Corriendo o en bici a la oficina

Los trayectos al trabajo pueden ser nuestro deporte diario

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

Marcos Vázquez decidió ir en bicicleta a su trabajo con el inicio de la pandemia para evitar el mayor riesgo de contagio del coronavirus en los transportes públicos. A este madrileño, que vive a unos ocho kilómetros de la sede de su empresa, los beneficios que le reporta esta costumbre saludable le han animado a convertirlo en una rutina. «El tiempo que tardo en llegar es similar al que me llevaría ir en metro y mucho menos que si cogiera el coche. Además, me evito el estrés de los atascos y el calvario de tener que buscar sitio para aparcar en la ciudad», comenta este aficionado al ciclismo de 43 años.

No es sencillo sacar tiempo para ir al gimnasio o practicar algún tipo de actividad física a diario, por lo que dedicar el camino hacia al trabajo al deporte puede ser una solución. Para Marcos suponen entre 50 y 85 minutos de ejercicio en los trayectos, que recorre en bicicleta y corriendo. Lo hace al menos tres veces a la semana. «Me sirve para mantenerme en forma porque hay muchos días en los no puedo hacer otro deporte al salir del trabajo», dice.

Dejar el coche aparcado es una decisión saludable, insisten los médicos. Caminar o ir en bicicleta a la oficina reduce el riesgo de hipertensión y de sufrir problemas de sobrepeso en un 44%, y de diabetes en un 34 %, según detalla el estudio 'La movilidad al trabajo, un reto pendiente', elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica. Pedalear, en concreto, aporta muchos beneficios: «Fortalece el corazón, reduce las posibilidades de sufrir una afección cardiovascular, aumenta la capacidad pulmonar, mejora el tono muscular, refuerza las articulaciones e incrementa la densidad ósea», subraya un informe de la revista 'Consumer'.

Recurrir de forma regular a la bici podría ahorrar casi mil millones de euros al año en gasto sanitario provocado por dolencias relacionadas con la inactividad en la población, añaden los autores del estudio. Además, hay que tener en cuenta que una cuarta parte de las personas en edad laboral no hace ejercicio físico –según la OMS–, por lo que esta cifra se reduciría.

Reduce el estrés

«Es un hábito saludable. ¡Todo movimiento es bueno! Pero no solo para la salud musculoesquelética, sino también para la mente. Y más en esta etapa de pandemia en la que han quedado más en evidencia los problemas psicológicos», comenta Javier González, fisioterapeuta y responsable de Ergoactiv. Hace hincapié en el beneficio de evitar el estrés que, habitualmente, producen los desplazamientos en coche cada día por los atascos o la falta de espacios para aparcar. «En bici yo domino el tiempo que tardo en llegar al trabajo, no dependo del tráfico, de los semáforos...», defiende. Y, aunque parezca contradictorio, «llegas más descansado, más tranquilo y desestresado, lo que redunda en tu productividad».

Ainhoa Rojo también va al trabajo andando o en bici y coincide en los beneficios que reporta a la mente. «Me gusta porque me permite evadirme, desconecto, me relaja. Y llego al trabajo con las pilas cargadas», cuenta Ainhoa, periodista de 48 años, para la que este hábito le permite cubrir el cupo de ejercicio diario cuando no puede ir a sus clases de zumba, a nadar o salir a correr. «Hago cuatro viajes al día que suman más de ochenta minutos de caminata, con zonas de subida. Ni me planteo ir en coche, necesitas alquilar una plaza de garaje y pierdes mucho tiempo», comenta.

El ahorro es otro gancho. Ir en bici, corriendo o andando, además de ser más sano, es más barato. «Evitas el gasto de estacionamiento, gasolina, plaza de garaje o el billete de transporte público». El informe de 'Consumer' cifra el ahorro en un 27% frente a la alternativa del transporte público, y de hasta un 73%, frente a la opción del coche.

Convertir los desplazamientos en un deporte al aire libre tiene otra gran ventaja: no contamina. «Aportas tu granito de arena al cuidado del medioambiente», coinciden Marcos y Ainhoa. El trayecto medio que realiza un trabajador español entre su casa y su empresa es de 9,8 kilómetros. El 60% cubre ese recorrido en coche y apenas un 3% en bicicleta, detalla el estudio del Ministerio de Transición Ecológica, que suspende en movilidad sostenible a España. En términos medioambientales estos viajes en coche representan más de 2 millones de toneladas de emisiones de CO2 a la atmósfera al año, como volar de Madrid a Chicago dos mil veces.

Un 20% más iría en bici si tuviese ducha en la oficina

Casi una quinta parte de los conductores no tendría inconveniente en desplazarse al trabajo en bici si hubiera duchas y vestuarios en sus oficinas y empresas. Es una de las conclusiones del estudio 'Movilidad en el entorno laboral' realizado por la compañía Arval. Este informe, que analiza los hábitos de desplazamiento diarios en horario laboral de trabajadores en Madrid, pone de manifiesto que el uso de la bicicleta no está muy extendido como medio de transporte. En concreto, un 66% reconoce que ni se plantea utilizarla. De hecho, la mayoría de los desplazamientos laborales que se hacen en la capital de España (45%) son en coche. Marcos Vázquez, ciclista madrileño, coincide en que no tener ducha en el trabajo es un inconveniente. «Voy en bici a la mañana y, como no es un recorrido exigente, no sudo apenas. De todos modos, llevo una mochila con la ropa del trabajo y me cambio en el baño antes de entrar. A mediodía, me pongo de nuevo la ropa para correr y vuelvo haciendo footing a casa». Se ducha y, después de comer, coge el metro para regresar a su puesto de trabajo. Al finalizar su jornada por la tarde se monta nuevamente en la bici y regresa a su domicilio pedaleando.