¿Tiene perfil digital?

Rocío Mendoza
ROCÍO MENDOZA Madrid

No hace falta que la Comisión Europea haya publicado en sus previsiones económicas para el año que viene que el 45% de los empleos en el Viejo Continente estarán relacionados con el ámbito digital. Seguro que lo ha escuchado en su oficina, en conversaciones con los amigos... «Menganito era el adecuado para el puesto porque tiene 'perfil digital'. Fulanito está desfasado: no tiene 'perfil digital'». ¿A que le suena?

La pregunta es, ¿sabemos qué significa realmente tener esta habilidad que tanto se valora en el mundo de hoy y, sobre todo, en el de mañana? Es fácil pensar que basta con manejarse bien en red, pero el concepto va mucho más allá. «La lista de habilidades digitales ('digital skills' en inglés) nunca está limitada a manejarse con un ordenador o internet, o el manejo tecnológico. La capacidad de comunicación y colaboración, la forma de resolución de problemas... la manera de trabajar en general también forman parte de estos perfiles», apunta Eva Rimbau, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC).

¿Para todos los cargos y niveles?

Aunque haya una serie de trabajos puramente relacionados con el mundo digital, la habilidad de manejarse en este lenguaje del futuro atañe a todo tipo de negocios y empresas. Un estudio de la Comisión Europea (CE) de 2017 revela que el 93% de los lugares de trabajo europeos utilizan ordenadores y el 94% interne de banda ancha. «Esto ocurre en todos los sectores; incluso los agricultores necesitan competencias digitales en el siglo XXI», explica Rimbau. En esta última profesión, por ejemplo, el análisis de 'big data' recopilado en cultivos sensorizados es una adaptación al perfil del futuro en esta profesión. En lo que grandes compañías se refiere –según un estudio de la consultora Robert Half– los especialistas digitales más demandados este año han sido los expertos en seguridad de datos y en la gestión de las bases de los mismos, los arquitectos de la nube y los desarrolladores (apps, software, etc.), entre otros. En términos generales, y según el citado estudio de la CE, el 90% de los profesionales hoy en día deben poseer al menos competencias digitales básicas; un 98% si hablamos de directivos. Aunque, «en muchos lugares de trabajo, las competencias básicas no son suficientes, sabemos que al 50% de los profesionales y técnicos, y al 30% de los directivos, se les exigen competencias digitales más especializadas. Este es el caso de organizaciones más grandes», anota Rimbau. ¿Cuáles son estas habilidades?

¿Cómo se lleva al día a día?

Estas tienen que ver con el fondo del trabajo, sobre qué se pone el foco, y de cómo se desempeña éste. En primer lugar, el tratamiento de datos, esto es, saber dónde localizarlos y recuperarlos, saber valorar la relevancia de las fuentes y su contenido... Almacenarlos, gestionarlos e interpretarlos... Incluir esta variable en cualquier tipo de trabajo es uno de los pilares de la perspectiva digital. Junto a ello, se valora la forma de comunicarse y colaborar en la compañía. «Hay que estar formado para saber interactuar, comunicarse y colaborar a través de las tecnologías digitales. También participar en la sociedad a través de los servicios digitales públicos y privados, así como gestionar la propia identidad y reputación digital», cita la profesora de la UOC. Sobre esto último, resulta vital para el futuro laboral de cualquiera tener presente que la existencia dejó hace tiempo de ser exclusivamente física (también es virtual). La habilidad para crear contenidos en el entorno digital, la formación en seguridad (dispositivos, derechos de autor, datos personales, privacidad, etc.) y la capacidad para identificar y resolver los problemas que plantean los entornos digitales completan la lista. «La capacidad de comunicación y colaboración o la forma de resolución de problemas están muy relacionadas con la manera trabajar en general cuando en estos perfiles y no solamente con el manejo de la tecnología», insiste Eva Rimbau.

¿Qué oportunidades hay?

«Esto es de utilidad para cualquier ciudadano y para cualquier empresa. Quizás los niveles más avanzados no son necesarios para todos, pero sí por lo menos un nivel básico», advierte la experta en Economía y Empresa.Precisamente, a mayor nivel de especialización, más oportunidad de entrar en el mundo laboral. En este área hay incluso dificultades para encontrar perfiles que encajen. De media se quedan un 9% de vacantes sin cubrir; porcentaje que sube al 60% cuando el puesto requiere de mayor especialización, recoge un informe de Adecco sobre reclutamiento de talentos en España.

¿Cuándo es tarde?

Lo ideal es comenzar a cultivar este perfil desde la infancia. «Esto no supone utilizar herramientas tecnológicas desde pequeños y a todas horas, sino hablar de ellos y facilitar que comprendan para qué sirven y para qué no, incluyendo cuándo es mejor no utilizarlos», aclara. Pero para quienes se sientan obsoletos en este sentido, siempre se está a tiempo de formarse. Fórmulas hay tantas como intereses personales. Hay quienes prefieren ser autodidactas y ver tutoriales, mientras que otras personas asisten a una formación estructurada que les paute los aprendizajes. Rimbau cree que lo más adecuado es que la competencia digital esté imbricada en este último. «Por ejemplo: mientras realizo un curso de Contabilidad de Gestión, necesito utilizar tecnologías para la comunicación y para el análisis de problemas para alcanzar mis objetivos académicos. Cuanto más metida esté la competencia digital en la enseñanza y aprendizaje de las materias, más sentido tendrá esta competencia para la persona y más capaz será de aplicarla después en su trabajo», concluye.