r. parrado

¿Dolor muscular o fallo cardiaco?

Póngase en lo peor y, ante la duda, actúe como si se tratara de un infarto

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Un dolor en el brazo izquierdo podría no ser el anuncio de un fallo cardiaco. ¿Por qué ha de tratarse de un infarto? Bien podría ser un dolor muscular, una molestia de tipo nervioso o el efecto de uno de esos tantos pequeños golpes que nos damos sin apenas ser conscientes de ello. Los especialistas lo tienen claro, y el sentido común, también. La pregunta buena, según explican, es si merece la pena plantearse algo así. Ante la duda, lo razonable es ponerse en lo peor y actuar en consecuencia. Es mejor que un médico de urgencias te devuelva a casa con tu error que dejar que la naturaleza siga su curso.

Las enfermedades cardiovasculares representan la primera causa de muerte en España, a corta distancia de las oncológicas. El infarto no es, por tanto, un problema de salud menor, como para darle vueltas a la pueril idea de que 'no pasa nada, quizás sea otra cosa'.

«Hay un porcentaje de casos en que el bloqueo de las arterias coronarias se manifiesta solo con un dolor del brazo y hombro izquierdos, pero es mínimo. Lo más frecuente es que se trate de un dolor opresivo que comienza en el pecho y se distribuye por otras localizaciones», explica el cardiólogo Jorge Pérez, presidente de la Asociación de Cardiopatía Isquémica y Cuidados Agudos Cardiovasculares, de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). La que sigue es la ruta marcada por el experto para identificar y afrontar una crisis cardiaca.

Primeros síntomas

Malestar general

No todos los pacientes sienten los mismos síntomas ni todos ellos se dan siempre de manera matemática y rigurosa en cada una de las personas. La inmensa mayoría de las veces el proceso, sin embargo, es siempre el mismo. Los días previos al fallo cardiaco, el afectado comienza a sentirse más cansado. Las arterias que riegan su corazón están tan obstruidas que un esfuerzo mínimo, «como subir unas escaleras o una pequeña carrera para coger el autobús que se escapa», genera un dolor torácico que cede al disminuir la intensidad del esfuerzo. Es una angina de pecho, el paso previo al infarto.

El ataque cardiaco

Un dolor distinto a todos

El infarto se desata cuando el acúmulo de grasa es tan grande que acaba taponando alguna de las cañerías que riegan de sangre el corazón, que son las arterias. Ocurre de manera repentina. El dolor no crece de modo paulatino, sino que se presenta de golpe. Es fácil reconocerlo, porque no se parece a ningún otro. Es opresivo, se centra en la zona de la corbata y la sensación es de un puño enorme retorciéndote el corazón. Rápidamente se irradia primero hacia el brazo izquierdo;y después por la espalda, la boca del estómago, e incluso los dientes y la mandíbula.

El músculo cardiaco pierde su ritmo habitual y el afectado pierde el color, se va quedando pálido. En algunos casos se producen mareos y desvanecimientos;y, con frecuencia, sienten ganas de vomitar.

El desafío clínico

El infarto silente

Aunque no es lo habitual, y de hecho son episodios muy raros, existen lo que los especialistas llaman infartos silentes, porque no se manifiestan de ninguna manera o lo hacen sin seguir un patrón fijo. Simplemente ocurren. Esta circunstancia suele darse en pacientes ancianos y diabéticos, que sienten en el abdomen un dolor prolongado que podría confundirse con una indigestión. «Es un tipo de infarto muy raro, que ocurre de manera excepcional en las personas de mediana edad», detalla el experto de la Sociedad Española del Corazón.

El tiempo es oro

Hora y media para intervenir

Pasadas seis horas desde el comienzo de la crisis es muy posible que una parte del músculo jamás recupere su actividad. Intervenir pasadas cinco horas tampoco se considera una buena práctica. Lo ideal es que el afectado sea intervenido en la hora y media siguiente al accidente cardiovascular. Por eso, la forma correcta de actuar consiste en alertar al teléfono 112 ante el primer síntoma. Recuerde: nunca piense 'ya se pasará'. Es un error.

Peculiaridades de sexo

Mayor riesgo de las mujeres

El infarto mata al 42%de los hombres afectados frente al 52%de las mujeres. La enfermedad tiene, además, peculiaridades que solo se dan en la población femenina. Sus síntomas son muchas veces tan leves que llevan a la confusión. El dolor torácico es menos específico en ellas, que no siempre presentan oclusión completa de las arterias. La enfermedad coronaria se les desata diez años después que en los hombres. Sus crisis se ven favorecidas, además, por el factor emocional.

Cifras y curiosidades

  • El Síndrome de Tako-Tsubo Un 2%de los infartos en la población femenina se debe a una tormenta hormonal provocada por una situación de angustia extrema. De cada 100 casos de este tipo, 98 ocurren en mujeres. Esta forma de la patología fue bautizada como síndrome del corazón roto, aunque también se conoce como cardiopatía de estrés o Síndrome de Tako-Tsubo, como lo bautizaron los científicos japoneses que la describieron. El takotsubo es un arte de pesca para la caza de pulpos con el aspecto de un reloj de arena, y es la forma en que queda el corazón de las afectadas, dañado por una noticia dolorosa inesperada, como una muerte súbita o una ruptura de pareja, por ejemplo.

  • 70.000 infartos al año en España España registra cada año unos 70.000 infartos. La mitad de las víctimas fallece, unas 7.000 mujeres más que hombres.