Un árbol cayó en Mesa y López. Por suerte, no hubo que lamentar una desgracia. / JUAN CARLOS ALONSO

Critiquen, faltaría más, pero desde sus hogares

Hermine ha dejado claro que las predicciones de los expertos eran precisas y han evitado males mayores

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

«Dígale a sus compañeros que se dejen de estar alarmando, que parece que están radiando un temporal cuando no hay nada. Están deseando que pase algo para sacarlo y lo único que hacen es asustar al pueblo». Esta es la transcripción de uno de los tantísimos mensajes que recibí el viernes cuando se anunció y publicamos la llegada de una depresión que luego se convirtió en tormenta tropical. Esa que dio lugar a los primeros memes de botellines de cerveza espumosa sobrevolando las islas. Siempre apuntando al periodista mensajero como objeto de las críticas.

Lo que empezó como una broma para algunos, los de siempre que critican todo lo que pasa, con el paso de las horas lo único que ha hecho es confirmar que los que saben de esto, los meteorólogos, gestores de emergencias, técnicos y responsables de la protección de la ciudadanía, han actuado de forma impecable. La predicción ha sido perfecta, en tiempo y forma y, con cosas que mejorar -cómo no-, no hay que lamentar desgracias personales sino los daños materiales lógicos derivados de la llegada al archipiélago de una tormenta tropical de tintes históricos.

Desde hace varios días, los medios de comunicación han ido informando al detalle de todos los movimientos de un fenómeno que empezó llamándose Ten hasta que los americanos la bautizaron como Hermine. Su llegada a nuestra tierra ha sido gradual, pero ha estado acompañada de los típicos chascarrillos, insisto, de los de siempre que saben de todo y de lo único que son realmente especialistas es de dar la tabarra con quejas y comentarios sin fundamento.

Goteras en el hospital Doctor Negrín. / C7

Este fenómeno fue transformándose y ese 'comité de sabios' lo tachaba de «desastre» y de «sin sentido» porque primero se decía una cosa y luego otra. Cuando lo lógico es eso, que se informe de los cambios que se van produciendo en una ciencia no exacta que analiza fenómenos naturales impredecibles. Luego que si solo era un «chispi chispi», cuando se han ido registrando las mayores lluvias de los últimos tiempos. Y que si esa «llovizna» no era suficiente para suspender las clases, aunque con el paso de las horas y cuando empezó a caer un buen palo de agua, la crítica era porque solo se suspendían las clases, pero no las jornadas de trabajo del resto de la población. Si no era por Juana, pues por la hermana.

La emergencia la han ido gestionando de tal forma que prácticamente se ha retransmitido en directo el recorrido de la tormenta por el Atlántico. Pocas veces había recibido en el teléfono tantos mapas de la Aemet y demás portales especializados pero, a pesar de toda la información, se volvieron a ver imágenes de insensatos.

Imagen de la plaza del Pilar inundada. / C7

Aquellos que desafiaron a la madre naturaleza paseando por la playa al lado de una peligrosa barranquera, haciendo el tonto en los charcos formados en los riscos a punto de ser arrastrados y otros curiosos que, en vez de estar resguardados, se pusieron el chubasquero para ir a grabar vídeos para mandarlos luego a sus conocidos como héroes del reporterismo. Son esos graciosos a los que luego tienen que ir a rescatar los servicios de emergencia cuando sufren un accidente tras llevarse una [merecida] pedrada.

Estamos en una situación de alerta máxima hasta las doce de este lunes y eso exige el civismo de todos. De los que respetan las indicaciones con responsabilidad y hasta también de aquellos guarros que tiran su basura a los barrancos, la misma que ahora reposa en la arena de las playas. La culpa, al parecer, es de las autoridades.

Es momento de estar en casa en la medida de lo posible y dejar que los servicios de emergencia actúen. De consumir prensa para estar informados alejados de bulos, aunque Telecinco haya puesto en su informativo nacional un vídeo de hace años del Martín Freire inundado. La excepción no puede confirmar la regla. Y si no quiere atiborrarse de imágenes de barranqueras, pues ponga lo que quiera pero desde su hogar, que siempre hay algo con lo que entretenerse. Fíjese que yo, gracias a la tormenta, me enteré que Risto Mejide y Laura Escanes y Tamara Falcó y Onieva ¡¡habían roto!! Eso sí que no lo hubiese previsto jamás el bueno de David Suárez, delegado en Canarias de la Aemet.

Imagen de excursionistas en Los Azulejos, a pesar de las recomendaciones. / C7

Las cifras son concluyentes: 160 litros por metro cuadrado caídos en Artenara, 1.400 incidentes registrados en todas las islas, más de 260 vuelos cancelados... Son solo algunos de los datos recabados hasta el momento. Totalmente objetivos y su interpretación solo nos conduce a una conclusión. Precaución, respeto a las recomendaciones y paciencia hasta que Hermine se aburra de estar entre nosotros.

Cuando todo pase, nos quedará el placer de disfrutar de un territorio regado con agua bendita y de presas y embalses que estaban asfixiados que han sido recargados de líquido elemental. Todo ello para poder sustituir con verde, el marrón de la sequía de nuestras medianías y cumbres.