Vista de la refinería de Cepsa en Santa Cruz de Tenerife desde el mirador de la fábrica. / EFE/ramón de la rocha

Cepsa inicia en Tenerife la desinstalación de la refinería más antigua de España

Los 573.000 metros cuadrados de terrenos que recuperará Santa Cruz en 2030 serán planificados para ser un referente de urbanismo sostenible

Rocío Mendoza
ROCÍO MENDOZA Madrid

Santa Cruz de Tenerife fue el escenario elegido para que la Compañía Española de Petróleos SA (Cepsa) pusiese en marcha en 1929 la que se convertiría en la primera refinería de España. Hoy, casi un siglo después y con las necesidades de la sociedad y de la propia población isleña apuntando en otra dirección, ha comenzado su desinstalación.

Los 573.000 metros cuadrados que ocupa la fábrica (equivalente a casi 150 campos de fútbol) y los tanques de almacenamiento serán un espacio que recupere la ciudad, que ha crecido alrededor de la refinería, ubicada antes a las afueras y ahora prácticamente en el centro de Santa Cruz.

Se espera que ese momento llegue en el año 2030, cuando el proceso de retirada de las instalaciones industriales haya concluido por completo. Estos trabajos serán llevados a cabo en distintas fases. Ahora no hay actividad refinera en la fábrica, pero sí sirve para almacenar el combustible que luego se distribuye y comercializa en las islas.

Si se tiene en cuenta que los productos de Cepsa (butano, propano, gasolina, electricidad, lubricantes, queroseno para los aviones, asfalto, etc.) cubren -según datos aportados por la propia empresa- el 65% del total de las necesidades energéticas de las islas, el cese no puede ser inmediato. Hará falta que la empresa cuente con las nuevas instalaciones industriales que está construyendo en el Puerto de Granadilla, otra zona de la isla donde ya tiene la concesión para operar la citada compañía.

Se calcula que en aproximadamente 2025 esta parte del plan haya concluido. A partir de entonces, será el momento de los trabajos de limpieza de los suelos (remediación, en el argot) que tengan signos de contaminación y del propio desmantelamiento de las instalaciones.

Ayer se comenzó de forma simbólica con una de ellas: el merox, una parte de refinería empleada para obtener gasolinas comerciales. A él le seguirán los ingentes tanques de almacenamiento de crudo este mismo año y hasta cinco unidades de la fábrica posteriormente.

El merox, la primera instalación que se comenzará a desinstalar de la refinería tinerfeña. / R. M.

La retirada de este primer depósito formó parte del acto simbólico organizado por Cepsa hoy en las instalaciones de la propia refinería tinerfeña para marcar en el calendario este día un hito en el camino hacia la descarbonización futura de las Islas Canarias y su transición energética hacia un modelo más sostenible.

Un cambio de paradigma al que la empresa ya está dirigiendo su estrategia de negocio de futuro inmediato. "Estamos escribiendo el futuro de Cepsa y el futuro de las islas, que serán lideres en energía verde y movilidad sostenible", dijo el consejero delegado de la petroquímica, Maarten Wetsellaar, que estuvo rodeado de las autoridades locales e insulares, así como de la la ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera.

Una demanda social

Durante su intervención, la vicepresidenta tercera del Gobierno destacó la importancia de ese día en el que se comenzaba a desinstalación, tanto por "el movimiento positivo de Cepsa para mirar lo que demanda el siglo XXI" como por la relevancia que esta fábrica tiene para las familias de la isla.

En su día llegó a dar empleo a más de un millar de personas y, tal y como destacó el presidente del Cabildo Canario, Pedro Martín poca gente hay en la isla que no tenga alguna vinculación directa o indirecta con la fábrica. Casi un siglo de funcionamiento y dinamización de la economía del lugar explican el arraigo, el "orgullo de pertenencia" lo calificó el representante de la administración isleña, que tiene la marca en Tenerife.

Para los trabajadores de la empresa, representados por un pequeño grupo que estuvo presente en el acto oficial, tanto la ministra Ribera como Martín tuvieron palabras de reconocimiento, y apelaron a que se cuide la "estabilidad laboral" de los mismos en la nueva etapa.

El CEO de Cepsa interviene en el acto simbólico que marca el inicio de las obras de desinstalación de la refinería de Tenerife, bajo la mirada de la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, que también tuvo palabras para las familias vinculadas históricamente a la fábrica, destacó el punto de inflexión que el acto de ayer suponía para la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, que tiene el reto de aprovechar esta "oportunidad histórica", como lo calificó el primer edil de la ciudad.

En junio de 2018, el Ayuntamiento y la empresa firmaron un acuerdo para estudiar la regeneración urbana de los terrenos y su transformación en uso municipal y residencial denominado 'Santa Cruz Verde 2030'. Precisamente será ese año en el que esté previsto que los terrenos sean devueltos sin rastro de la instalación industrial para que las autoridades locales y autonómicas diseñen qué construirán en él.

En línea con el espíritu de lograr una transición ecológica para las islas, el proyecto pretende ser un modelo de sostenibilidad, a todos los niveles. Desde la movilidad, al abastecimiento energético, pasando por los estándares medioambientales de las construcciones que allí se hagan, ya sean para uso residencial, turístico o dotacional para la ciudad.

De la llama perpetua al pulmón verde

Las zonas verdes, por supuesto, también están contempladas en el diseño urbano de la zona, hasta el punto de querer convertir en un "pulmón verde" lo que antes era una refinería. Para el diseño, planificación, autorización y ejecución de este macroproyecto urbanístico no hay plazos definidos.

El cierre de la refinería y la desaparición de los tanques de crudo, momento previsto para dentro de tres años, no significará que estos combustibles dejen de ser una parte importante del abastecimiento energético de las Islas Canarias, pero marcan el inicio de una era distinta. En palabras del presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, "el petróleo del futuro es el viento, el sol, la geotermia y la fuerza del agua".

Un movimiento al margen del monopolio hace 92 años

En septiembre de 1929 se constituye la Compañía Española de Petróleos SA (Cepsa) y en abril de 1930 se solicita permiso al Ayuntamiento de Santa Cruz (apuesta del alcalde García Sanabria) para instalar una refinería en los terrenos de Costa Sur, entonces totalmente alejados del centro neurálgico de la incipiente ciudad. Siete meses más tarde, se inauguraba la refinería de Tenerife y entra el primer cargamento de crudo, procedente de Aruba (Venezuela), en el petrolero Oleander. La elección en Santa Cruz de Tenerife vino favorecida por dos razones fundamentales. Por un lado, la ley del Monopolio de Petróleos de 1927 impedía la instalación de industrias petrolíferas privadas en la Península –la actividad quedaba en manos de Campsa–, mientras que la ley de Puertos Francos facilitaba su instalación en las Islas. Por otro lado, la posición estratégica del Archipiélago, la existencia de los puertos de Santa Cruz y de Las Palmas (en los que había muchas líneas internacionales de navegación), llevaron a elegir Tenerife por su situación geográfica para las conexiones.