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Cómo desaparecer de las redes sociales

«Eliminar la cuenta no es suficiente para borrar nuestro rastro de estas plataformas»

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

A más de uno le ha pasado factura al buscar trabajo o en la vida pública. Hablamos del contenido que subimos a las redes sociales, ese que, incluso al eliminarlo, a veces sigue apareciendo en los buscadores y puede jugar en nuestra contra incluso años más tarde de haberlo publicado. El rastro que dejamos en la red es inmenso, aunque no seamos conscientes de ello, y eliminarlo es casi misión imposible, a pesar de que el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) contemple que tenemos derecho a acceder o eliminar cualquier material que hayamos colgado en Internet.

La realidad, sin embargo, es bien distinta, pues los proveedores de servicios de redes sociales se las ingenian para ponernos trabas en el camino, con el objetivo de que se nos quiten las ganas de borrar nuestra huella digital ante la complejidad de la tarea. Para ello, hacen uso de patrones oscuros ('dark patterns') –técnicas de diseño web que llevan al usuario a hacer cosas que no quiere o a no hacer cosas que la empresa no quiere que haga– que dificultan saber exactamente qué tenemos que hacer cuando queremos darnos de baja de un servicio.

Así le ocurrió a Javier, un madrileño de 28 años que eliminó su cuenta de Facebook hace tres años, porque ya no la usaba, y la de Instagram hace uno, porque le había generado cierta dependencia al móvil. Ahora se siente un poco más «desactualizado», porque «hay cosas que solo se publican en las redes», pero no se plantea, de momento, registrarse de nuevo. ¡Suficiente trabajo le dio borrar sus perfiles! pues estas plataformas no indican por ningún sitio cómo hacerlo. «No vienen los pasos exactos, yo lo tuve que buscar en internet y el proceso es bastante técnico, sobre todo en Instagram», advierte Javier.

«Deberíamos pensar unos segundos si lo que vamos a publicar en las redes es susceptible de dañar nuestra imagen en el futuro»

samuel parra

Él solamente eliminó las cuentas, algo que dificulta a otras personas acceder a mensajes y fotos que publicó en el pasado, pero eso no quiere decir que sus datos no sigan presentes en los sistemas de dichas empresas, o que otros usuarios mantengan en sus perfiles fotografías donde él aparece. «A mí no me importa que en el futuro esas fotos que he borrado salgan a la luz, porque no había nada fuera de lugar, pero no me parece bien que, si decides eliminar esa información, la red social la mantenga en su base de datos», opina.

Paneles únicos

Desaparecer por completo de estas plataformas es más complejo que eliminar una cuenta. «Cada una de estas plataformas tiene protocolos distintos para hacerlo y ninguna indica claramente cómo realizar la solicitud. «Una persona que no conoce el procedimiento puede pasarse meses dando tumbos y, si ni siquiera recuerda los credenciales de su cuenta, que consiga su propósito es especialmente difícil. Generalmente, hay que enviar una carta a una dirección postal de un una dirección del extranjero (que no aparece en la web) con documentación muy precisa. De no hacerlo así, lo único que conseguiremos serán respuestas vagas por parte de la red social», explica Samuel Parra, jurista especializado en protección de datos y socio de ePrivacidad, dedicada a en eliminar contenido perjudicial de internet.

De ahí que sean muy pocos los usuarios que consiguen hacerlo por su cuenta. El resto acaba desesperado y desiste o busca ayuda profesional. «La ventaja de que una empresa especializada en estos temas te gestione el problema es que conocen perfectamente qué documentación hay que mandar, dónde hay que enviarla y a quién hay que dirigirla para que la eliminación de tus datos se realice de la forma más efectiva y rápida posible. El inconveniente es que este tipo de servicio conlleva un coste económico que varía según la situación de cada uno», sostiene Marta Beltrán, profesora y coordinadora del Grado en Ingeniería de la Ciberseguridad de la Universidad Rey Juan Carlos.

«Darse de baja de una red social debería ser tan fácil como darse de alta; y los pasos para hacerlo, claros»

marta beltrán

Si se hace correctamente, los tiempos de tramitación de la petición oscilan entre las 24 y las 48 horas en circunstancias normales (en plena pandemia han aumentado). «Las redes sociales más conocidas no suelen oponerse a eliminar los datos y te envían una confirmación por escrito cuando lo hacen. Aun así, es imposible saber si nuestra información verdaderamente no sigue en su sistema».

El jurista señala que, excepcionalmente, también hay plataformas –les ha pasado con redes sociales de contenido pornográfico– que hacen 'oídos sordos' a estos requerimientos y terminan siendo denunciadas a la Agencia de Protección de Datos (APD), lo que alarga los trámites.

Para evitar estas situaciones, el especialista aconseja valorar si el contenido que vamos a publicar podrá perjudicarnos en el futuro antes de colgarlo. «Así compartiremos información más neutral y no susceptible a dañar nuestra imagen». Igualmente, recomienda que denunciemos las prácticas de patrones oscuros a la ADP cuando las detectemos. «La colaboración ciudadana es imprescindible», dice.

Beltrán añade que, otra alternativa sería «que la Comisión Europea obligase a las plataformas que quieran operar en países europeos a incluir en sus portales unos paneles de control únicos que explicasen de forma clara cómo ejercer nuestro derecho al acceso, la supresión o al olvido. La ley los contempla, falta que podamos disfrutarlos sin complicaciones».