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Felip Ariza
Por qué se ha puesto de moda medirte la glucosa aunque no seas diabético

Como combatir los picos de glucosa

Por qué se ha puesto de moda medirte la glucosa aunque no seas diabético

Crece la preocupación por mantener la curva de esta molécula a raya hasta en personas sin ningún tipo de patología y se multiplican los perfiles en redes sociales que usan estos modernos aparatos

Julia Fernández

Miércoles, 6 de marzo 2024

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Medirse la glucosa ya no es solo cosa de diabéticos. Estamos tan preocupados con las reacciones de nuestro cuerpo a todo que se están popularizando una serie de aparatos que incluyen un parche con un aguja subcutánea para recoger la reacción de nuestro organismo cuando ingerimos todo tipo de alimentos. Son el hermano sofisticado del glucómetro, y la diferencia con este es que al estar colocados permanentemente sobre la piel hacen un registro continuo.

Hasta hace unos años, estos sensores se usaban solo en el ámbito sanitario. Se les recomendaba a personas con diabetes o prediabetes. Pero en los últimos tiempos los usa cualquiera. En 2022 Luis Enrique, el entonces seleccionador de La Roja, mostró el suyo. También los usan deportistas profesionales como el triatleta Jan Frodeno, el maratoniano Eliud Kipchoge, los ciclistas del Team Visma Lease a Bike... Ayuda a sus preparadores a saber cuándo tienen que alimentarse durante esfuerzos largos. Y ahora son los influencers quienes los están 'popularizando'.

Estos sensores, que suelen colocarse en la parte posterior del brazo, entre la axila y el codo, informan «de forma continuada de las concentraciones de glucosa que una persona tiene en la sangre», explica Manuel Antonio Botana López, endocrinólogo en el Hospital Lucus Augusti de Lugo. «En realidad no la miden directamente en la sangre, sino en el espacio intersticial, el que hay entre las células de debajo de la piel», precisa. Es infomación «casi a tiempo real de lo que ocurre en ese momento» en nuestro cuerpo.

«Si tenemos diabetes tipo 1, tipo 2 o gestacional no controlada es necesario conocerla. Pero si somos sujetos sanos, no. No hay ningún tipo de evidencia». explica la dietista-nutricionista Lidia Folgar. «Y mucho menos de forma continua», apoya Botana López, que también es miembro del Comité Gestor del Área de Diabetes de la Sociedad Española de Endocrinología. Sin embargo, en TikTok están creciendo los vídeos en los que usuarios sin ningún problema comparten cómo le han sentado los macarrones de la comida a su curva de glucosa.

La bioquímica francesa Jessie Inchauspé fue una de las pioneras en dar a conocer estos datos en redes sociales. En su caso, en su perfil de Instagram, Glucose Goodness. Era un experimento en medio de sus investigaciones y decidió ser su propio conejillo de indias colocándose el sensor. Hoy la siguen más de 3,5 millones de personas y ha escrito un libro: 'La revolución de la glucosa'. Pero aunque detrás de lo que cuenta hay mucha ciencia, también está generando algo que quizá no esperaba: miedo.

«Las personas sanas tienen un control exquisito de la concentración de glucosa en sangre», explica Botana López. Cuando comemos, «se ponen en marcha mecanismos reguladores, sobre todo mediante la producción y liberación de insulina en sangre, que impiden que la glucosa suba de forma inadecuada y mucho menos en forma de pico». Así que «las oscilaciones que se registran son «mínimas y en ningún caso perjudiciales». Muestran lo bien que funciona nuestro cuerpo.

Otro de los efectos negativos que está teniendo tanto interés con las reacciones de nuestro cuerpo al consumo de glucosa es la 'carbofobia'. «Los carbohidratos no son los malos de la película», defiende Folgar. Ni los de absorción lenta, que tienen mejor prensa, ni los de absorción rápida. Por ello, considera que culparles de provocar picos de glucosa en sujetos sanos es injusto y contraproducente: «Una mala relación con la comida empieza por evitar algún alimento». Algo que también puede derivar en conductas compulsivas. Así que cuidado con esto.

Sin volvernos locos

También hay que estar vigilantes con todos los consejos sobre cómo elaborar nuestro menú diario para evitar los picos de glucosa. Este comportamiento puede derivar en una preocupación excesiva por qué nos metemos a la boca y cuándo lo hacemos. «A veces nos complican y nos complicamos la vida con recomendaciones que carecen de evidencia científica», señala el endocrinólogo gallego.

Si estamos sanos, una dieta saludable, variada y de estilo mediterráneo será suficiente para proteger nuestra salud metabólica y vascular. Y en ella se incluye comer de forma ocasional incluso algún pastel. Pero es que, además, aunque lo que recomienden estos gurús o 'coaches' tenga evidencias científicas, «no siempre tiene un sentido en la práctica», por lo que no tenemos que forzarnos o volvernos locos, señala Folgar.

Y pone un ejemplo:«Comer una ensalada o un plato de verduras antes de cualquier otra comida puede ser útil para prevenir que no se eleven tanto las glucemias en una persona con diabetes, que es donde es importante. Sin embargo, a lo mejor no es factible porque esa persona no come dos platos o no tiene tiempo para comerlos o no le gustan las ensaladas, etc. Hay que individualizarlo y adaptarlo a cada uno».

¿Limón o canela contra los picos de glucosa?

La moda de los sensores que miden la glucosa de forma continuada también se acompaña de otra: la de los suplementos que ayudan a evitar picos de glucosa e insulina. Los hay a base de canela, de extracto de limón, de hojas de mora... ¿Sirven de algo? «Todos ellos carecen de dos cosas», señala el endocrinólogo Manuel Antonio Botana López. La primera es «de evidencia científica que indique que realmente hacen lo que dicen». La segunda, «de utilidad: en personas sanas no es necesario evitar lo que en ningún caso va a suceder y en personas con diabetes no tienen ese efecto que aseguran».

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