Saltar a la cuerda, el quema grasas más fácil

Se practica en cualquier sitio y mejora fuerza, resistencia y capacidad cardiovascular

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

Saltar a la cuerda puede solucionarnos la sesión de ejercicio diaria, de una forma sencilla y barata y sin tener que ir al gimnasio. Podemos hacerlo al aire libre y nos permite aprovechar cualquier momento del día. Puede ser una buena opción para completar una caminata y quemar unas calorías extra o un ejercicio para hacer más divertido y eficaz un plan de entrenamiento, ya que mejora fuerza y resistencia y nos prepara para practicar otros deportes. Pero hay que tener un especial cuidado con la técnica para evitar lesiones.

«La cuerda es una herramienta de entrenamiento versátil. Nos da la libertad de realizar los entrenamientos en cualquier parte, implica un gasto energético alto y mejora nuestra capacidad cardiovascular», resume la entrenadora y directora deportiva de 'Performa' Sara Tabares, autora también de 'Ellas entrenan' (Editorial Tutor). Facilita, además, «lograr los objetivos de acondicionamiento físico sin aburrirnos en el gimnasio», destaca. El ejercicio es muy completo porque movemos los brazos, trabajamos la zona del 'core' (abdominales y lumbares) y las extremidades inferiores.

Es una forma «rápida y eficiente de elevar el ritmo cardíaco y quemar grasas», completa el preparador físico Albert Cabezas (www.alcalotrainer.com). Dedicar de 8 y 10 minutos diarios ya sería un rutina «eficiente» para obtener beneficios en la forma física.

Saltar a la cuerda puede ser «una muy buena opción, incluso alternativa a ejercicios cardio respiratorios como la cinta de correr, bicicleta estática o incluso elíptica», propone el experto. «Siempre se ha asociado a deportes de contacto, como por ejemplo el boxeo, donde se trabaja la potencia y, a la vez, la capacidad cardio respiratoria, pero cada vez somos más las personas que hemos decidido optar por este tipo de actividad para mejorar nuestra forma física», explica Cabezas.

¿Los beneficios? «Mejora la musculatura de las piernas y los brazos, la musculatura abdominal y la estabilizadora», señala este preparador físico y graduado en Psicología. Además, «logra un efecto positivo sobre nuestra resistencia y potencia la coordinación entre brazos y piernas».

Concentración

La cuerda ya se ha convertido en una herramienta habitual en los gimnasios, ya que hace las rutinas de entrenamiento «más divertidas», señala Albert Cabezas. «Aporta grandes beneficios no solo físicos, sino también psicológicos. Incrementa los niveles de dopamina», también llamada hormona de la felicidad.

Es una modalidad al alcance de cualquier edad. «Se trata de un movimiento que lo hemos hecho desde pequeños, por lo que, aunque seamos más mayores, es una muy buena opción para aumentar las pulsaciones, trabajar la fuerza en las piernas y, a la vez, pasar un muy buen rato de ejercicio», anima el psicólogo y entrenador.

Por edades, saltar es uno de los ejercicios recomendados para la mujeres tras la menopausia, señala Alberto García Bataller, doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Los planes de entrenamiento para ese colectivo «deben incluir movimientos de impacto, ya que influyen directamente en la densidad ósea o, al lo menos, ayudarán a ralentizar su pérdida».

Pero ¡cuidado!, al ser un gesto de impacto es necesario tener «una buena estabilidad de rodilla y cadera para su correcta ejecución sin riesgo de lesión», advierte Sara Tabares. De hecho, este ejercicio requiere «un acondicionamiento físico previo y buena técnica».

Con la práctica llega un momento en el que podemos saltar a la cuerda de forma automática. «Pero siempre debemos tener un punto de tensión y concentración. Se trata de una técnica específica que siempre requiere atención», resalta Cabezas.

La técnica correcto para evitar lesiones

Si no estás en forma comienza con saltos suaves y períodos cortos. Lo más recomendable es aumentar el tiempo poco a poco para ir ganando más resistencia. La preparadora física Sara Tabares apunta las claves para saltar de forma correcta:

– Mantener la espalda recta y la cabeza erguida.

– Los codos, hacia atrás.

– Tener una buena simetría mientras saltamos manteniendo las manos a lo largo de las caderas. Esto asegurará que tenga un buen bucle abierto para saltar.

– Usar las muñecas para girar la cuerda (no los codos ni los hombros).

– Flexionar ligeramente las rodillas en cada salto.