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Escultura en la COP28. EP
Las claves de la COP28: ¿Qué dice el acuerdo?

Las claves de la COP28: ¿Qué dice el acuerdo?

Tras los aplausos, ahora llega la aplicación. ¿Es obligatorio? ¿Cuándo es efectivo?

José A. González

Enviado especial a Dubái

Miércoles, 13 de diciembre 2023, 14:56

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Tras los aplausos, los abrazos y los vítores, ahora llega la hora de la aplicación. El acuerdo consensuado por casi doscientos países deja muchas preguntas en el aire: ¿Es el fin de los combustibles fósiles? ¿Es de obligado cumplimiento? ¿Desde cuándo?

¿Qué se aprobó?

La gran parte de las 21 páginas de las que consta el documento tienen el resumen en los artículos 27 y 28 del mismo. El primer postulado «reconoce» que para limitar el calentamiento global a 1,5 grados «requiere reducciones profundas, rápidas y sostenidas» de las emisiones del 43% para 2030 y para 2035 del 60% en comparación con 2019. Las cero emisiones se mantienen en 2050. Muchos países, entre ellos España, han echado de menos fijar el año en el que se debería alcanzar el pico de emisiones.

El siguiente punto señala las opciones que tienen los países para desplegar su hoja de ruta para conseguir los porcentajes de reducción de los gases más contaminantes. El primero de ellos es triplicar la capacidad mundial de energía renovable y, además, duplicar la tasa media anual de mejora de la eficiencia energética para finales de la década. El texto incluye la «eliminación progresiva» del carbón que no se puede capturar, acelerar el uso de sistemas energéticos de cero emisiones con el uso o no de combustibles de baja o nula emisión, reducir las emisiones del transporte de carretera -uno de los más contaminantes-, aumentar el desarrollo de tecnologías de cero emisiones y bajas como «renovables, nuclear y técnicas de captura y almacenamiento de CO2 en sectores de difícil reducción y la producción de hidrógeno con bajo nivel de emisiones.

Sin embargo, toda la atención se la han llevado dos apartados: el 'd' y el 'h'. El primero de ellos llama a la «transición de los combustibles fósiles en los sistemas energéticos, de manera justa, ordenada y equitativa, acelerando las medidas en los países en desarrollo». Este ha sido el centro del debate en toda la COP28, especialmente el verbo que precedía a combustibles fósiles. Finalmente ni «reducir progresivamente», ni «eliminar progresivamente» aparecieron en el texto, sino que la palabra que se ha escogido es «transición». Por último, el apartado 'h' llama a «eliminar gradualmente las subvenciones ineficientes a los combustibles fósiles que no abordan la pobreza energética o las transiciones justas, tan pronto como sea posible».

Cumplimiento

El texto que se ha llevado todos los aplausos en el plenario de cierre es el nuevo Balance Mundial que regirá las nuevas Contribuciones a Nivel Nacional (NDC en inglés) o cómo cada país va a descarbonizar su economía para mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5 grados. El texto «reconoce la necesidad de reducciones profundas, rápidas y sostenidas de las emisiones de gases de efecto invernadero». El texto establece ocho opciones para cumplir con la meta pactada en París y reducir la contaminación de cada uno de los 200 estados. Cada parte puede elegir la que mejor se adapte a su economía. «La aclaración de circunstancias nacionales podría conducir a resultados mínimos», apuntó Brandon Wu, director de Política y Campañas y responsable de justicia climática internacional de Action Aid USA. «El texto nos ha fallado Anne Rasmussen, negociadora principal de Samoa y presidenta de la Alianza de Pequeños Estados Insulares.

La letra pequeña

La clave, como señala Wu, está en esta frase del artículo 28: «piden que contribuyan a los siguientes esfuerzos mundiales teniendo en cuenta sus diferentes circunstancias, trayectorias y enfoques nacionales». Así un país como Arabia Saudí, que ha defendido durante toda la cumbre de Dubái el uso de técnicas de captura y almacenamiento de CO2 puede optar por el punto 'e' del texto que justifica la reducción de emisiones con la «aceleración de tecnologías de emisiones cero y bajas, incluyendo, entre otras, renovables, la energía nuclear, las tecnologías de reducción y eliminación como la captura y utilización de carbono, en particular en los sectores de difícil reducción, y la producción de hidrógeno con bajas emisiones de carbono».

Nuevos planes

La aprobación de este acuerdo no es vinculante ni tampoco entra en vigor este miércoles. Ahora con estos puntos, las partes tendrán que trabajar en sun nuevos NDC para remitirlos en 2025 a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y así revisar si el rumbo y el calentamiento del planeta se ha enderezado hacia los 1,5 grados a finales de siglo. Actualmente, con las políticas puestas en marcha en los últimos años, la temperatura media para 2100 será de 3 grados superior a la de la era preindustrial.

Fondo de Pérdidas y Daños

Aunque quedó en el olvido, porque se aprobó el primer día, la cumbre de Dubái también se anota el tanto de llenar la primera hucha para los países más vulnerables y puedan tener dinero disponible para paliar los efectos del cambio climático. En Sharm el-Sheij (Egipto) se aprobó un Fondo de Pérdidas y Daños y durante 12 mesas se ha debatido qué organismo internacional debe acogerlo y quién ha de pagar. Por el momento y de forma transitoria durante los próximos cuatro años, el Banco Mundial será el encargado de gestionar el fondo.

Tras su puesta en marcha el primer día, un gran número de partes anunció que harían aportaciones que, al finalizar la COP28, apenas llega a los 1.000 millones y tan solo es un 0,2% del total que necesitan los países más vulnerables para hacer frente a los efectos de la crisis climática.

Financiación climática

En los últimos borradores publicados en la noche del martes al miércoles, la presidencia de la COP28 advirtió de una tradición habitual en estas cumbres. La financiación climática prometida nunca llega. En la COP15 en Copenhague (Dinamarca) los países desarrollados se comprometieron a entregar 100.000 millones de euros anuales de 2020 hasta 2025 para que los países del sur global puedan mitigar y adaptarse a los efectos del calentamiento global. «Tomamos nota con preocupación» que en 2021 no se logró cumplir el objetivo, «esperamos los de 2022». Nuevamente no se ha cumplido dicho objetivo.

También queda como tarea pendiente que tendrá que debatirse ya en Bakú (Azerbaiyán) el nuevo objetivo de financiación climática a partir de 2025. El coste de las catástrofes naturales supera ya los 300.000 millones de euros al año.

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