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HIGINIA GARAY
Una técnica infalible para no llevarte a la cama los problemas del trabajo

Una técnica infalible para no llevarte a la cama los problemas del trabajo

Normalmente hay pensamientos cortos, repetitivos y poco productivos que nos impiden dormir... pero se puede luchar contra ellos

Solange Vázquez

Viernes, 15 de marzo 2024, 18:05

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Sí, es desquiciante. Nos pasamos un montón de horas trabajando y, por fin, cuando pillamos la cama..., nada, nos desvelamos porque lo laboral reclama un hueco en nuestra cabeza y nos impide dormir. También puede ocurrir que logremos conciliar el sueño, pero que en medio de la noche nos despertemos con algún pensamiento sobre el trabajo y que ya no podamos volver a dormirnos. ¡Y qué absurdos, tontos y cupables nos sentimos al ser incapaces de disfrutar de nuestras merecidas y necesarias horas de descanso! ¿Se puede saber por qué nuestra mente nos boicotea por la noche con el trabajo?

Diego Redolar, neurocientífico, nos lo explica: «Cuando estamos trabajando hay redes neuronales que se activan. Las hay implicadas en la atención, en la toma de decisiones, en el pensamiento creativo, en la resolución de problemas, en el razonamiento... ¿Y qué pasa cuando nos vamos a dormir? Que algunas se activan para resolver problemas y muchas veces llegan a soluciones bastante creativas».Es decir, nuestra cabeza, por su cuenta, trata de resolver cosas pendientes.

El problema, señala Redolar, es que esto va en detrimento de las horas que dormimos y de la calidad del sueño, claro. Además, no siempre hallamos soluciones 'mágicas', a veces los que nos 'atacan' por la noche son pensamientos reiterativos y cortos que no llevan a ningún sitio y que están motivados por el estrés. «Y lo que hacen es despertarte en determinados momentos de la noche que coinciden con ciertas fases del sueño. No llevan a nada; de hecho, 'usurpan' las redes neurales necesarias para el pensamiento creativo». Es decir, el runrún que nos viene por la sobrecarga de trabajo es improductivo.

Una carga de trabajo inadecuada, una supervisión presionante, las malas relaciones entre compañeros, las conductas de acoso laboral, una incorrecta gestión del tiempo de trabajo o la hiperconexión digital son situaciones que generan fatiga y estrés y que pueden interferir en el descanso nocturno de los trabajadores. Así lo afirma Iván Fernández Suárez, profesor del Máster en Prevención de Riesgos Laborales de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), quien aclara que los desvelos, en buena medida, se deben a que nuestras exigencias se han multiplicado. «Acumulamos demasiados 'tenemos que...' y no solo son cosas de trabajo que debemos hacer, también hay deberes que nos añadimos, como atender a las redes sociales, por ejemplo, donde encima 'vemos' que todos hacen un montón de cosas apasionantes en su día a día... y que por supuesto son mentira».

Luego, llega la hora de dormir y ¿qué ocurre? «Que a la mente le es imposible parar en seco», porque lleva todo el día hiperactivada y ese cansancio no es 'sano', no es del que nos lleva a un sueño reparador. Todo lo contrario. Así, Fernández aconseja llevar la cabeza a otro sitio antes de intentar dormir.Es decir, cuando termine la jornada laboral, debemos buscar una actividad que nos guste y que requiera algo de concentración (porque el pensamiento sigue trabajando, recordemos) para hacer que nuestro cerebro cambie el chip y no nos boicotee por la noche. ¿Correr? ¿Leer? Cada cual tiene su fórmula, pero es mejor que sean actividades donde no nos podamos despistar (corriendo o leyendo se nos puede ir fácilmente la cabeza al problema). «A mí me sirve jugar al fútbol, porque no se me da bien y me tengo que centrar. A otros la pintura o el dibujo... Vamos, algo que nos requiera atención».

Pero ¿qué hacemos si, pese a haber intentado despistar al cerebro con otra cosa distinta al trabajo, llegamos a la cama y el curro se viene con nosotros? «No es fácil controlarlo, pero hay técnicas que funcionan», asegura Ainhoa Álvarez, coordinadora del grupo de trabajo de Insomnio de la Sociedad Española de Sueño. Ahí van las tres más eficaces, según la experta.¿Las probamos?

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    Parada de pensamiento

«Consiste en identificar el pensamiento que nos está quitando el sueño, pararlo y pensar en otra cosa. Tiene que ser algo muy mecánico y debemos entrenar mucho durante el día para que luego nos funcione automáticamente», apunta.

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    Intención paradójica

El cerebro es muy puñetero y a veces hay que jugar sus mismas cartas. «Con este método se trata de hacer lo contrario... ¿Queremos dormir y nuestra cabeza dice 'no'? Pues vamos a empeñarnos en no dormirnos. ¿Y qué ocurre? Que basta con que te esfuerces en algo para que el cerebro haga lo contrario y caigamos redondos», explica. Es como cuando no nos sale una palabra y nos agobiamos... Nos acordaremos solo cuando dejemos de obsesionarnos por encontrarla. Con el sueño pasa igual.

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    Análisis diurno

«Si sabemos que una cuestión de trabajo nos quita el sueño, vamos a analizarla de día, porque de noche lo vemos todo con mucho má catastrofismo –recomienda–.De día le damos el peso real, el que tiene. Así que vamos a intentar solucionar los problemas de trabajo de día y apartarlos de esas horas de la noche donde todo parece mucho peor».

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