que estaban haciendo con Fuerteventura. Ese paisaje de las Dunas de Corralejo, cerca de donde se pretende levantar la Ciudad del Cine, lo considero para mí intocable y esto segura que la mayoría de los majoreros piensa lo mismo. Estamos cansados de golferías. Por eso pensé: voy como sea. Me levanté temprano y salí para abajo para el pleno del Cabildo como una fiera.

– ¿Qué sintió cuándo oyó en vivo y en directo los argumentos para sacar adelante el plató de cine cerca del Parque Natural de las Dunas de Corralejo?

Primero, incredulidad, pero después una indignación grande porque yo me tomo las cosas muy a pecho, a riesgo de que me dé un infarto cualquier día. No me controlo cuando veo una injusticia, un atropello de este tipo. Es que no estamos diciendo que estamos en contra de los estudios audiovisuales, lo que hemos dicho es que háganlo pero en un sitio donde no estropeé al territorio , ya de por sí bastante estropeado de Fuerteventura.

A raíz de los reproches que le dirigió tras el pleno a los consejeros del PSOE, Podemos, AMF y NC, la gente empieza a decir que está usted queriendo entrar en política.

– Para nada. No entré en política cuando era joven, ahora que no me acuerdo ni de echarle papas a un potaje ¿voy a entrar en política a mi edad, que tengo 72 años? Lo que sí voy a hacer lo que me resta de vida es, a cada atropello de este Cabildo, protestar por él, como sea. La política me encanta, pero procuro ser imparcial: cuando veo una cosa de un partido, la felicito; cuando veo una golfería, pues la critico, sea del partido politico que sea.

Irene, con una foto en el ordenador del suelo donde se proyecta levantar la Ciudad del Cine. / Javier Melián / acfi press

– ¿Acudió usted informada al pleno sobre el interés insular para los estudios de cine?

– Sé que se compró un terreno a un precio muy bajo cerca de una zona intocable de Fuerteventura y que sólo una pequeña parte del proyecto se destinaría al cine, el resto sería para negocios para particulares. Y vuelvo a repetirlo: a mí no me importa una Ciudad del Cine, deseo la diversificación económica para mi isla porque lo necesitamos por vivir sólo del turismo. ¿Dónde residirían los trabajadores de ese megaproyecto, dónde los hospitales y los colegios para los niños de esas personas, pero sobre todo dónde están las viviendas para esa gente cuando el alquiler de un apartamento de un dormitorio cuesta 600 euros? Hay que cuidar a los turistas que nos llegan y tener empleos de calidad.

– ¿Es el Dreamland uno de los mayores errores cometidos en detrimento del paisaje de Fuerteventura?

–No, donde quiere que se mire, se han cometido errores garrafales contra el territorio, de Corralejo a Morro Jable, pasando por El Castillo, permitidos por todos los partidos políticos que han estado gobernando, sin dejar ni uno fuera. No es sólo ahora, de antes también hemos permitido proyectos negativos. Lo que pasa es que ahora estoy vieja y ya me queda poco en este convento y por lo menos yo no voy a permitir esto: lo pienso decir a los cuatro vientos.

– Se ha convertido en tendencia con esos reproches del pleno dirigidos a los consejeros que levantaron la mano a favor de la Ciudad del Cine cerca de las Dunas de Corralejo.

Sólo me mueve el amor por mi tierra y no tuve ningún interés por ofender a nadie y, si a alguien he ofendido, no tengo conciencia de ello.