Fuego en Orense. / EFE

Biomasa, la otra fuente de energía renovable aliada contra los incendios

Recoger todos los desechos orgánicos de los montes podría reducir el 60% de la superficie forestal quemada

A. HERRANZ  

Si España aprovechara más la biomasa (es decir, los residuos de origen natural que se producen, entre otros, en los montes y bosques) podría prevenir que entre dos y cuatro millones de hectáreas fuesen pasto de los incendios forestales.

Esta es una de las conclusiones del Instituto de la Ingeniería de España, quien calcula, además, que por cada millón de metros cúbicos de biomasa que se aprovecharan se podrían generar mil empleos directos en el medio rural. Algo que, además, permitiría a la denominada España vaciada tener una nueva fuente de riqueza y de lucha contra el cambio climático, por el balance neutro de emisiones de carbono.

Cabe señalar que, según datos oficiales, el año pasado se produjeron en España 2.914 incendios forestales y 5.866 conatos, quemándose un total de 87.879,74 hectáreas.

Objetivos de la transición energética

La Ley de Cambio Climático y Transición Energética aprobada hace poco más de un año marca como objetivos reducir en el año 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero del conjunto de la economía española en, al menos, un 23% respecto del año 1990.

Para ello, se pretende lograr una penetración de energías de origen renovable en el consumo de energía final de, al menos, un 42% y que el sistema eléctrico tenga, al menos, un 74% de generación a partir de energías de origen renovable.

Para lograrlo, desde la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA Renovables) siempre se ha asegurado que la biomasa, una tecnología renovable 100% gestionable, será un gran aliado para alcanzar los objetivos.

Además, Appa defiende que la biomasa es una tecnología que cuenta con una excelente integración en el medio rural, lo que permite valorizar subproductos agrícolas y ganaderos, creando empleo y revitalizando zonas rurales.

Una visión que en parte comparte el Instituto de la Ingeniería de España. Carlos del Álamo, ingeniero de montes y colaborador del Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible del Instituto de Ingeniería de España (IIE), añade que, además de para poder cumplir estos objetivos de transición energética, la biomasa puede ser un gran aliado en la lucha contra los incendios forestales.

«La verdadera clave para prevenir y vigilar los incendios está en el control del combustible y el aprovechamiento de la biomasa forestal como energía renovable», asegura, añadiendo que, aprovechando estos residuos naturales se consigue «hacer rentable el monte», lo que, en su opinión, «es la mejor manera de garantizar su gestión sostenible».

Según sus cálculos, aprovechar la biomasa forestal podría llegar a reducir en un 60% la superficie quemada, por lo que «en estos momentos de incertidumbre energética, apoyar esta energía debería ser una obligación», subraya.

Qué es la biomasa

La biomasa es, según recoge la Directiva (UE) 2018/2001 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre al fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables, como la parte biodegradable de los productos, residuos y desechos de origen biológico procedentes de actividades agrarias (incluidas las sustancias de origen vegetal) y de origen animal, de la silvicultura y de las industrias conexas, incluidas la pesca y la acuicultura, así como la fracción biodegradable de los residuos, incluidos los residuos industriales y municipales de origen biológico.

Es decir, todos aquellos materiales orgánicos que, considerados como deshechos, pueden utilizarse para la obtención de energía. Para ello, pueden utilizarse técnicas como la combustión, digestión anaerobia, gasificación y pirólisis.

 

Crecimiento desaprovechado

Según los cálculos del Instituto de la Ingeniería de España, los bosques en nuestro país crecen a un ritmo de 46 millones de metros cúbicos al año. Sin embargo, de esa cantidad solo se aprovechan 19 millones. Por ejemplo, los matorrales proporcionan aproximadamente 60 millones de toneladas anuales para leña, pero solo la mitad se destina a ello (mientras que, en Europa, la media está en el 66%).

De hecho, y según IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético), leñas, astillas, pellets, huesos de aceituna y cáscaras de frutos son los principales combustibles que se sacan de la biomasa, siendo el primero de ellos el menos elaborado.

Por eso, si se pudiera aprovechar toda esta cantidad que ahora mismo no se usa para nada, sería capaz de suministrar 2.500 MW eléctricos y generar cerca de 30.000 puestos de trabajo. Algo que, según la entidad, «hace de esta renovable se convierta en la inversión perfecta».

Además, el Colegio de Ingenieros de Montes asegura que, si se redujera el IVA de la biomasa del 21 al 10%, se facilitaría la rentabilidad y un ahorro del 8% en el coste final, disminuyendo un 7% de emisiones de gases de efecto invernadero.

Mientras, el IDAE mantiene abiertas algunas ayudas para el autoconsumo, el almacenamiento y las instalaciones térmicas con renovables, incluyéndose la biomasa entre las partidas que pueden acceder a estas subvenciones.