Adolescente sola volviendo a casa de noche. / Óscar Chamorro

«Dame un toque cuando llegues»; así discrimina el acoso callejero

Las chicas encuentran barreras para vivir en libertad al sentirse inseguras en unas «ciudades diseñadas por y para hombres»

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

A lo lejos se escucha al reloj de la Puerta del Sol dar la una de la madrugada. En lacalle Huertas en el corazón de la capital y una de las más bulliciosas en las noches madrileñas, jóvenes y no tan jóvenes cruzan sus caminos. Unos van en busca de los garitos habituales para disfrutar de la fiesta y otros enfilan la calle en dirección al metro para intentar coger el último tren antes de que eche el cierre el suburbano madrileño.

Es la 01:12 de la madrugada y en la estación apenas hay gente. «El fin de semana pasado, al bajarme del Metro, un señor mayor se acercó yme tocó el culocon su mano», recuerda L., una joven madrileña de 35 años. Como ella, «niñas, adolescentes y mujeres jóvenes de todo el mundo viven cada día experiencias de inseguridad en las ciudades», señala Plan International en su informe «Safer cities for girls».

Entre las formas de violencia que más sufren las niñas, adolescentes y mujeres se encuentra el acoso en los espacios públicos. No obstante, su percepción de miedo, de ciudad y espacio urbano puede variar debido a la percepción subjetiva de cada uno. Es el caso de Bea, una joven malagueña: «Desde los 15 años que empecé a salir de fiesta, he vuelto sola a casa y no he sentidomiedoen Málaga».

 

Esta falta de seguridad urbana se trata de un fenómeno global que tiene su impacto en las calles y ciudades españolas. Según datos oficiales de la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer del pasado ejercicio, en España una de cada cuatro mujeres de entre 16 y 24 años han sufrido acoso reiterado y el 13%, antes de cumplir los 15 años de edad. «Nuestro proyecto abarca desde los 15 a los 24 años», comenta Begoña Solórzano, directora de programas locales de Plan International España, «aunque antes de llegar a esa edad ya han sufrido estos episodios», añade.

Una de cada cuatro mujeres de entre 16 y 24 años ha sufrido acoso reiterado y el 13%, antes de cumplir los 15 años de edad

Una inseguridad reflejada desde una insinuación hasta el delito sexual castigado por las leyes españolas. Sin embargo, lo más habitual es el acoso sin contacto físico. Tres de cada cuatro mujeres españolas han vivido persecuciones, comentarios de carácter sexual o, incluso, amenazas, según datos de Plan International. «Lamentablemente, es algo a lo que estamos acostumbradas todas y sabemos sortearlo», apostilla la joven malacitana.

Precisamente, la noche es el momento propicio para este tipo de situaciones. «Se nos sigue educando desde pequeñas para tener miedo en la noche y en la calle», explica Sara Ortiz, miembro de Col.lectiu Punt 6. Al despedirse del grupo de amigas es habitual escuchar «¿te acompaño?», «da un toque cuando llegues» o «no vuelvas sola», añade Ortiz.

El 54% de los casos de acoso callejero ocurrende nocheo de madrugada. No obstante, la sensación de inseguridad está extendida entre muchas jóvenes y muchas de ellas han desarrollado sus propias estrategias para evitar estas situaciones: «Llevolas llavesen las manos, un número marcado por si te pasa algo o, incluso, he llegado a fingir una llamada por teléfono», señala L. «Lo que más me sorprende es que las mujeres tenemos que modificar nuestras acciones o actitudes para evitar estas situaciones», denuncia M., una chica de 36 años residente en Alcorcón (Madrid). «Soy consciente de que sigo mirando hacia atrás antes de entrar en el portal o camino más deprisa si me siento observada», añade.

