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Ël sector de la aviación, como uno de los más contaminantes, está en el punto de mira d ela propuesta de la Unión Europea de gravar impuestos especialesl destinados al fondo de ayuda a los países vulnerables. EP
¿Quién habla de recortar las emisiones de carbono en la COP27?
COP27

¿Quién habla de recortar las emisiones de carbono en la COP27?

Cumbre del clima de egipto ·

La UE saca del ostracismo el debate de si los países firmarán compromisos para descarbonizarse y señala a China, mientras EE UU calla al respecto

Viernes, 18 de noviembre 2022, 20:51

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El mundo discute en la cumbre mundial de clima de cada año cómo afrontar el desafío de un cambio climático que ya está en marcha. Y en el centro del debate internacional, históricamente, han estado las emisiones de gases de efecto invernadero. Su nivel, sus fuentes, sus países de procedencia, la necesidad de reducirlas y cómo lograrlo. Pero no ha sido así en la COP27 que se celebra en Egipto este año.

La novedad de esta edición, esto es, incluir en la agenda la compensación por pérdidas y daños a los países vulnerables a los fenómenos extremos del clima, ha eclipsado de alguna manera el núcleo del problema. Este no es otro que cuánto CO2 emite cada nación a la atmósfera, por cuánto tiempo se van a mantener estas emisiones que dan alas al calentamiento global, si las principales economías del mundo están preparadas para la transición energética, si están dispuestas a tomar decisiones drásticas sobre la quema de combustibles fósiles y, sobre todo, si lo hacen a tiempo de llegar al límite que da la Ciencia.

Este margen es escaso: el último panel de la ONU advierte de que un incremento continuado como hasta ahora del carbono que se arroja a la atmósfera implicará superar los 2 grados de incremento de temperatura global a mitad de siglo. Los Acuerdos de París ponían como objetivo limitar esta escalada del termómetros a los 1,5 grados. Pero para que esto sea posible, según los cálculos de los científicos, se debería empezar inmediatamente (en 2023) a rebajar las emisiones al nivel del año de la pandemia y, a partir de ahí, comenzar a bajar de forma progresiva hasta lograr una economía casi descarbonizada.

En el centro de ningún discurso

António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, ha llamado a los países a ponerse objetivos «ambiciosos» en este sentido con un discurso –en su línea– muy catastrofista. Pero tras dos semanas de declaraciones de los mandatarios y de negociaciones en las mesas de trabajo, lo cierto es que las propuestas con medidas concretas para mitigar estas emisiones no han estado en el centro de ningún debate.

Joe Biden no las citó en su esperado discurso. Se limitó a regresar al Acuerdos de París sin hablar de nuevos mecanismos de reducción de carbono o acciones concretas. Sus enviados especiales, como John Kerry, tampoco. Estos silencios resultan atronadores si se tiene en cuenta que el último informe del carbono señala a Estados Unidos como una de las economías que más aumentó sus emisiones en el último año por la quema, sobre todo, de gas y carbón. Además, se sitúa como la segunda que más gases de efecto invernadero (GEI) emite, con un 14% del total.

A lo sumo, tal y como señala el científico español experto en cambio climático Fernando Valladares, en su análisis del devenir de la cumbre del clima, «en la COP27 no se ha hablado de mecanismos para reducir las emisiones globales. Estados Unidos volvió con la idea de mercadear emisiones y vender derechos a terceros países para poder seguir emitiendo». Al igual que la UE, hablaron de sus planes para invertir y desplegar renovables, pero el debate es más profundo y toca directamente al uso de combustibles fósiles. El otro gran tema a discutir en la cumbre mundial del clima.

Junto a Estados Unidos, China también es el gran señalado. Primer emisor de carbono del mundo (a larga distancia del resto) y con planes energéticos basados en la quema de carbón a medio plazo. ¿Está dispuesto a dar un giro capital a su política?

Órdago europeo

La Unión Europea sacó ayer a la palestra esta realidad volviendo a meter en el debate el recorte de emisiones. Tanto, que condicionó su voto a favor de la creación de fondos de compensación nuevos, junto a un paquete de otras medidas de financiación, siempre y cuando los países, entre los que aludió directamente a China, se comprometan a reducir sus niveles de GEI.

Las regiones en vías de desarrollo, responsables de un porcentaje testimonial de estas emisiones, también exigen promesas más urgentes en este sentido. La UE parece que se ve en condiciones de cumplirlos (por exigencias de la guerra de Ucrania ha comprobado que puede acelerar su descarbonización) y aboga por alcanzar el techo de emisiones en 2025 para comenzar a rebajar progresivamente hasta 2030, según confirmaron ayer fuentes comunitarias.

Europa, con este anuncio, quiere recordar que la primera medida de protección a los países con menos capacidad de defenderse del cambio climático es no seguir impulsándolo con la quema de combustibles fósiles.

La declaración final, de la que ya ha borradores sobre los que trabajar y que se espera se haga pública durante el fin de semana, aclarará si los objetivos de reducción de emisiones se mantienen o hay un punto de inflexión que marque la diferencia.

Europa se abre a un fondo de ayuda a los más pobres

Frans Timmermans, comisario responsable de las políticas medioambientales europeas, manifestó ayer su apertura a la creación de un fondo 'ad hoc', como el que piden los países pobres, para intentar desbloquear el punto de 'pérdidas y daños' que, superado ya el límite de tiempo de la cumbre, no llega a ningún puerto. Estados Unidos, principal opositor de medidas como estas, calla. Además del fondo, la UE aboga por ampliar las medidas de ayuda en un amplio abanico de mecanismos que van desde condonar deuda a ampliar el número de donantes. Cita, por ejemplo, gravar con impuestos a empresas y sectores contaminantes como el de la aviación.

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