Óscar Terol se ha dejado crecer el pelo y luce ahora una tupida melena que le da un aire de rebelde. / iñigo royo

Óscar Terol Humorista y actor «No he visto entrevista más cruel e injusta que la de Bosé»

Muy crítico con la tele, el medio que le llevó a la fama con 'Vaya semanita' o 'Allí abajo', ha buscado refugio en el teatro con 'Por comentarlo'

BORJA OLAIZOLA

Tras haber explorado con éxito el humor televisivo en series como 'Allí abajo', Óscar Terol (San Sebastián, 51 años) ha llevado al teatro los monólogos que empezó a realizar en pleno confinamiento bajo el título de 'Por comentarlo'. El actor y humorista aprovecha la intimidad que le brinda el escenario para cuestionar a través del humor el pensamiento único que a su juicio ha caracterizado la gestión de la crisis sanitaria.

-¿Lo de grabar vídeos durante el confinamiento ha sido una terapia?

-Más que una terapia ha sido una forma de mantenerme creativamente activo. Como el primer vídeo se hizo viral, me sentí en la obligación de no fallar a la gente y me impuse la disciplina de hacer uno al día.

-En sus vídeos se muestra muy crítico con la gestión de la crisis sanitaria.

-Es que nos han hecho creer que solo hay dos bandos, el oficial y el de los negacionistas, cuando hay mil matices de por medio. El tono con que se cuentan las cosas es desproporcionado, a la ciudadanía se le ha metido un miedo atroz. Lo de la vacuna me parece muy bien, pero también hay otras fórmulas de cuidar nuestra salud, al fin y al cabo el coronavirus no deja de ser una enfermedad respiratoria como otras muchas a las que nos hemos enfrentado. Y de por medio hay unos intereses económicos tremendos.

-¿Comparte los postulados del negacionismo?

-Más que negacionista yo me declaro 'dudacionista'. Echo en falta que en los medios se refleje el punto de vista de científicos y médicos que no comparten la postura oficial y que discrepan en temas como las mascarillas o la vacunación. No digo que tengan razón, digo que me gustaría escuchar sus argumentos para poder contrastar y sacar mis propias conclusiones.

-¿Se ha impuesto el pensamiento único en la pandemia?

-Como espectador me hubiese gustado una información más plural. La entrevista más cruel e injusta que he visto en la tele es que le hizo Jordi Évole a Miguel Bosé. Évole llevaba en el ordenador hasta un médico para rebatirle a Bosé, que al fin y al cabo es solo un artista. Si vas con esa artillería pesada a una entrevista lo mínimo que tenías que haber hecho al día siguiente es enfrentar en la televisión a un científico de los que niegan la mayor con otro de los que la afirman. Echo de menos que no nos hayan enseñado todos los colores de este cuadro surrealista.

-¿Está más cómodo en el teatro que en la tele?

-En televisión ahora no podría decir lo que pienso. En cambio, en el teatro hablo de lo que me da la gana. Digo que no me gustan las mascarillas, me río de las vacunas y el público siempre termina poniéndome en mi sitio. El único foco de libertad que hay ahora es un directo en un teatro con todos los móviles apagados. Es una especie de orgía pero tiene que ser a puerta cerrada y sin grabadoras. Lo demás ha muerto. La libertad de expresión o el humor son de otra época.

-¿Los códigos de la tele se han vuelto más restrictivos?

-Por supuesto. Veo muchos informativos y programas de humor y nadie se salta las líneas editoriales. Todos siguen más o menos el mismo patrón: fomentar a la clase médica y a las farmacéuticas, nadie apuesta por otro tipo de gestión de la salud que sería mucho más sensata. Todo pasa por atiborrarnos a medicamentos para que cuando lleguemos a los 70 años estemos abotargados y con el cerebro medio fundido.

-¿Y cómo reacciona el público a ese discurso?

-Muy bien. Le gente agradece que se haga humor en un contexto de tanta presión. Tengo actuaciones todo el verano y voy a estar una semana entera, la Semana Grande, en el Teatro Principal de San Sebastián.