Torres mira hacia el suelo, pensativo, durante su última visita a La Palma. / EFE

Ángel Víctor Torres, catedrático en gestión de crisis... y también presidente

La tormenta tropical es un nuevo examen para el aruquense en un mandato marcado, que no gafado, por las desgracias

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Desconozco el dato concreto, pero me atrevería a asegurar que Ángel Víctor Torres es el presidente canario que más veces ha tenido que comparecer ante los medios para informar a su pueblo, con el correspondiente gesto mustio, sobre una emergencia o tragedia. Evidentemente, los tiempos son otros y ahora las políticas de comunicación de las instituciones son mucho más fluidas y constantes, pero si juntamos las veces que Jerónimo Saavedra, Fernando Fernández, Lorenzo Olarte, Manuel Hermoso, Román Rodríguez, Adán Martín, Paulino Rivero y Fernando Clavijo salieron en la prensa para dar cuenta sobre alguna desgracia, no se acercaría ni de lejos al calvario que ha tenido que gestionar el aruquense durante su mandato.

Torres ha sido carne de memes y junto a José Vélez, puede ser el canario con más fama de gafe que reside en nuestro territorio, cierto es. Pero también hay que aplaudirle y es de justicia, la manera en la que ha contado y gestionado las 'siete plagas' que han querido arruinarle su sueño de ser el presidente de todos los canarios.

Ante la emergencia...

  • 112 es el teléfono al que hay que llamar en caso de emergencia, pero solo si es necesario.

  • Refuerzos de efectivos Policía, bomberos, protección civil y demás servicios de emergencia están movilizados

Desde que tomara posesión en el cargo el 16 de julio de 2019, este docente comprometido con el servicio público ha tenido que sortear un sinfín de piedras que aparecieron -una tras otra- en su camino. Gestionó la extinción del incendio que arrasó el pulmón verde del norte de Gran Canaria, con la imagen ya icónica de los hidroaviones sobrevolando Las Canteras como merecido homenaje a aquellos que se batieron en duelo contra las llamas.

Hizo lo propio, con críticas y escasos medios, con el repunte de la crisis migratoria que dejó tristes imágenes en el improvisado campamento del muelle de Arguineguín. El cero energético en Tenerife fue otra prueba más de su aplomo a la hora de tomar decisiones, al que se le unió la quiebra del gigante turístico Thomas Cook, que ponía en un serio compromiso a la principal fuente de riqueza de las islas: el turismo. Pues si esto no era poco, una histórica calima obligó a cerrar los aeropuertos del archipiélago generando pérdidas millonarias. Esta nube de polvo de 2020 trajo a Canarias incluso a aves del Sáhara nunca antes vistas en el Archipiélago. Algo insólito.

Imagen de las Casas Consistoriales. / Cober servicios audiovisuales

También apareció Torres en la pequeña pantalla para dar cuenta del incendio de Tasarte, el de La Orotava, el derrumbe de la Caldera de Taburiente... numerosos accidentes naturales o provocados por el ser humano que siempre desembocaban, como si de un fonil se tratara, en la misma persona y situación. Torres compareciendo ante los medios.

Luego llegó, como no, la pandemia con aquel primer positivo en La Gomera, seguido del cierre de un hotel entero en Tenerife. Fue solo un adelanto de lo que luego llegaría, el confinamiento y las consecuencias de coronavirus que paró el mundo.

De nuevo más incendios forestales como el que afectó a la corona verde que rodea el Teide requirieron de la atención de un presidente al que deberían otorgarle un máster en gestión de emergencias. A menos, la práctica ya la ha cumplido con creces.

Y, ¿qué decir de la erupción del volcán de La Palma? Todo lo que se pueda narrar sobre ese desastre natural es poco para definir lo ocurrido en la Isla Bonita.

La previsión

  • 100 litros en doce horas es la lluvia que se espera en las islas. La precaución debe de ser máxima.

  • Recomendaciones Aunque el tiempo parezca permitirle salir a la calle, haga caso de las indicaciones y permanezca en sus respectivos hogares

Pero este viernes y metido de lleno en la recta final de su mandato, Torres volvió a ponerse el traje para anunciar las «precipitaciones históricas» que traerían a las islas una tormenta tropical. Casi nada.

De nuevo todos los canarios nos vemos obligados a estar mirando al cielo a la espera de que algo ocurra. Como cuando la tormenta Delta arrancó de cuajo el Dedo de Dios mientras horas antes los escépticos de siempre se quejaban de que «tampoco era para tanto»... Hermine ya está entre nosotros y será tremendamente negativa si las autoridades no toman las medidas adecuadas y los ciudadanos no obedecen las recomendaciones que les trasladan los que saben de esto. Los que estudian meteorología o los técnicos en gestión de emergencias. Entre ellos, ya incluyo a Torres.

Mientras, seguiré agradeciendo su lenguaje sencillo y claro cuando nos ofrezca los balances de este nuevo examen en un mandato marcado, que no gafado, por las desgracias.