Borrar
Vea la portada de CANARIAS7 de este miércoles 24 de abril
Así es la banca ética, otra forma de rentabilizar el ahorro

Así es la banca ética, otra forma de rentabilizar el ahorro

La banca ética logra su récord de crédito gracias a usuarios que priman el impacto social a los intereses

Iratxe Bernal

Domingo, 24 de marzo 2024

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

No son ONGs ni hermanitas de la caridad. Como cualquier otra entidad financiera, sólo prestan a quien, al menos sobre el papel, garantiza devolución con intereses. Sin embargo, aquí la optimización de la inversión no se limita a evaluar la rentabilidad y el riesgo; también se mide su impacto social. De modo que, además, de no comprar deuda soberana de países que violen los Derechos Humanos o participaciones de fondos que financien la industria armamentística, la llamada banca ética también se caracteriza, por ejemplo, por apoya la creación de cooperativas de vivienda en cesión de uso, de distribución de energía renovable o venta directa de productos agrarios.

Entidades como Fiare, Triodos Bank, Coop57 o Oikocredit son algunas de las más representativas de un modelo un modelo bancario que, según el último 'Barómetro de las finanzas éticas' publicado por FETS-Financiación Ética y Solidaria, en España siguen veinte entidades bancarias y parabancarias –como las de 'crowdfunding'– que, en 2022, alcanzaron un récord de crédito al destinar 1.920 millones a «proyectos transformadores».

Como la banca tradicional

Estos fondos provienen de los 186.386 usuarios que les confiaron un patrimonio valorado en 2.594 millones de euros. Y aunque el sector registró una ligera caída con respecto a 2021 en ambos indicadores –3.400 clientes y 46 millones menos–, desde el año 2007 el ahorro captado se ha multiplicado casi por veinte. Buena prueba de que estas entidades, además, ofrecen los productos financieros más solicitados, como cuentas de ahorro, tarjetas, depósitos o fondos de una manera homologables a la llamada banca tradicional. «Cuando hablamos de dinero siempre hay un cierto grado de precaución o desconfianza. Superar esa reticencia cuesta menos si compartes los valores de la entidad, así que, en origen, el perfil del cliente tipo de la banca ética estaba muy vinculado al activismo en causas como el medio ambiente, la cooperación internacional o el apoyo a las personas con discapacidad o en exclusión social. Pero, a medida que hemos ido creciendo y teniendo más presencia, ha empezado a venir gente que ya no está tan relacionada con esas causas, pero que prefiere apoyarlas a maximizar su inversión», explica Juan Garibi, responsable de Desarrollo y Estrategia de Fiare Banca Ética, nacida hace diez años de la unión de Banca Popolare Etica, que trabaja en Italia desde el 1999 y Fundación Fiare, que lo hacía en España desde el 2003.

Y, ojo, porque no sacar el máximo a los ahorros no implica dejarlos a merced de la inflación. Ahora mismo podemos encontrar depósitos al 2,6% TAE con los que obtener un rédito muy de mercado al de al tiempo que financiamos, por ejemplo, proyectos que promueven la transición energética, la promoción de la vivienda colaborativa o pequeños negocios en países subdesarrollados, aunque si realmente somos desinteresados –nunca mejor dicho– podremos renunciar al cobro de intereses y cederlos para la financiación nuevos proyectos.

Sin embargo, también hay que señalar que si lo que buscamos es financiación quizá tengamos que abrir una segunda cuenta en otra entidad. Dados los valores sociales y de responsabilidad que les defines, hay que descartar acudir a estas entidades si lo que queremos es un crédito para irnos de vacaciones, «pero sí nos lo pueden conceder para cambiar de coche si optamos por un modelo híbrido o eléctrico o para mejorar la eficiencia energética de nuestro hogar. De hecho, ya hay entidades que ofrecen hipotecas si se trata de primera vivienda y no es de lujo o si se ha construido cumpliendo estándares de sostenibilidad», explica Garibi.

Estas limitaciones, junto al reducido número de sucursales y el cobro de comisiones, son hoy la principal barrera de entrada para muchos clientes, pero esto último también tiene su lectura en clave de responsabilidad. «Como sociedad tenemos que concienciarnos de que mantener determinados servicios tiene un coste y quien los solicita debe pagarlos. Así que sí hay una mensualidad que incluye una serie de operaciones, pero no somos entidades comisionistas; no cobramos por cosas como por un descubierto o por enviar correspondencia. Vivimos fundamentalmente de la diferencia entre lo que cobramos al cliente de crédito y lo que pagamos al de ahorro», subraya Garibi.

Su origen

En 1971, Luther Tyson y Jack Corbett, dos reverendos metodistas de Boston y Maryland, decidieron no permitir que nadie empleara el dinero de sus congregaciones para financiar la guerra de Vietnam, así que ni cortos ni perezosos buscaron un buscaron un gestor al que encomendaron la misión de crear un fondo de inversión que comulgara con sus valores. El PAX World Fund –hoy rebautizado como Impax Sustainable Allocation Fund– sirvió enseguida de ejemplo para otros movimientos sociales que querían protestar contra el 'apartheid', el tabaco o el juego o que luchaban por la mejora de los derechos laborales. Con ellos nació la inversión socialmente responsable, cuya bandera enarbola fundamentalmente, aunque no en exclusividad, la llamada banca ética.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios