Molinos de viento en País Vasco. / Reuters

El 33% de la electricidad nació de la eólica y de la solar en 2021

Las renovables marcan un nuevo récord de generación en España, pero aún no son capaces de limpiar las emisiones de la energía más contaminante

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

Los recursos fósiles no son infinitos y la presión por el futuro del planeta cada vez es mayores. La demanda mundial de energía, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), aumentará un 70% hasta 2040. Un crecimiento que debe estar impulsado por las energías renovables para cumplir con los diferentes objetivos internacionales para frenar el calentamiento global.

La temperatura promedio de la superficie terrestre ha aumentado 1,18 grados centígrados desde finales del S.XIX. La « espiral climática» de la NASA cada vez más se parece a un tornado que amenaza con arrasar los registros históricos.

De hecho, el pasado 2019 fue el segundo año más cálido desde que existen datos anotados, por detrás de 2016, según el servicio de cambio climático europeo de Copernicus (C3S). Las renovables se presentan como una de las herramientas más útiles para descarbonizar la economía y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento del planeta.

Según BP Statistical Review of World Energy 2021, la transición energética va tomando color verde. Con estos datos, el mundo ha instalado recientemente suficientes paneles solares para generar 1TW de electricidad directamente del sol. Sin embargo, el reciente informe Global Electricity Review de los analistas de Ember rebaja las esperanzas ‘eco’.

«La energía eólica y la solar deben mantener altas tasas de crecimiento compuesto del 20% cada año hasta 2030 para mantener los 1,5ºC al alcance», apuntan. La cifra, el pasado 2021 se quedó en el 17%, pero «los países más importantes están demostrando que es posible lograrlo», señalan en el informe.

La solar despunta

La vuelta a la normalidad tras el parón de la actividad, obligado por la aparición de la Covid-19, ha provocado que la demanda energética volviera a sus niveles normales tras el atípico 2020. «La energía eólica y solar han llegado», señala Dave Jones, responsable mundial de Ember. No obstante, sólo representan el 10% de la generación de electricidad mundial.

En los últimos doce meses, la generación solar mundial aumentó un 23% y fue «la fuente de generación de electricidad que más aumentó por decimoséptimo año consecutivo», según datos de estos analistas. Por primera vez, la cifra alcanzó los 1.000 TWh, «esto equivale aproximadamente a agregar otra India a la demanda de electricidad mundial».

Este crecimiento histórico es debido al empuje de las economías asiáticas, especialmente China que creció un 13% con respecto a 2020. Cifra similar a la registrada en España que junto con Países Bajos firmó un +10% en la expansión de la energía solar en la generación eléctrica del país.

A pesar del aumento sin precedentes de la generación de energías eólica y solar, con estas, solo se alcanzó el 29% del incremento mundial en la demanda de electricidad en 2021. Mientras que en España, esta cifra salta del 30% hasta convertirse en un tercio de la energía total producida en las fronteras nacionales.

Por lo tanto, los combustibles fósiles suplieron el incremento de la demanda restante. Solo la generación de carbón suplió el 59% del aumento de la demanda de electricidad en los últimos doce meses.

Se quema más carbón

La vuelta a la normalidad provocó un aumento de la energía solar y también eólica, pero también de la quema de carbón. La energía generada con este fósil subió un 9,0% en 2021 a 10.042 TWh, un nuevo máximo histórico, y un 2% más que el récord anterior establecido en 2018. «Se trata del mayor aumento porcentual registrado al menos desde 1985», señala el informe de Ember.

Los nuevos registros del carbón se establecieron en toda Asia en 2021, con un auge en la demanda de electricidad, que incluye a China (+9%), India (+11%), Indonesia, Kazajistán (+6%), Mongolia (+13%), Pakistán (+8%) y Filipinas (+8%).

En 2021, la energía generada con carbón en Estados Unidos, la Unión Europea y Japón se recuperó considerablemente en comparación con 2020, pero permaneció por debajo de los niveles de 2019.

«Aunque las emisiones de energía y carbón alcanzaron otro máximo histórico, hay claros indicios de que la transición de electricidad mundial está en marcha», destaca Jones.