Gota de agua en la Patagonia. / Reuters

El agua dulce del planeta se agota

Más de 3.500 millones de personas en el planeta tienen problemas de acceso a recursos hídricos potables al menos un mes al año

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

A pesar de que el planeta se llama Tierra, tres cuartas partes de la superficie es agua o lo que es lo mismo 1.386 millones de kilómetros cúbicos del líquido elemento. Un 70% del que su amplia mayoría, casi el 98%, son mares y océanos, es decir agua salada. Sólo el 2,4% es agua dulce presente en glaciares, ríos, bajo el suelo o la atmósfera. Solo un 0,025% de ese casi 3% es agua potable y «cada vez es menor», señala la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El pasado 2021 fue un año «e xtremadamente seco en varias partes del mundo», asegura el organismo dependiente de Naciones Unidas en su primer informe sobre el estado de los recursos hídricos del planeta. «La Niña y el cambio climático han modificado el patrón de precipitaciones global», asegura el texto.

A pesar de este fenómeno meteorológico, La Niña, (tradicionalmente causa un enfriamiento natural de los termómetros) el pasado ejercicio se situó entre los diez más calurosos registrados hasta la fecha, según la OMM. Finalmente, la temperatura media global cerró en 1,1 grados, «0,13 grados por encima de la era preindustrial», añaden los investigadores de la organización. Mientras que «amplias zonas del planeta registraron condiciones más secas de lo normal», añaden. Solo un tercio de las regiones se ajusta a la media de las últimas tres décadas, concluye el informe.

«Amplias zonas del planeta registraron en 2021 condiciones más secas de lo habitual»

«Los impactos del cambio climático se dejan sentir a menudo a través del agua», explica Petteri Taalas, secretario general de la OMM. «Se están agudizando los fenómenos extremos», añade. En tan solo una hora, la ciudad china de Zhengzhou registró 201,9 mm de lluvia, récord histórico del país. En 6 horas, alcanzaron 382 mm y en 24, 720mm. En el otro lado de la balanza: Río de la Plata en Sudamérica, Estados Unidos, el sur y el sureste del Amazonas son las señaladas.

Aunque las miradas también se dirigen al continente africano: «Ríos como el Níger, el Volta, el Nilo o el Congo tuvieron un caudal inferior al habitual», destacan los investigadores de la Organización Meteorológica Mundial. Anomalía que también se registró en la Europa oriental y en Asia central.

El bajo nivel de los ríos cada vez es más frecuente a lo largo de todo el planeta y «solo puede explicarse si se incluyen los efectos del cambio climático», advierten varios investigadores en una investigación publicada a finales de 2021 en la revista Science. «La influencia humana en el clima ha afectado la magnitud de los caudales fluviales bajos, medios y altos a escala global», añaden.

El bajo nivel de los ríos cada vez es más frecuente a lo largo de todo el planeta y solo puede explicarse si se incluyen los efectos del cambio climático

Déficit hídrico

La merma del caudal de los ríos también deja su impacto en la disponibilidad de las aguas subterráneas, muchas veces «sobreexplotadas por el regadío». Sin embargo, el calentamiento global también dispara la desaparición de estos grandes embalses subterráneos. «El derretimiento de la nieve y el hielo tiene un impacto muy significativo en zonas como la Patagonia, Alaska y el Himalaya», destaca la OMM. De hecho, la criosfera (el agua de los glaciares, capas de nieve, de hielo o el permafrost) da ‘de beber’ a 1.900 millones de personas en todo el planeta y «su desaparición pone en riesgo la seguridad alimentaria y salud de todos ellos».

«Todos tenemos presentes el impacto del cambio climático, pero desconocemos los cambios que produce en la distribución, la cantidad y la calidad del agua dulce disponible»

Petteri Taalas

secretario general de la Organización Meteorológica Mundial

«Todos tenemos presentes el impacto del cambio climático, pero desconocemos los cambios que produce en la distribución, la cantidad y la calidad del agua dulce disponible», alerta Taalas. En la actualidad, 3.600 millones de personas en el planeta tienen problemas de acceso a recursos hídricos potables al menos un mes al año y se espera que esta cifra alcance los 5.000 millones en 2050.

Por ello, la última cumbre del clima , la COP27, celebrada en Egipto trató de poner el foco en el líquido elemento con una jornada dedicado a él con el lanzamiento de la Iniciativa de Acción para la Adaptación y Resiliencia del Agua (AWARe), cuyo objetivo es fomentar los esfuerzos políticos, la acción práctica, el intercambio de conocimientos y el desarrollo de capacidades de campo para colocar los sistemas de gestión adaptativa del agua en el corazón de la agenda de adaptación al cambio climático.