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¿Te duele la boca? Vigila que no tengas algunas de estas enfermedades

¿Te duele la boca? Vigila que no tengas algunas de estas enfermedades

Un repaso por las molestias y enfermedades que sufre el 70% de la gente

Lunes, 16 de octubre 2023, 17:27

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Los problemas de la boca van mucho más allá de caries y dolor de muelas. «Una mala salud oral multiplica por dos el riesgo de sufrir un ataque cardíaco y por tres un derrame cerebral», se advierte en una publicación del Consejo General de Dentistas. En su 'Libro Blanco 2023' ofrecen datos actualizados sobre la salud bucodental de los españoles. Y no es buena, ya que siete de cada diez personas sufre algún problema: el 24% refiere dientes sensibles, un 23% padece bruxismo, un 20% sangrado de encías, un 17% necesita un implante, el 11% tiene caries y un 9% convive con el dolor. La odontóloga Carla Carolina Herrera ve estos y otros problemas a diario en su consulta. En su libro 'Una sonrisa para toda la vida' (editorial Lunwerg) repasa las enfermedades orales y su tratamiento.

Gingivitis

Se refiere a la inflamación de las encías y se debe, generalmente, «a una mala o inexistente higiene oral». Así que precisamente por ahí viene también la solución, por un correcto cepillado. La recomendación general es tres veces al día, durante dos minutos. Y los españoles cumplimos a medias, ya que, según los datos del Consejo General de Dentistas, el 86% de las personas adultas se los lavan dos veces. «No basta con cepillarse, porque entre las piezas dentales se acumulan restos de alimentos que maltratan la encía, la inflaman, la infectan y producen mal olor. Así que pásate el hilo dental una vez al día, preferiblemente por la noche».

Periodontitis

«Esta enfermedad consiste en una invasión de bacterias que se cuelan por debajo de la encía, infectan el hueso y acaban con él de manera progresiva y silenciosa». Todo empieza, explica la odontóloga, con una mala higiene que deriva en gingivitis. Como causa molestias, el paciente evita cepillarse y pasarse el hilo dental, de modo que se almacena sarro en la base de los dientes, lo que deriva en una inflamación que crea una suerte de «bolsas» donde se acumula más placa y sarro.

«Así se crea un ciclo interminable en el que las bacterias y los restos de comida invaden el hueso más profundo y la zona de la raíz del diente, provocando abscesos, movilidad y, en algunos casos, la pérdida de la pieza».

Para saber si sufrimos periodontitis propone un sencillo test doméstico. Una sola respuesta afirmativa ya nos tiene que hacer saltar las alarmas: ¿tienes mal aliento?, ¿las encías son de un color rojo intenso o morado?, ¿sangran fácilmente?, ¿presentan un aspecto grueso y deforme?, ¿sientes dolor al tacto, al comer o al cepillarte?, ¿se te mueven los dientes?, ¿se ven más 'largos' que hace un año?, ¿se han movido de posición?, ¿hay espacios vacíos entre piezas?, ¿notas entre los dientes como piedras de color blanco, amarillo, verde o marrón?

La periodontitis, al margen de las molestias que ocasiona, implica también complicaciones de diversa índole, advierten los expertos: «Parto prematuro, enfermedades cardíacas, diabetes». En el caso de los diabéticos, desde el Consejo General de Dentistas recuerdan que «son tres veces más susceptibles a la enfermedad periodontal debido a un peor control de la glucemia».

Mal aliento

El mal aliento, explica Herrera, tiene muchas causas: un mal cepillado que produzca acumulación de alimentos en la lengua y entre los dientes, de manera que al pasar las horas y descomponerse provocan este desagradable olor; la boca seca, que aumenta si no nos hidratamos bien y si roncamos o respiramos por la boca; las infecciones estomacales, aunque «solo están en el origen del 10% de los casos»; las infecciones orales (periodontitis, abceso dental); las de nariz y garganta como sinusintis y placas con pus en la garganta; la toma de medicamentos y el tabaco.

Sobre la respiración por la boca, desde el Consejo General de Dentistas hacen una advertencia respecto a los niños: «Respirar por la boca está relacionado con la mordida abierta, el paladar estrecho y la mandíbula retraída. Puede afectar a la posición de los dientes, que podrían torcerse y apiñarse. También presentan a menudo problemas mandibulares que les generan dificultades para morder y masticar», señalan.

Sensibilidad dental

Una muela o diente roto van a causarnos sensibilidad, pero no es la única causa. Hay más: «Lesiones producidas por la caries, empastes defectuosos, hipomineralización o desgaste del esmalte, a veces provocado por la moda de las pastas dentales blanqueadoras de carbón que promocionan los influencers, erosión dental por ácidos debido al exceso de ingesta de zumos de frutas cítricas, refrescos, bebidas energéticas... y encías retraídas fruto de un cepillado dental agresivo o por periodontitis». Una última causa, mucho menos preocupante, dice la odontóloga, es la sensibilidad «transitoria» que puede provocar un blanqueamiento dental, aunque esta debería pasarse en pocos días.

Chicles y heridas

  • Aftas Pequeñas llagas con borde rojo que aparecen en la boca. Habitualmente son dolorosas, recoge la web del Consejo General de Dentistas. Aparecen con mayor frecuencia en adolescentes, adultos jóvenes y en mujeres. No son contagiosas y cremas, geles y colutorios permiten aliviar las molestias. Conviene evitar los alimentos ácidos e irritantes (picantes).

  • Lengua geográfica Denominada glositis migratoria benigna, es una alteración de carácter inflamatorio que afecta al 10% de la población. Suele comenzar en la infancia y empieza por una placa blanquecina que se va extendiendo hacia los bordes de la lengua, formando círculos y dibujos con aspecto de mapa.

  • Chicles En pacientes que sufren disminución de la producción de saliva masticar chicles sin azúcar y con xilitol resulta beneficioso. Pero no es recomendable más de 20 o 30 minutos al día, ni superar los 60 gramos de xilitol en adultos.

  • Flúor La concentración debe encontrarse en torno a los 1100-1200 ppm (partes por millón), incluso en niños. Hasta los 3 años la cantidad de pasta debe ser del tamaño de un grano de arroz; de 3 a 6 años, del tamaño de un guisante; a partir de esa edad, del tamaño de un garbanzo.

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