Una joven 'surfea' por las calles de un Corralejo anegado. / Javier Melián / Acfi Press

'Hermine' deja bebida a Fuerteventura

El agua cayó pareja y constante en la isla este domingo, aunque con más brío en el norte, sobre todo Lajares y sus 45 litros y Corralejo, donde los surferos cambiaron olas por la lluvia de las calles anegadas

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

Una lluvia constante barrió Fuerteventura de norte a sur durante este domingo, con más fuerza en el norte, sobre todo en Lajares (45 litros a las 14.00 horas), Villaverde (donde hubo cortes del suministro de luz), El Cotillo y Corralejo (donde se tuvo que cerrar la calle Anzuelo al tráfico por inundación de la calzada y donde los surfistas cambiaron las olas por la lluvia de las calles).

El barranco llega a la playa de los Molinos, en Puerto del Rosario. / Javier Melián / acfi Press

El sur se conformó (y encantado) con una media de 20 litros, aunque los barrancos de barlovento desembocaron con fuerza en el mar, sobre todo en La Solapa y Ajuy, en el municipio de Pájara tiñendo de marrón la orilla. En el centro, Betancuria empezó a entrar agua a las gavias desde por la mañana y otro tanto en Antigua.

Poniendo sacos en Guijey, en el municipio de Puerto del Rosario, para atajar el agua. / Radio Sintonia

Aunque el ciclón Hermine había empezado a desgranar el agua desde el sábado, suave y pareja, fue este domingo cuando empezó a arreciar por la mañana y a caer con más fuerza a mediodía, disipándose a medida que la tarde ganaba al día. La lluvia hizo correr barrancos: el de la Herradura, en el municipio de Puerto del Rosario, de forma espectacular a la altura de la Garganta del Diablo; Jaifa, para morir en la presa de Zurita; el pulso de aguas bajando a cada lado del pueblo de Ajuy, al sur el Julagar, al norte el barranco de Ajuy; el de Pájara que se unió con el de Mesque, pero que primero fue el de Toto; el de Tinojay por Puerto del Rosario; el de Tuineje que l levó agua por segunda vez en menos de una semana; o el de Pozo Negro que igualmente tiñó de canelo el mar de sotavento.

El agua cae al barranco de los Molinos, en el municipio de Puerto del Rosario. / Javier Melián / acfi Press

Y todavía el agua se abrió paso por más barrancos como el de Agua de Bueyes, en el municipio de Antigua, entre palmeras y gavias hasta Tiscamanita. El de Goroy se abrió al mar por El Matorral, muy cerca del aeropuerto.

No sólo corrieron los barrancos, las gavias bebieron, sobre todo del centro de la isla hacia el norte, sedientas tras seis años de sequía pertinaz, diez años en algunas localidades. Los avisos del paso del primero ciclón tropical y luego sólo ciclón Hermine hicieron que el agricultor majorero limpiara los caños y en general se prepara para recibir el agua que siempre se resiste en cada invierno de Fuerteventura.

LLuvia, viento y agua llegando al mar en Piedra Playa, en El Cotillo. / javier Melián / Acfi Press

Mañana, cuando vuelva a salir el sol que no falla en la isla, se recordará este domingo como el que, Hermine mediante, cayó más agua en un solo día que en diez años seguidos.