Emisión de metano en una refinería australiana. / Reuters

COP27

El metano, el agente silencioso que agrava el cambio climático

Quince de las grandes cárnicas y lácteas contaminan más que Rusia, según un reciente estudio

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

CO2, CH4, N2O, CFC y O3. Este conjunto de cifras y letras no son contraseñas de alta seguridad ni tampoco son un código alfanumérico que abra una importante caja fuerte. Es el quinteto titular de los gases de efecto invernadero culpables del calentamiento global.

También conocidos como dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, gases clorofluorocarbonos y ozono troposférico. Históricamente, la atención se ha centrado en el dióxido de carbono, pero «el metano es 80 veces más nocivo que el dióxido de carbono», asegura Naciones Unidas.

El pasado 2021, las concentraciones de metano alcanzaron las 1.908 partes por mil millones (ppmm), lo que supone un crecimiento del 262% con respecto a los niveles preindustriales. En los últimos 40 años, las emisiones de CH4 «han tenido el mayor salto interanual», revelan los datos del Boletín Anual de Gases de Efecto Invernadero de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y «son las responsables del 25% del aumento de la temperatura global registrado en el planeta desde la era preindustrial», según los científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

En 2021 un centenar de países se sumaron a Estados Unidos y la Unión Europea para reducir un 30% sus emisiones de metano para 2030

Esta alerta ha sido captada por los líderes de los principales países emisores en el planeta que en la COP26 celebrada en 2021 en Glasgow se unieron en una iniciativa lanzada por Estados Unidos y la Unión Europea para reducir en un 30% las emisiones globales de metano para 2030 desde los niveles de 2020. Un centenar de estados, que representan casi la mitad de las emisiones globales de metano y el 70% del PIB mundial, se unieron a la causa. Sin embargo, todavía es insuficiente, ya que China, Rusia e India, tres de los grandes emisores, no se han sumado a la iniciativa que, además, no es vinculante.

La actual política de emisiones y vigilancia revela que el metano aumentará un 30% en los próximos años. «Una reducción del 40% o 45% para 2030 ofrece la mejor esperanza para cumplir con los 1,5 grados del Acuerdo de París», advierte Naciones Unidas.

La industria cárnica, en el foco

Un reciente estudio de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) detalla que el 40% de las emisiones mundiales de metano provienen de fuentes naturales, principalmente de los humedales. Mientras que el 60% restante está ligado a las actividades humanas: casi un 25% se corresponde con la agricultura y la ganadería, otro 21% se debe a los combustibles fósiles y casi otro 12% a los residuos. Así, en el foco de las investigaciones por metano se encuentran la agricultura, la ganadería y los vertederos. De hecho, el mundo bovino ha sido el principal señalado al hablar del metano lanzado a la atmósfera. Sin embargo, sólo son responsables del 5% de las 50.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero (en unidades de CO2) que se liberan cada año según cálculos del IPCC.

El 60% de las emisiones de metano a la atmósfera están ligadas a la actividad humana

Las miradas, concretamente, se dirigen hacia la actividad humana: «Quince de las empresas cárnicas y lácteas más grandes del mundo emiten más metano que Rusia, Canadá, Australia o Alemania», revela el informe 'Emisiones Imposibles: edición de metano' publicado por el Instituto de Política Agrícola y Comercial y la Fundación Changing Markets.

La investigación, hecha pública este martes, señala a Nestlé, Danone, Danish Crown, Saputo, JBS, Tyson Foods y al gigante lácteo Fonterra que «representan el 90% de la huella climática del sector y sólo seis informan completamente sobre sus emisiones», denuncia el texto. Las emisiones de las grandes empresas cárnicas y lácteas rivalizan con las de los estados nacionales, pero ocultan su colosal huella climática detrás de una fachada de lavado verde y objetivos de cero emisiones netas», apunta Shefali Sharma, directora europea del Instituto de Agricultura y Política Comercial. «Estas empresas no harán lo que se necesita voluntariamente: los gobiernos deben establecer reglas para regular sus emisiones y ayudar a los agricultores a alejarse de la agricultura industria», añade.

Las emisiones de estas compañías superan un 83% las de la Unión Europea, un 115% las de Rusia y un 377% las de Canadá. «Juntos son responsables del 3,4% del global de metano de la actividad humana», destaca el informe 'Emisiones imposibles: edición metano'

Emisiones ocultas

El metano no siempre ha estado entre los objetivos de reducción de los principales países, el CO2 ha sido el que ha copado el mayor interés. De hecho, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el Global Methane Tracker, las emisiones globales de metano del sector energético son aproximadamente un 70% mayores que la cantidad informada por los gobiernos nacionales. «Deberían exigirles que informe y reduzcan sus emisiones y obligar a estas empresas enormemente ricas a poner su dinero e invertir en soluciones climáticas reales», denuncia Nusa Urbanic, directora de campañas de Changing Markets Foundation.

«Reducir las emisiones de metano es la oportunidad más rápida que tenemos para minimizar el calentamiento global»

John kerry

Embajador climático de EE UU

El pasado viernes, durante la COP27 de Egipto, Naciones Unidas anunció el lanzamiento de un nuevo sistema de monitoreo de las emisiones de metano por satélite. El Sistema de Alerta y Respuesta al Metano (MARS por sus siglas en inglés) ayudará a detectar e informar las fuentes de mayores emisiones de metano en todo el mundo. MARS será el primer sistema global de acceso público capaz de conectar de forma transparente la detección de metano con los procesos de notificación.

«Con la misión EMIT hemos detectado las fugas de metano más grandes jamás vistas», revela la Nasa. «Lo que hemos encontrado en tan poco tiempo ya supera lo que podíamos imaginar», advierte Andrew Thorpe, investigador de la Agencia Espacial Estadounidense. Gracias a un espectrógrafo instalado en la Estación Espacial Internacional se produjo este «hallazgo accidental».

La nueva herramienta de Naciones Unidas se basará en datos satelitales y proporcionará una radiografía global de las emisiones prácticamente en tiempo real. Además, a su vez, permitirá identificar con exactitud desde las columnas de metano que se están emitiendo y los puntos calientes de este gas.

De esta manera, según explican los responsables de esta iniciativa, se podrá rastrear la fuente exacta de las emisiones con un margen de entre 45 y 75 días desde la primera detección. En caso de detectar un exceso de emisiones, Naciones Unidas notificará a los gobiernos o empresas responsables de este fenómeno para que, llegado el caso, puedan tomar las medidas pertinentes. «Reducir las emisiones de metano es la oportunidad más rápida que tenemos para minimizar el calentamiento global y limitar el aumento de las temperaturas a 1,5 grados», ha destacado el embajador climático estadounidense, John Kerry, en relación al lanzamiento de este programa.