carmen casado

Tengo la regla, con permiso

¿Sería factible normalizar la 'baja laboral' por dolor menstrual implantada en Girona?

Rocío Mendoza
ROCÍO MENDOZA Madrid

El 69% de las mujeres sufren dolor en cada menstruación, indica la Sociedad Española del Dolor en un estudio. La de Ginecología y Obstetricia afina: un 11,5% aún lo padece con intensidad moderada todos los meses, ya cumplidos los 35 años, edad a la que por regla general empezaría a disminuir su intensidad. De todas ellas, un 76% ha sido diagnosticada formalmente de dismenorrea funcional, el nombre técnico que recibe el conjunto de molestias que provoca el ciclo menstrual.

Estas pasan por dolor de moderado a fuerte en el abdomen, la región lumbar, los muslos y el pecho. En los casos más graves, los cólicos, las cefaleas, los vómitos o la debilidad a consecuencia de la anemia provocada por pérdidas excesivas de sangre completan el cuadro físico. El psicológico, provocado por la alteración hormonal, merece capítulo aparte. Con estos mimbres, ¿sabe cuál es el porcentaje de mujeres que han podido parar de sus obligaciones laborales de forma puntual, sin una baja laboral mediante, hasta recuperarse de este dolor cíclico pero pasajero? El 0%, claro. Al menos, oficialmente.

Para intentar revertir esta realidad el Ayuntamiento de Girona ha puesto en marcha el permiso laboral por dolor menstrual entre sus funcionarias. Más allá del efecto en el bienestar que la medida pueda conllevar, y a pesar de que beneficia por ahora a una parte muy pequeña de la población, la iniciativa de la alcaldesa catalana ha logrado algo más grande: ha llevado al debate público una cuestión que aún hoy es tabú, de la que se habla poco y con poca naturalidad –o a lo sumo en privado– y que se mantiene oculto en el día a día de muchos puestos de trabajo con grandes dosis de capacidad de aguante... y, por qué no decirlo, de analgésicos.

Las opiniones no se han hecho esperar. Y no todas han sido precisamente aplausos. «Personalmente, me ha sorprendido mucho la cantidad de reacciones negativas que ha provocado la noticia», valora Elisa Sánchez, coordinadora del grupo de Salud Laboral del Colegio de Psicología de Madrid y miembro de Idein. Las voces discordantes hablan de discriminación positiva para la mujer, alteración de los flujos de trabajo con merma en la productividad, de reparto desigualitario de permisos, handicap para la contratación...

«No hay discriminación positiva porque las mujeres recuperarían las horas de trabajo; se trata más de flexibilidad y de relación de confianza con el trabajador»

Alicia Chanca | salud laboral colegio enfermería

Los expertos consultados desmitifican estas reticencias y coinciden en señalar que sería una medida «totalmente extrapolable» al ámbito privado de forma generalizada. Es más, no ven extraño que se convierta en el próximo permiso laboral regulado. Países como Japón, que lo aplican desde 1947, demuestran que, ténicamente, es posible.

Alicia Chanca, vocal del grupo de trabajo de Salud Laboral del Colegio de Enfermería, desmonta el mito de la discriminación positiva en tanto en cuanto las mujeres no disfrutan de más horas pagadas que sus compañeros por una dolencia; si no que les permite ausentarse un máximo de 8 horas al mes, que luego son recuperables en un plazo de tres meses. «Se trata de flexibilizar la jornada para atender a las distintas necesidades que se dan en estos casos. Depende de los tipos de trabajos, de los niveles de dolor... Hay casos en los que llega a ser incapacitante, pero no tanto como necesitar una baja laboral que habría que gestionar cada mes», puntualiza. En su práctica como miembro del departamento de Salud de una empresa, está al orden del día la petición de analgésicos para superar esos días del ciclo. «La gente se medica y hace lo que puede», reconoce Chanca.

¿Alteraría la productividad, tal y como se alega a priori? «Muy al contrario: ir a trabajar estando mal no es productivo. A mí me parece que estos permisos son adecuados. Y voy más allá: no solo por el dolor menstrual, sino por cualquier cosa que incapacite para trabajar de forma puntual (una cefalea, una tortícolis...) sin hacer más hincapié en que sea para mujeres», concluye la portavoz del Colegio de Enfermería.

«Se puede regular, como se ha hecho con otras realidades como la pausa para fumar. Lo importantes es que se estableza un procedimiento claro para que no dependa del criterio arbitrario de cada jefe»

elisa sanchez | salud laboral colegio psicología

Elisa Sánchez, por su parte, recuerda que el bajo rendimiento bajo los efectos del Síndrome Premenstrual está «estudiadísimo». Así, se pregunta: «¿No será más productivo para el equipo que esta persona que está afectada se dedique a descansar, o parar unas horas hasta que la medicación le haga efecto, y los días en los que esté mejor rendir al máximo? Para esto hace falta un cambio de cultura empresarial, basada en un liderazgo de confianza y no por control».

La confianza en el trabajador, la flexibilidad de horarios, la valoración de la consecución de objetivos y no de jornadas presenciales... Todo esto estaría en la base de las relaciones laborales que, defienden las expertas, deben fomentarse en las empresas del futuro. Aún así, hay quienes defienden algún tipo de regulación específica.

Es el caso de Sánchez, la psicóloga experta en Salud Laboral ya citada. «Igual que se hizo con la jornada de madres y padres que tienen niños o mayores a su cargo, esta posibilidad de que dispongas de una flexibilidad especial por una situación cíclica debería ser factible. De aquí a unos años seguro que hay más permisos de este tipo», valora.

Pone como ejemplo –en el extremo opuesto– la regulación de las pausas para salir a fumar. «¿Si se puede regular esta actividad, que además es dañina para la salud, cómo no se va a poder hacer para el autocuidado?», apunta. «Lo que es importante –prosigue– es que se establezca un procedimiento claro (¿Con previo aviso o sin él?, ¿horas o días?, ¿recuperables?, ¿en qué plazos?, ¿con certificado médico o sin él?) para que no dé lugar a equívocos y que no dependa del criterio arbitrario de un jefe u otro».