Más de la mitad de los casos de acoso callejero se producen de noche o de madrugada, pero también es frecuente que sucedan a plena luz del día

Pero, «no todo pasa de noche», señala una mujer de 35 años. «En abril, sobre las 18 horas iba caminando por una avenida y el chico me preguntó por un centro comercial», relata. «Comencé a darle indicaciones mirando hacia la carretera y cuando me giré le veo masturbándose mientras me miraba», añade. Según datos de la oenegé Plan International, un 20% de las situaciones de acoso ocurren así, «en cualquier momento». Leire, una bilbaína de 34 años, lo atestigua: «Estaba en la Plaza Nueva de Bilbao en un mercadillo de segunda mano y, de repente, vi a un hombre mayor sacarse el pene y mirarme».

La inseguridad de la calle

La esfera privada es el ecosistema más habitual de violencia contra la mujer o cualquier tipo de acoso. «La violencia machista sigue afectando a las mujeres tanto en el espacio público como en el privado», comenta Ortiz.

La soledad de la noche incrementa la sensación de inseguridad. «Obviamente eres más vulnerable», explica L. La movilidad es más limitada e, incluso, prefieren unos medios de transporte a otros para desplazarse. «Mi padre ha venido a buscarme a las puertas de la discoteca, cuando salía de fiesta», narra Irene de 25 años.

En una mayoría de las situaciones, las jóvenes son intimidadas por un hombre solo (59%), aunque también es destacable el porcentaje de experiencias en las que los acosadores son un grupo de hombres (de media, en un 34% de los casos). En su amplia mayoría, estos casos se producen en las calles de las ciudades, casi la mitad según datos de 'Safer cities for girls', aunque también hay otros tan comunes como el transporte público o el centro de estudios o de trabajo.

«Iba en tren a la Universidad Autónoma de Madrid desde Atocha», relata María de 32 años. «Un chico se sentó enfrente de mí y de repente empezó a hacerme fotos con el móvil, me quedé petrificada», añade.

La sensación de inseguridad, destaca el estudio de Plan International, «tiene que ver con que los lugares poco transitados». Lo que hace un lugar más seguro es la presencia de personas, pero no siempre es así. El 88% de las experiencias de acoso en Barcelona no reciben ayuda de los testigos, en Madrid el 90% y el 92% en Sevilla.«Nunca se me olvidará, un grupo de chicos nos empezó a tocar y me chocó porque gritas auxilio y nadie te ayuda», rememora María. «Eran las cinco de la tarde al lado de un parque y nadie nos ayudó», añade. «No podemos hablar de crear ciudades seguras si no entendemos qué son los elementos que nos causan inseguridad a las mujeres», critica Sara Ortiz.

«Las ciudades en las que hoy vivimos están pensadas y hechas por hombres»

Josenia Hervás y Heras

Profesora de arquitectura y urbanismo en la Universidad de Alcalá de Henares

Las ciudades en las que hoy vivimos «están pensadas y hechas por hombres», explica Josenia Hervás y Heras, profesora de arquitectura y urbanismo en la Universidad de Alcalá de Henares. En palabras de la docente, los entornos urbanos se han desarrollado «para llegar lo más rápido posible al trabajo que pasaban por encima de las calles». Ahora, «este tipo de construcciones no tiene cabida».

La ciudad con perspectiva de género va ligada a la sostenibilidad social, medioambiental y económica y, sobre todo, a la seguridad. Además, «tiene en cuenta todas las sensibilidades», apunta Hervás y Heras. «El urbanismo zonificado y construido por parcelas económicas no tiene sentido».

«No es delito»

A día de hoy y a pesar de que una gran mayoría de mujeres han sufrido acoso callejero o conocen experiencias similares de amigas, estas situaciones, en las formas menos graves, no están sancionadas.«No hablamos de agresiones sexuales, lo que más sufren las chicas son piropos ofensivos o miradas incómodas», revela Solórzano a Antropía.

Las jóvenes han llegado a normalizar una realidad que las discrimina y las hace sentir inseguras y tienden a solucionarlo de manera individual. «Somos susceptibles de ese tipo de violencia como un piropo callejero o cosas normalizadas como que alguien te haga sentir incómoda, eso siempre se va a vivir», critica Raquel, una joven de 31 años.

De media, solo el 3% denuncia a las autoridades o fuerzas de seguridad, y la experiencia queda en conversaciones con familiares o amistades.

[Esta información se enmarca en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 5].