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Los lunares y las pecas, mejor lejos del sol

Estas manchas benignas pueden acabar en lesiones cáncerígenas

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

Los lunares son lo más parecido a un universo sobre nuestra piel. Manchas circulares de color marrón cuya silueta recuerda a la luna. De hecho, el término 'lunar' procede de la antigua creencia de que estas lesiones benignas, producidas por el acúmulo de melanocitos –las células encargadas de producir el pigmento que da color a la piel–, eran originadas por el influjo de este satélite. La realidad, en cambio, es que es el sol quien tiene un mayor impacto sobre ellas.

Los lunares pueden ser de varios tipos y manifestarse planos o elevados. «Aparecen en cualquier persona y momento de la vida –aquellos con los que nacemos se llaman congénitos y los que surgen más tarde, adquiridos–, aunque es más frecuente que se manifiesten en la infancia y la adolescencia», explica Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral. «La genética también condiciona que se tenga una mayor cantidad de ellos», añade.

No deben confundirse con las pecas, manchas circulares que se originan por el mismo motivo (acumulación de melanocitos), pero más características de las personas con la piel muy clara y el cabello pelirrojo, por su déficit de pigmentación. «Las pecas suelen presentarse en las zonas expuestas al sol, especialmente en el rostro, y se traducen en un intento de la piel de protegerse del daño solar», orienta Sánchez.

La relación entre ambos con el sol es que las quemaduras solares múltiples son un factor de riesgo para desarrollar cáncer de piel. «En principio, tanto lunares como pecas son benignos y no tienen porqué malignizarse, pero las quemaduras repetidas en los mismos lugares, a largo plazo, pueden acabar convirtiéndose en lesiones cancerígenas graves (melanoma)», alerta el dermatólogo.

De lunar a tumor

El riesgo de que un lunar se torne maligno durante toda una vida es de 1:3.000 a 1:10.000, según algunos estudios; sin embargo, pacientes con gran número de lunares benignos (más de 40-50) tienen mayor riesgo de desarrollar melanoma. De ahí la importancia de que estas manchas sean revisadas de forma periódica por un dermatólogo, ya que puede haber lesiones malignas que inicialmente se asemejen a un lunar o una peca, así como lunares que evolucionen a un tumor.

«Se prevé que en este 2021 se diagnostiquen más 6.000 melanomas en España»

Miguel Sánchez Viera

Sánchez pone un ejemplo: «La diferente concentración de melanina y la profundidad a la que se encuentra acumulada en la piel es la responsable de los distintos colores de las pecas y los lunares. La acción del sol es la que hace que se vuelvan más oscuras (más pigmentadas). Si alguno de ellos empieza a adquirir otros colores, como el negro o el azulado, puede indicar que se está produciendo un cambio y que quizás se estén malignizando. Por ello, ante un cambio de color o la coexistencia de múltiples colores en una misma lesión, debe consultarse a un especialista».

Lo mismo debe hacerse si la mancha cambia de forma, tamaño o textura, tal como señala la regla del ABCDE del melanoma, sigla que responde a los términos: Asimetría, Borde, Color, Diámetro y Evolución.

La regla del ABCDE del melanoma. / Instituto de Dermatología Integral

De esta forma podrá realizarse un diagnóstico precoz, afortunadamente cada vez más frecuente. Pese a ello, los hábitos culturales de exposición solar y la asociación entre bronceado y belleza, ligado a la falta de fotoprotección, han elevado el número de pacientes afectados por melanoma en los últimos años. «El cáncer de piel representa un tercio de todos los cánceres diagnosticados anualmente y, si hablamos de melanoma, el número va ascendiendo año a año. De hecho, se prevé que en este 2021 se diagnostiquen más 6.000 melanomas en España», sentencia Sánchez. Él aconseja que, «ante cualquier indicio de sospecha, se acuda al médico para que nos realicen una biopsia, con el finde determinar si nos enfrentamos a una lesión benigna, que simplemente ha variado, o a un cáncer cutáneo».

En cuanto a su eliminación, las pecas y los lunares que se retiran por cuestiones únicamente estéticas se tratan, generalmente, con láser. Por su parte, las terapias básicas contra el melanoma son: cirugía, quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia.