¿Cómo afectará la crisis a Canarias?

Entre Canarias y Ucrania hay casi 5.700 kilómetros, pero la distancia no impide que la guerra tenga sus efectos en el archipiélago. La economía globalizada hace que la factura bélica se note y el coste será mayor a medida que se prolongue el conflicto. Y peor aún si afecta a otros países

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

1. El encarecimiento de la energía

Es una de las consecuencias inmediatas: Ucrania es clave en el suministro de gas para Europa y esta guerra hace que el precio de esa fuente de energía se haya disparado, tensionando todavía más el mercado de precios de la electricidad en Europa. Canarias no se abastece de gas para sus centrales de generación eléctrica, pero sí de derivados del petróleo y el coste del mismo también se ha disparado en el mercado internacional. La luz, por tanto, seguirá en máximos y el impacto sobre la inflación es inevitable. A partir de ahí, se disparan los costes industriales.

2. El turismo, entre el coste de volar y la cercanía de mercados emisores

Ucrania no es un mercado turístico canario y Rusia había empezado a serlo, con el añadido de que cuantitativamente no era importante, pero sí por el alto nivel adquisitivo del turista ruso que sale al extranjero. De manera inmediata, lo que afecta al negocio turístico canario es el desplome de las acciones de las aerolíneas en los mercados internacionales, como consecuencia sobre todo de la subida de los carburantes, así como por la suspensión de conexiones aéreas con Ucrania, Rusia y otros países a los que se llega sobrevolando el espacio aéreo de aquellos dos. Si el conflicto se enquista, y sobre todo si se expande a otros estados próximos, entonces sí puede haber un efecto mayor en el negocio turístico canario. Es el caso de Polonia, un mercado emergente para Canarias en los últimos años, y sobre todo lo es con Alemania, el principal mercado emisor de turistas hacia las islas junto con el Reino Unido.

3. El coste de los cereales

Los países del antiguo bloque del Este son suministradores de cereales a medio mundo. Parte de ese tráfico recala en el Puerto de La Luz y Las Palmas, con Canarias también como importadora de grano. Desde el punto de vista del comercio exterior, el impacto es reducido para las islas, pues las transacciones directas con Ucrania son casi testimoniales, pero las tensiones inflacionistas en el mercado internacional de cereales sí pasan factura a una economía como la canaria, que es dependiente del exterior en gran parte de los productos de consumo. Y ese es el caso de los cereales.

4. La inestabilidad en las bolsas

Cuando se desploman las bolsas, como sucedió el pasado jueves, se resienten no solo las grandes corporaciones, sino también el bolsillo de miles de ahorradores en el archipiélago. La participación en los mercados bursátiles se ha 'democratizado' a gran velocidad en los últimos años y ante la situación de tipos de interés a coste cero o incluso negativo, la inversión en el parqué ha sido una opción creciente para dar rentabilidad a los ahorros. El viernes las bolsas rebotaron pero si se alarga el conflicto, volverá a pasar factura a los grandes valores. La banca ya fue una de las más castigadas y eso se traducirá, si se mantiene, en un encarecimiento de sus servicios y se acentuará la dinámica que ya estaba en marcha de progresiva subida de tipos de interés.

5. Producir será todavía más caro

Todos los factores anteriores derivarán inevitablemente en un encarecimiento de los costes de producción, y de manera generalizada. La pandemia había colocado a la economía internacional en una espiral de aumento de costes ante la reactivación de la demanda de forma acelerada, los problemas en la fabricación de material tecnológico y las carencias de la logística del transporte marítimo para hacer frente a esa realidad hipertensionada. Todo eso se empieza a agudizar cuando una de las principales potencias mundiales está en guerra y cuando ese conflicto se desarrolla en Europa. Más aún al tratarse de países productores de industria metalúrgica, que es clave para actividades de tanto peso en la generación de empleo como el automovilístico. Y con Rusia como uno de los grandes mercados para Europa, de manera que las sanciones, si se intensifican, no solo pasan a los ciudadanos rusos, sino también, y de manera directa, a las empresas europeas y norteamericanas que venden en ese mercado.

6. Defensa cobrará protagonismo en las políticas presupuestarias

La guerra coge a Europa con una reorientación de sus políticas presupuestarias, tanto de la UE como de los diferentes estados, para centrarse en dar solución a la crisis sanitaria, económica y social derivada de la pandemia. Ahora, los ministerios de Defensa están llamados a ganar protagonismo en el reparto de la tarta del dinero público. Si Europa da el paso de dotarse de una política de seguridad propia y efectiva, también precisará de una reorientación de sus recursos económicos. Para un archipiélago tan dependiente del trato presupuestario del Estado y de la atención de Bruselas a las singularidades derivadas de la condición de ultraperiferia, este escenario no es halagüeño.

7. Rusia, el aliado de Argelia: el factor del Sáhara y la inmigración

Ucrania está a casi seis mil kilómetros de las islas pero a un centenar de kilómetros de está el Sáhara Occidental, donde se libra un contencioso larvado hace cuatro décadas, en el que Naciones Unidas ha demostrado su incapacidad. Esta guerra coge, además, a Marruecos y Argelia con las relaciones rotas, con Argelia como sostén del Frente Polisario, y con Rusia como uno de los aliados de Argelia. Marruecos había ganado peso diplomático en el último tramo del mandato de Donald Trump ante el reconocimiento por éste de la soberanía marroquí de la excolonia española, pero la política de Biden de desentenderse de conflictos ajenos, como se vio en Afganistán, puede también trasladarse al teatro de operaciones del Sáhara. Por si fuera poco, Europa se centrará todavía más en la política hacia el centro y el este de Europa, olvidando el flanco sur, donde el fenómeno migratorio tiene una puerta de salida en la peligrosa Ruta Canaria. En este sentido, pintan bastos para el archipiélago por el desinterés de Europa, que ya era manifiesto y que puede agravarse. Más aún cuando Francia acaba de replegarse en Mali y deja a ese país casi abandonado a su suerte, que no es otra que una inestabilidad permanente y con el integrismo yihadista aspirando a controlar el Sahel.